Hoy.
06:00 a.m.: Me despierto, luego de una noche bastante calurosa, obviamente con un poco de mal humor.
06:45 a.m.: Desayuno. Miro las noticias y el pronóstico del tiempo. Va a seguir el calor. Mi mal humor se incrementa en un 20%. No me gusta el calor.
07:50 a.m.: Comienzo a cambiarme. Me pongo la incomodísima y calurosa ropa de "persona que trabaja en oficina". El nudo de la corbata no queda como yo quiero. Me toma cuatro intentos que quede mas o menos bien. En el interín mi mal humor se incrementa en un 30% mas.
08:10 a.m.: Dejo la comodidad y frescura de mi hogar para ir a tomar el inmundo colectivo.
08:23 a.m.: El colectivo del orto viene lleno y no se detiene ante mi seña. Puteo en idiomas que ni siquiera sabía que podía hablar. Mi mal humor se incrementa otro 30%.
08:30 a.m.: Termino de putear. Recupero un poco de aire. Miro la hora y veo que se me está haciendo tarde. Decido que si 8:35 no pasa el otro colectivo o no se detiene, me vuelvo a mi casa, llamo diciendo que estoy enfermo y se van todos a la recalcada vagina de su progenitora.
08:34 a.m.: El puto colectivo asoma en el horizonte.
08:35 a.m.: Subo al colectivo que por supuesto viene lleno. Hay una vieja abrazada a la maquina expendedora de boletos que no se quiere mover. Mi mal humor se incrementa en un 80%.
09:10 a.m.: El colectivo va a 20 km/h. El calor es insoportable. El olor de cierta gente también. Quisiera convertirme en Súper Saiayin y volar todo con una explosión de energía.
09:29 a.m.: Llego muy sobre la hora y muerto de calor, todo transpirado y con mucha sed. Mi mal humor se incrementa en un 40% simplemente por entrar a este lugar de mierda.
09:35 a.m.: Me saluda la vieja de contaduría. Me da un beso con la boca llena y migas de todo tipo colgando de sus horrendos y desagradables labios. El perfume asqueroso que usa y su espantoso olor a vieja chivada inundan mis fosas nasales. Deseo morir.
09:36 a.m.: Me limpio frenéticamente la mejilla con la manga de la camisa. Odio todo.
15:20 p.m.: Estoy con un humor de perros. Durante toda la mañana y parte de la tarde el servidor de internet estuvo quedándose sin servicio a cada rato. O sea que estuve gran parte del día terriblemente aburrido, sin poder hacer un pomo mas que intentar escribir algo en un borrador de Word.
Claro que, como es habitual, además, mi computadora se colgó mas o menos unas veinte veces (Porque no se si les conté que otro de los métodos de hostigamiento que aplicó el energúmeno que tengo como superior fue que cuando a todo el personal se le renovaron los equipos de computación, al único que no se lo cambiaron fue a mi, así que, metafóricamente hablando, los demás andan en un, ponele, Alfa Romeo, y yo en una carreta de 1810. Y así y todo llevo adelante el blog desde este lugar. En estas condiciones miserables. Y todo por ustedes. Y todo para que me olviden y se vayan a otros lados. Ayayayayay cuanto dolor… En fin…).
El caso es que en una de esas colgadas, noté que el cachivache que tengo en el escritorio de enfrente (me estoy refiriendo a la arrastrada de la secretaria del energúmeno) se puso a tararear.
Y no fue casual.
Me di cuenta de que cada vez que ella nota que a mi se me cuelga la máquina (y lo nota, no por perspicaz ya que no le da la cabeza, sino por mis golpes, insultos y maldiciones) se pone a cantar, a silbar o a tararear como disfrutando de la situación.
Si. La muy imbécil me goza.
Evidentemente, o es adicta a la adrenalina o se quiere suicidar.
Así que, bueno, todo este resumen de acontecimientos es simplemente para decirles que, como viene la mano, si notan que a partir de hoy el blog no se actualiza por un tiempo muy prolongado o no vuelven a saber de mi, es porque la maté y estoy prófugo o fui en cana.
