Pero no un carro común y silvestre, no, no; pasa un carro enorme de ejes oxidados y rechinantes, con maderas desvencijadas y crepitantes, y adornado con cascabeles, campanitas y todo tipo de chirimbolos que hacen ruido. Un carro que es tirado por un caballo con catarro y conducido por un paisano sordo que se la pasa gritando porque transporta a seis integrantes de una murga que van ensayando con sus bombos y redoblantes.
Es un carro que aparentemente hace tanto, pero tanto ruido, que logra que mis palabras se pierdan para siempre en la inmensidad del vacío y no lleguen jamás a destino.
Y por destino me refiero, mas precisamente, a los oídos de mi mujer.
Permítanme que les cuente.
Resulta que desde hace, pongámolse, un siglo, mi mujercita me viene rompiendo las pel … perdón, me viene insistiendo en reiteradas oportunidades, conque era necesaria, casi indispensable, la adquisición de un "mueble con cajones" para el dormitorio, con el propósito de guardar algunas cosas que teníamos ahí dispuestas en dos o tres cajas y que, según ella, hacían que la habitación "parezca una villa".
"¿Pero que clase de mueble?" preguntaba yo en cada oportunidad.
"No sé. Cualquiera. Uno con cajones" respondía ella con soltura.
"No, cualquiera no, oh amada mía" acotaba yo "Debes tener en cuenta de ha de ser un mueble que mas o menos combine con los que ya poseemos. De lo contrario quedará, a la vista, como una patada en los huevos ¿Entiendes, luz de mis ojos?".
"¡Pero que importa eso! ¡Cualquier cosa! Uno con cajones ¡Yo quiero un mueble! ¡Yo me voy a comprar un mueble!" decía finalmente ella inflando los cachetes y frunciendo el ceño.
Y así, esta situación se mantuvo durante un buen tiempo.
Ella insistiendo en comprarse "cualquier cosa con cajones" y yo intentando hacerle comprender que, si bien no íbamos a encontrar una cómoda accesoria (Porque un mueble con cajones para dormitorio se llama "cómoda"), exactamente del mismo estilo que nuestro juego de dormitorio (El cual, debo reconocerlo, no es muy combinable debido a que fue adquirido hace mas de una década, cuando éramos jóvenes y la decoración mucho mucho nos nos importaba), había que procurar encontrar algo que, al menos, no desentonara demasiado.
Así, cada vez que salíamos y de casualidad pasábamos por una mueblería, la escena se repetía. Ella se pegaba a la vidriera intentado divisar cualquier cosa que tuviera cajones y exclamaba "¡¡Ese!!" ,y yo resoplando le respondía "No. No pega. No tiene nada que ver. Va a quedar como el orto".
Entonces ella refunfuñaba, ponía trompa y murmuraba por lo bajo "Yomevoyacomprarunmuebleigual", y no nos volvíamos a hablar por unas cuantas cuadras.
Esto siguió así hasta que un día, hará como dos meses atrás, y pasando por una mueblería con pinta de ser muy moderna y paqueta (Lo cual inevitablemente me hacía sospechar que sus precios podrían provocarme un peligroso preinfarto ), vimos una cómoda de cuatro cajones que parecía adecuarse a lo que aparentemente estábamos necesitando con tanta urgencia, con la salvedad de que era de color blanco y líneas muy rectas.
"¡Esa me encanta!" exclamó mi querida con peligroso entusiasmo.
"Mmmse, si fuera negra … Y si no fuera tan recta …. Y si no fuera porque no pega con nuestros muebles que son de bordes redondeados… Y..." dije yo mientras amagaba a seguir caminando y preparaba mis ya bien sabidos argumentos de "por qué no lo vamos a comprar".
Lamentablemente no llegué a exponerlos del todo dado que, de repente, me di cuenta de que a mi lado ya no había nadie y estaba hablando solo.
Me di vuelta y alcancé a ver, casi con terror, que la puerta de la mueblería se cerraba detrás de mi mujer que ya había ingresado al local con aires de estar muy decidida.
Si hubiera sido una película, ese hubiera sido el momento en el que la escena pasa a ser en cámara lenta y yo intento detenerla gritando "¡¡NOOOOOOOOOOOOoooooooooooo!!.
Pero por desgracia, no era una película.
Ya era tarde.
Para cuando llegué a su lado ya se había acercado un vendedor, y ella ya lo estaba interrogando mientras señalaba el mueble con su inapelable dedo índice.