Por si acaso, fue un gusto. Gracias por todo.
jueves, 6 de noviembre de 2008
DangerDangerDanger
Publicado por Renegado siendo las 3:44:00 p.m. 17 almas generosas han dejado un comentario
Etiquetas: Cosas mías, Lado oscuro
martes, 4 de noviembre de 2008
Vandalismo imaginario
Como bien saben todos aquellos que han visitado este sitio desde hace tiempo (y que por lo visto son cada vez menos. Si los aburro me dicen eh. Claro, seguro que ya encontraron a otros lugares para visitar, total, a mi que me parta un rayo. Quemimporta. Ya van a volver con el equino exhausto. Pero guarda que capaz que cuando vuelvan ya no esté mas eh… Después no me busquen…), yo soy una persona, digamos, sencillamente maravillosa.
Un impactante derroche de atractivo, sumado a una catarata sin fin de virtudes, cuya humildad es solo comparable a su talento inigualable.
Sin embargo, como todos, también tengo mis cositas.
Ciertos defectillos que simplemente vienen a demostrar que debajo de este aspecto de semi Dios de aura refulgente, yace un ser humano. Uno excepcional, es verdad, pero un ser humano al fin.
Y cuando hablo de defectillos, no me estoy refiriendo a aquellos ardientes y ampliamente expresados deseos de ajusticiar con mis propias manos a algún imbécil que insiste en llenarme peligrosamente las pelotas con sus actitudes de soretito pedante y ventajero, ni a las ganas de incendiarle su costosísima y exhibicionista 4X4, ni a las intenciones que tengo de ver si puedo obtener una contundente y reveladora fotografía con mi celular de ciertas situaciones sugerentes mantenidas con la patética secretaria para después mandar a hacer afiches y pegarlos en todas las paredes de la cuadra. No, no, no. Nada de eso. Además, sentir eso no es un defecto. Es simplemente tener deseos de hacer justicia.
A lo que me refiero es a que suelo tener algunas, podríamos llamarlas, fantasías de maldad, pero que me resultan inevitablemente divertidas.
Son cosas que se me vienen a la cabeza de repente, en determinadas situaciones o ante determinados escenarios (generalmente la vía pública), que si bien a los afectados quizás no les resulten del todo graciosas (mas bien no creo que les resulten nada graciosas), tampoco es que les causarían perjuicios irremediables o graves daños.
Por supuesto que estas acciones jocosamente vandálicas nunca trascendieron (Ni trascenderán. Bueno, no sé. Por ahí un día se me salta la chaveta) el ámbito de lo imaginario, pero el solo hecho de fantasear con realizarlas o, quizás, ver a otra persona hacerlo me causa mucha gracia.
Por ejemplo, el fin de semana pasado estaba caminando por la peatonal (no aclaro cual peatonal porque es sabido donde vivo. Aunque claro, como ya no les importo mas, se deben haber olvidado. Y bueno, así son. Dejen, dejen … No importa…) y, como me sucede cada vez que ando por ahí, lo primero con lo que uno se topa es con esos hippies roñosos (bueno, "artesanos" … pero igual son roñosos), que muy orondos extienden sus enormes trapos en la vía pública para disponer sobre ellos toda clase de chucherías, algunas de ellas, decididamente espantosas.
Pues bien, no puedo evitar, cada vez que los veo, fantasear con pasar corriendo por encima de esos trapos; pero no corriendo normal, sino medio como arrastrando un poco las patas, cosa de patear la mayor cantidad de chucherías posibles.
Completaría el cuadro, además, agitando los brazos y emitiendo algunos sonidos inentendibles tipo "¡¡Aaarrrrgggghhuuuubbbdduuububububuuduu!!" y después me iría corriendo (ahora si normalmente), antes de que los "artesanos" me empiecen a atacar arrojándome bolas de piojos y liendres.
En otra oportunidad, no hace mucho y también en la misma peatonal, se habían instalado unas seis o siete mesas con tableros de ajedrez, en las cuales, a manera de exhibición, se mantenían partidas simultáneas entre algunos voluntarios (algunos muy jóvenes) y un tipo que supongo sería un maestro del juego porque jugaba solo contra todos, e iba de una punta a la otra de la fila de mesas moviendo las piezas en los distintos tableros, siempre con una mano apoyada en la pera y con cara de pensar mucho.
En este caso imaginé que hubiera podido proceder de dos maneras: una sería sencillamente colocarme discretamente como a unos dos metros de uno de los extremos de la fila de mesitas, del mismo lado del que juega el tipo solo, ya que, debido a que el chabón está permanentemente desplazándose, allí no hay sillas.
Cuando las partidas estén lo suficientemente avanzadas, y esperando el momento oportuno, me lanzaría corriendo a toda velocidad y, extendiendo mi brazo, lo pasaría rasante sobre todos los tableros tirándole todas las piezas al carajo a todos mientras me río a carcajadas.
Por supuesto que una vez realizado el acto debería seguir corriendo hasta perderme en la distancia, mas que nada para evitar terminar con un alfil o una torre incrustada en el orto como represalia de los indignados jugadores.
La otra cosa que podría hacer requeriría algo mas de "acting" y consistiría en hacerme pasar por uno de los voluntarios que desafían al maestro ajedrecista.
Me sentaría muy serio en una de las mesas y comenzaría a ejecutar la partida con algunos movimientos muy básicos (me sé como cuatro).
Con el correr del tiempo, luego de hacer como que pienso mas o menos durante una hora sin hacer nada para poner nervioso al tipo, empezaría a mover mis piezas de cualquier manera, le escondería alguna de sus piezas, le cambiaría todo de lugar, o cambiaría una de mis piezas por algún muñequito (tipo un Playmobil o algo así) que llevaría escondido, pero todo siempre manteniendo la mayor seriedad posible y con cara de que la tengo re clara.
En el momento en el que el tipo se desconcertara y me dijera algo, le gritaría re sacado "¡¡Aguante el Ludo Matic!!" y me levantaría de golpe tomando la mesa por un extremo y tirándola a la mierda, desparramándole todo en la cara.
Después saldría corriendo con los brazos levantados como en los dibujitos y gritando "¡¡Huuujujujuuuuu!! ¡¡Huuuujujujujujuuuuuu!!".
También hay algunas maldades que son mas sencillas y accesibles pero no por eso menos divertidas, como por ejemplo pincharle el globo a un niño, tocarle el culo a una estatua viviente, estamparle el helado en la cara a alguien (esto se logra acercándose sigilosamente por detrás a la persona que está tomando el helado y, aguardando el momento en el que lo acerca a su boca, se le toma por sorpresa la mano con la que sostiene el helado y se la dirige rápidamente hacia el rostro), o darle una patada en el culo a alguna gorda a la que se le ocurra atarse los cordones subiendo una pierna al zócalo de una vidriera y dejando su gigantesco culo apuntando a la gente (eso lo vi el sábado pasado. Sinceramente no sé como me contuve).
Y bueno, así.
De estas cosas se me ocurren un montón y, como dije antes, el solo imaginarlas me divierte.
La cuestión es que cuando comento esto en mi círculo íntimo, suelen decirme que tengo problemas, que por que no me hago ver por un psiquiatra, que si me estoy automedicando o, directamente, que soy una porquería de persona.
Yo creo que no es para tanto.
De hecho seguramente estas ideas son mas normales de lo que se piensa y a mas de uno, de presenciarlas, le causarían, aunque sea, algo de gracia.
De hecho incluso habrá alguno por ahí que hasta se haya animado a mandarse alguna.
Lo que pasa es que por lo general nadie confiesa este tipo de cosas por miedo a quedar como un desadaptado social, un loquito peligroso o un boludazo de competición, pero que los hay los hay.
Estoy seguro.
Es mas. Alguno de ustedes (de los dos o tres que quedan) que están leyendo esto, mientras se imaginaban las escenas se reían ¿No? .. ¿Ah no? .. Bueno, pero tampoco es que se indignaron como señoritas supongo. Lo único que falta.
Vamos, quiero que confiesen.
Cuentenlé al mundo sus mas oscuros deseos de hacer el mal. Desahógense y siéntanse parte del lado oscuro por un momento.
Despójense de sus máscaras de individuos socialmente correctos. Hagan uso de su honestidad mas pura y díganme si nunca, nunca, se les ocurrió hacer algo así o si, al menos, no les resultaría divertido hacerlo.
Vamos, no sean botones.
Sino voy a quedar mal yo solo caramba.
Aclaración: Quiero dejar bien en claro que me divertiría hacer esas cosas o ver que se las hacen a alguien, pero de ninguna manera esto significa que si me las hacen a mi lo vaya a tomar con humor. Mas bien todo lo contrario.
Yo soy capaz de matar si me joden en un mal día, así que ojito, en especial con lo del helado.
Publicado por Renegado siendo las 4:45:00 p.m. 18 almas generosas han dejado un comentario
Etiquetas: Cosas mías, Lado oscuro
jueves, 30 de octubre de 2008
Eramos pocos y parió la chancha...
Se hacen llamar los "zombies", y hace unos días, y para conmemorar el aniversario no se cuanto del estreno de la película "El regreso de los muertos vivos", hicieron una reunión o marcha por las calles de la ciudad.
El día que alguien quiera hacer dulce de boludos que venga para acá, que nos sobra materia prima.
Este hecho no hubiera tenido nada de particular, de no ser porque estos papafritas sin el mas mínimo sentido del ridículo lo hicieron maquillados y caracterizados como zombies (ropa rotosa, rostros empalidecidos con rastros de sangre en las comisuras de sus labios, ojos ensombrecidos, etc.) y tan compenetrados en sus roles que hasta caminaban así medio arrastrando las patas y moviendo sus cuerpos torpemente, al tiempo que emitían unos extraños gruñidos y sonidos guturales, en un patético intento por emular lo que, según aprendieron a lo largo de sus interminables horas desperdiciadas mirando esas películas, debe ser un verdadero "muerto viviente".
De mas está aclarar que, como no podía ser de otra manera, este tristísimo espectáculo fue cubierto por diversos medios noticiosos debido a que, según los manifestantes (o zombies, o pelotudos a chorro, como gusten llamarlos), la marcha, además, tenía como finalidad hacer un llamado a la industria cinematográfica nacional para que se dedique a realizar mas cine fantástico y de terror, como si alguna vez en la historia de nuestro cine se hubiera logrado algo medianamente decente en ese género.
Esta es nuestra juventud. Sus rostros hablan por si mismos. En poco tiempo estos también votan. El futuro está a salvo.
A partir de ese momento, obviamente, otros programejos se hicieron eco de la novedad y se apresuraron a tener de invitados a cuatro o cinco de estos mamotretos con la intención de hacerles una entrevista porque, claro, un flaco con las bolas como dos bolsas de papas disfrazado de zombie seguramente tiene muchas cosas interesantes para decir.
Pero no importa.
Ahí estuvieron, entonces, los nuevos reyes del retraso mental contándole al mundo que se siente ser zombie, por que lo hacen, si no les da vergüenza, si son una nueva tribu urbana, si sus padres son primos hermanos, si al nacer tuvieron una deficiencia de oxígeno, si son así de boludos porque no duermen siesta, y todas esas cosas que uno se pregunta cuando los mira mientras limpia su arma.
Ganadora del premio "Mejor Careta de Goma" compenetrada en su papel, observando a una posible víctima. Su performance es tan realista que casi se sospecha que es un zombie de verdad. "No soy zombie. Soy zombiA. ZombiAAAAA" habría aclarado la participante.
Yo, por mi parte, quisiera pensar que esto no va a pasar de ser una nota de color absolutamente efímera, que en el transcurso de unos pocos días quedará en el olvido.
No quisiera pensar que estos cabeza de termo van a empezar a multiplicarse y pulular por las calles vestidos así, arrastrando las patas y gruñendo, y mucho menos aun, intentando morderle el marote a algún desprevenido para intentar comerle el cerebro.
Y mucho menos aun quisiera creer que estos mamarrachos van a empezar a abrir páginas personales, blogs o fotoblogs y enterarme que en muy poco tiempo se llenaron de visitas (mientras que a un humilde servidor, a pesar de sus esfuerzos lo lee cada vez menos gente y encima ni siquiera son capaces de hacer un miserable click y ponerse como seguidor para darle una alegría. Manga de ingratos. Ya me van a extrañar cuando no esté).
Lo único que falta es que también tengamos que fumarnos que dentro de poco surja un nabo consagrado como el "Rey Zombie", que se haga famoso, lo inviten a boliches y empiece a ganar plata.
Ya sería el colmo.
Ahí si que me salta la térmica, largo todo a la mierda, me saco la barba, me rapo el pelo y me hago Hare Krishna.
Después no me vayan a buscar eh.
Publicado por Renegado siendo las 4:12:00 p.m. 15 almas generosas han dejado un comentario
Etiquetas: Espectáculos y Entretenimiento, Lado oscuro
martes, 28 de octubre de 2008
Siempre hay esperanza...
Joven argentino: tu, que has tenido la poca dicha de nacer sin ser dotado del atributo de la belleza.
Tu, que al nacer fuiste tan feo que tu madre pidió un ADN en un desesperado intento por probar que no eras su hijo.
Tu, que de tan fulero en tu infancia debiste ser untado con pate de foie para que el perro de la familia se dignara a lamerte.
Tu, que debiste trabajar desde muy joven para ahorrar algún dinero, sabiendo que con esa jeta si no pagabas no la ibas a poner ni de casualidad y morirías virgen.
Tu, que devolviste a la vida honrada a decenas de prostitutas que prefirieron vender cosméticos, limpiar casas, o ser voluntarias para experimentar con nuevos medicamentos, antes que acostarse contigo.
Tu, que sientes que la vida te da la espalda (porque no se banca mirarte de frente de lo fulero que sos) y te agobia el sentimiento de soledad.
Tu, joven argentino y feo como la mierda…
TU, tienes una esperanza…
Porque si este adefesio deforme y horroroso pudo conseguir a alguien con el estómago suficiente (y hasta parece una mujer normal y todo), ¡¡Tu también puedes!!
¡¡Animo!! ¡Todo es posible, horrible muchacho!
Eso si, capaz que le tengas que conseguir un puestito en la administración pública con un sueldito de apenas unos $9,800 como hizo él, sino no se eh… No te podría asegurar nada … Esto no es una ciencia exacta …
Bueno, que querés también... Hay que ver que tu cara mucho no ayuda man …
Publicado por Renegado siendo las 4:11:00 p.m. 10 almas generosas han dejado un comentario
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viernes, 24 de octubre de 2008
Aporte...
Para demostrar otra de mis casi innumerables virtudes, así como ayer nomás dejaba en claro que como creativo publicitario sería un monstruo (en mas de un sentido), hoy, sin solución de continuidad, pongo a disposición de quien lo necesite mi humilde talento para la resolución de un resonante caso policial.
Me refiero a la misteriosa desaparición de esa nenita de Río Grande, Sofía, a la que aparentemente alguien se llevó de un camping a plena luz del día.
Casi un mes después del hecho, la "justicia", rápida como siempre, finalmente da a conocer el identikit del posible sospechoso del secuestro, que es este:
En base a eso, entonces, y solo con la intención de colaborar pero sin suponer nada ni acusar a nadie, yo que la justicia empiezo por citar a alguno de estos dos:
Y a ver si se ponen un poco las pilas eh.
No puedo estar en todo.
Publicado por Renegado siendo las 10:39:00 a.m. 7 almas generosas han dejado un comentario
Etiquetas: Divagando, Política y Actualidad
jueves, 23 de octubre de 2008
Durmieron...
Resulta que ayer, charlando con mi hermana sobre bueyes perdidos de manera virtual (O sea, estábamos chateando y hablando sobre ningún tema en particular. Se entiende ¿no?. No es que nos gusta hablar de bueyes. Tampoco es que los bueyes eran virtuales. Bueno, en realidad de enserio tampoco. No vayan a creer que en mi familia nos dedicamos a la crianza de bueyes y somos tan boludos que se nos pierden. No, no; me refería a que lo virtual era el medio por el cual nos estábamos comunicando. Aunque en realidad a mi capaz que si se me podrían perder, por esta tendencia que tengo a distraerme con cualquier cosa. Es un problema esto de distraerse con tanta facilidad. En serio. No es joda. A veces me cuelgo mal y como que de golpe me olvido de lo que estaba haciendo y eso. No se por qué. De abombado que soy nomás. Tengo esas cosas. Que se yo… En fin…).
Ayer, decía, surgió en la conversación el tema ese de la publicidad (de una compañía proveedora de internet creo que es), en la que muestran un video protagonizado por un perrito y una pata vieja (O sea, pata vieja el animal. No una pierna en mal estado ni nada de eso. No. Pata Villanueva tampoco. En ese caso sería una pata vieja y falopera. Se refiere a una pata como la señora del pato. De las que hacen "cuac cuac").
Bueno, en esa publicidad, cuentan que el pequeño can fue como "adoptado" por la vieja pata y que, por algún tiempo, compartieron muchos felices momentos. Se cuidaban, jugaban, comían, dormían, y andaban para todos lados juntos. Todo muy tierno.
Pero, como era de suponerse, la pata era vieja y un día, se murió (O sea que la pata estiró la pata. Jojojojo. Soy un loco…).
Entonces, resulta que para que el pobre perrito no se sintiera tan solo, a la familia dueña de los animalitos no se le ocurrió mejor idea que embalsamar a la pata, a ver que onda.
Y ahí se ve como cuando, luego de un tiempo supongo, le muestran al rrope a su querida amiga pata ya toda embalsamada y dura como paquete de yerba, y el inocente cachorro, ajeno a que lo que estaba viendo tenía menos vida que un cascote, salta de alegría e intenta lamerla y volver a jugar con ella (Incluso en una parte se ve como sin querer la lame medio fuerte y le arranca el pico, con lo cual imagino el trauma que le podría haber quedado al pichicho pensando que acababa de mutilar a su amiga del alma).
El video termina con la patética imagen de una gorda espantosa corriendo con el cadáver embalsamado de la pata atado a un piolín, y al boludo del perro corriendo detrás, seguramente extrañado por la poca agilidad que mostraba su amiga pata.
Bien, la cosa es que, mas allá de si el video es verdadero o no, toda esta introducción es para dejar constancia de que a mi me parece que los creativos publicitarios dejaron pasar una oportunidad única de mandarse la propaganda mas explosiva, controversial y recordada de la historia.
Si muchachos. Durmieron.
No se si no se les ocurrió o les faltó el valor para hacerlo, pero ese mismo argumento, con algunas ligeras modificaciones, en lugar de ser protagonizado por un perrito y una pata, era ideal para que lo protagonizaran Reynaldo y el cadáver embalsamado de Adelfa.
¡¡Por favor!! ¿Tengo que estar en todo?
En fin. A las agencias de publicidad les digo que mi genio creativo está disponible. Escucho ofertas. Pueden contactarme por el mail que figura allí en la barra lateral.
Espero sus llamados.
Publicado por Renegado siendo las 12:32:00 p.m. 5 almas generosas han dejado un comentario
Etiquetas: Divagando, Espectáculos y Entretenimiento
jueves, 16 de octubre de 2008
Crítica de cine: HELLBOY II : EL EJERCITO DORADO
En 1994 y de la pluma de Mike Mignola, surgía en el mundo del cómic Hellboy, un nuevo y extraño personaje que, si bien en los EEUU consiguió un éxito interesante y una buena cantidad de seguidores, en el resto del mundo (y especialmente por estos lados) no consiguió ser del todo conocido o, al menos, no logró una popularidad tan masiva como la de los héroes mas clásicos.
Sin embargo, debido a la originalidad y riqueza de sus protagonistas, sumado a un cierto ambiente gótico en su atmósfera, y a la línea argumental de sus historias siempre relacionadas con el mundo místico y paranormal, ha logrado trascender lo suficiente como para pasar a formar parte de esta nueva ola de personajes de cómic que desembarcan en la pantalla grande.
Así fue como en el año 2004 hace su debut cinematográfico con un primer filme titulado simplemente "Hellboy", el cual, sustentado en la historia principal, brinda una necesaria introducción al extraño mundo del demonio rojo, desde su origen y hasta su posible destino. 
Por si alguno no la vió y a fin de que no se quede medio en pelotas con el tema en cuestión (y porque hoy estoy bueno), les hago un breve resumen:
Resulta que durante la Segunda Guerra Mundial, el diabólico hechicero, monje ocultista y vendedor de efedrina Grigori Rasputín, a pedido de los nazis que veían que estaban por perder la guerra, decide convocar a una poderosa y devastadora criatura infernal para que se ponga de su lado, los ayude a vencer a los Aliados y, de paso, ya que estaba, desate el Apocalipsis.
Sin embargo en pleno proceso de convocatoria, llega un escuadrón Aliado y le escupe el asado; le frustran todos los planes y, además, se le quedan con el demonio que ya había llegado, el cual resulta ser, para sorpresa de todos, una pequeña criaturita roja (o sea, era un demoñito bebé), rara, bastante feita, y con una anormal y enorme mano de piedra.
Como nadie sabía bien que cuernos hacer ahora con el bicharraquito ese y ya no lo podían devolver, uno de los integrantes del escuadrón, el profesor Broom, decide quedárselo para adoptarlo y criarlo como a un hijo (era un hombre muy solo el pobre, y además hacía poco se le había muerto el gato).
Así, varios años después, y dedicando su vida al conocimiento de los extraño, místico y paranormal, el profesor Broom funda el U.D.I.P. (Unidad de Defensa e Investigación Paranormal, o algo así), una división gubernamental que funciona en la mas absoluta clandestinidad combatiendo a las fuerzas oscuras que pululan por nuestro mundo.
El agente principal de esta agencia, no es otro que el ya crecido Hellboy quien, a pesar de su oscuro origen, se ha convertido en un extraño héroe que lucha por defender a la humanidad, a la que sueña con pertenecer algún día.
De esta manera, y junto a otros dos agentes igualmente extraños como son el hombre pez (o icthyo sapien) telépata Abraham Sapien ("Abe" para los amigos), y la bella piroquinética Elizabeth "Liz" Sherman, integra una extraña y algo disfuncional "familia" que debe enfrentar las mas extrañas y peligrosas misiones.
Ahora si, ya todos enterados mas o menos de como viene la mano y quien es quien, podemos pasar a esta última entrega que, en mas de un aspecto supera, ampliamente por momentos, a aquella primera presentación.
Claro que uno de esos aspectos no es precisamente la prescindible escena que obra de introducción a la historia que dará lugar luego, a todos los quilombos posteriores. 
En ella (un flashback del pasado) se ve a un joven profesor Broom, en vísperas de Nochebuena, narrando la leyenda del Ejército Dorado a un espantoso, ridículo, berreta, y mal realizado Hellboy niño (vendría a ser un Hellboy boy) que no se quería ir a dormir porque pretendía ver bajar a Papá Noel por la chimenea … de una salamandra (el pequeño demonio además de horrendo era bastante pelotudo también).
Esta leyenda hablaba de una interminable guerra de la antigüedad desatada entre los hombres y las criaturas elementales por el dominio del planeta.
Dado que dicha contienda parecía no tener fin y ansioso por obtener el triunfo, el Rey Elfo decide aceptar la oferta de un duende, gnomo, o uno de esos bichos medio raros, que le ofreció crearle un gigantesco ejército que le garantizaría la victoria.
Un ejército formado por indestructibles máquinas animadas por poderes místicos y que solo podrán ser controladas por aquel que use la corona mágica creada para tal fin.
Así, una vez que tuvo bajo su mando semejante poderío, el Rey Elfo retomó la batalla sacando pecho y al grito de "¡¡Vengan ahora humanos putos!!".
Sin embargo, al poco tiempo, comienza a darse cuenta de que su incontenible ejército se torna ya demasiado sanguinario e inmisericorde con sus enemigos y que no deja títere con cabeza, por lo que le empieza a agarrar algo así como un cargo de conciencia.
Arrepentido entonces por su ambición, preocupado por lo juicios por daños que se puede llegar a comer, y luego de pensar "¡La pucha, que cagada me mandé! ¡Me re fui de mambo loco!" el Rey decide detener la matanza y proponer una tregua a los humanos sobrevivientes para, de este modo, poner fin a la guerra de una buena vez. 
A partir de allí los humanos vivirían en la tierra, los elementales se limitarían a habitar en los bosques (un negociador bárbaro el Rey) y todos iniciarían una era de convivencia pacífica, serían felices y comerían perdices.
Como prueba de su palabra, el Rey rompe la corona que controla al Ejército Dorado en tres partes y le entrega una a los humanos, de manera que el ejército permanecerá dormido y no volverá a ser utilizado mientras la corona no vuelva a ser reunida.
Este gesto no le cayó nada bien a su hijo, el príncipe elfo Nuada, un ambicioso guerrero medio mal llevado, que no veía ningún motivo para renunciar a la victoria total sobre la raza humana que tan profundamente despreciaba, por lo que luego de gritarle re caliente "¡¡Viejo cagón y vendepatria!!" a su padre, decide exiliarse y permanecer oculto en las sombras aguardando el momento de retomar la batalla por el dominio absoluto del planeta.
Lo curioso de esta leyenda, es que resulta que no era un cuento, sino que todo era cierto y hoy, luego de milenios de espera contemplando el desastre que los humanos estaban haciendo con el mundo, Nuada, el príncipe Elfo calentón, decide que ya es momento de regresar para romper la tregua y reclamar a la humanidad lo que por derecho cree que le pertenece.
Para ello, comenzará una incansable y violenta búsqueda de las tres partes de la corona con el propósito de reunirlas y despertar al poderoso Ejército Dorado que, una vez bajo su mando, le permitirá, por fin, terminar la batalla que les dará a los Elementales el dominio absoluto del planeta.
Por supuesto el único capaz de evitar que esto ocurra será el impetuoso demonio rojo Hellboy, quien junto a sus compañeros Abe y Liz, y ahora bajo las órdenes del extraño agente Johann Krauss, deberá internarse en las extravagantes profundidades del mundo para combatir a las mas inverosímiles criaturas y, a su vez, continuar lidiando con sus propios conflictos internos ya que, en esta oportunidad, su naturaleza está mas cercana a la de sus enemigos, que a la de esta humanidad a la que debe proteger.
En líneas generales la película resulta en un despliegue vibrante de imaginación, con una realización desde lo visual realmente impresionante. 
El cuidado y detalle en la creación de las distintas criaturas que van sucediéndose a lo largo de la trama (especialmente en el paseo por el Mercado de Trolls), junto con el vestuario y el maquillaje de algunos protagonistas, dan como resultado un producto verdaderamente espectacular, que se sustenta, además, en una historia interesante, desarrollada de una manera entretenida, con escenas de acción muy bien logradas, algunos momentos de humor que no desentonan, algo de drama y, por sobre todo, mucha, pero mucha fantasía.
A todo esto hay que agregar, además, los excelentes escenarios que, junto con una adecuada banda sonora, logran crear ambientes que van desde lo colorido a lo tenebroso con asombrosa facilidad, redondeando una puesta en escena mas que interesante.
En cuanto a las actuaciones nuevamente encontramos a Ron Perlman en el papel de Hellboy, logrando explotar, esta vez, muchos mas aspectos de la personalidad del personaje en un trabajo realmente sobresaliente.
Lo acompañan nuevamente Selma Blair como Liz Sherman, Doug Jones en los roles de Abe Sapien y el Angel de la Muerte, y Jeffrey Tambor como Tom Manning.
Junto a ellos se incorporan Luke Goss como el príncipe Nuada, Anna Walton como la pricesa Nuala, John Alexander como Johann Krauss y el duende Bethmora, y un montón mas haciendo de toda clase de bicharracos que no pienso ponerme a nombrar.
La película fue fantásticamente dirigida por Guillermo del Toro quien saltó a fama por su obra fantástica "El laberinto del Fauno" y que por la imaginación que tiene para crear mundos y criaturas de la nada debe fumar de la buena, pero mientras siga haciendo películas así no importa.
Calificación: 3 Renegados y medio (Una aventura fantástica, visualmente impecable y con una gran realización, que nos lleva a recorrer un mundo tan oscuro como interesante, siguiendo a un héroe atípico pero increíblemente carismático. Una propuesta mas que recomendable).
Recomendaciones (en serio): Si puede véala en idioma original y subtitulada. No haga como yo que la tuve que ver con un espantoso doblaje al castellano que en mas de un momento arruina el ambiente de ciertas escenas y le quita nivel a la película.
Mensaje personal para las salas de Quilmes de las cadenas Showcase y Hoyts: ¡¡¡Váyanse a la reputísima madre que los recontra mil parió y métanse sus amadas películas en sus versiones dobladas al castellano en el centro de sus respectivos ojetes hijos de un transatlántico cargado de putas y la reputa que los parió!!! ¡¡¡Me tienen podrido!!! ¡¡¡Un día de estos se me salta la cadena y les prendo fuego todo!!!.
Publicado por Renegado siendo las 5:51:00 p.m. 5 almas generosas han dejado un comentario
Etiquetas: Espectáculos y Entretenimiento