Y la experiencia me enseñó que cada vez que ella señala algo con su dedo, significa que, inevitablemente, a mí me van a doler los bolsillos.
Y así fue.
Resultó que la mueblería podía conseguirnos ese modelo de cómoda en color negro y que, según el "vendedor", como eran fabricantes, además hasta podían hacerle algunos retoques cosa de que quedara mas combinable con nuestros muebles.
En ese momento los ojos de mi mujer se llenaron de alegría, y mis bolsillos se llenaron de lágrimas.
"¿Y cuanto saldría?" preguntó ella.
El vendedor nos dijo el precio y, como yo medio perdí la conciencia por la impresión, le dio todos los datos a mi mujer, y nos fuimos.
"A mi me gusta" espetó ella muy contenta en cuanto pusimos un pie en la vereda.
"Pero no pega. Es muy cuadrado. Va a quedar como el culo" insistí yo.
"¡Yo lo quiero. Además es mejor que tener esas cajas ahí tiradas. Es una mugre eso!" siguió ya con cara de empacada.
"A mi me parece que va a quedar mal. Además por ese precio…"
"¡¡No me importa!! Ya que no nos fuimos a ningún lado en las vacaciones podemos invertir la plata en eso. A mi me gusta" repetía ella con los cachetes inflados y con un tono de voz que me indicaba que esta vez no iba a claudicar.
"Bueeeeno, si vos querés lo compramos" le dije en un suspiro.
Fuimos a mi casa, tomamos las medidas en base al escueto esquema que nos había proporcionado el "vendedor" y, como el destino de verdad me odia, el espacio parecía ser el adecuado.
Nada parecía impedir que ese armatoste pasara a formar parte de nuestro mobiliario.
Sin embargo, hice un último intento.
"Mirá" le dije "Va a ir acá. Tratá de visualizarlo en tu mente. Fijate como quedaría al lado de nuestra cómoda. Va a ser hasta acá de alto (se lo señalé con la mano) y como hasta acá de ancho ¿En serio te parece que va a quedar bien?"
"Si. A mi me gusta" respondió ella sin siquiera pensarlo, y mucho menos realizando el ejercicio de visualización que le había propuesto.
"Bue, listo. Si vos decís" dije con un aire de resignación. Después de todo era una batalla perdida. Y ya estoy acostumbrado.
Una semana después, fuimos a hacer la reserva.
Nos atiende un rengo que no tenía ni la mas pálida idea de lo que habíamos arreglado con el otro supuesto "vendedor", el cual resultó ser simplemente uno de los pibes que sube y baja los muebles del camión que los reparte y que, vaya uno a saber por qué, el día que fuimos nosotros quiso experimentar la vertiginosa vida de los vendedores tomando el lugar de uno de ellos.
Por este motivo hubo que renegociar casi todo de nuevo con este vendedor, aclarar algunas cosas, asegurarnos que el precio fuera el convenido y demás detalles que, creía yo, ya estaban superados.
Uno de los puntos de discusión fue el "retocado" del mueble en cuestión para adecuarlo mas o menos al estilo de los que ya teníamos, algo que el anterior "vendedor" nos había asegurado que se realizaría sin problemas y por el mismo precio, pero que ahora parecía ser algo imposible de hacer.
"O sea, se podría hacer, pero eso ya es otro precio" me dijo el rengo muy orondo.
Minutos después, cuando recuperé la conciencia (Porque esta vez directamente me desmayé), y evaluando la situación rápidamente, llegué a la conclusión que, de dejarme llevar por mi primer impulso (El cual me ordenaba salir de allí pateando cosas y gritándole al rengo que se meta el mueble bien en el orto), después tendría que soportar los quejidos, rezongos, reproches, y hasta pucheros de la quetejedi durante años, con el agregado además de un dramático "Claro, al final acá yo no puedo decidir nada", por lo cual y en nombre del mal menor, no tuve mas opción que tomar, quizás, la peor de las decisiones.
"Bueno, lo llevamos así nomás entonces" dije medio caliente.
Y ahí nomás, minutos después, con dolor, con mucho dolor, le estaba entregando al rengo la mitad del importe convenido. En efectivo.
Y por dentro ... lloré.
Eso fue hace dos meses.
Hace unas semanas nos llamaron para comunicarnos que nuestra cómoda ya estaba lista, y que podíamos pasar a pagar el saldo y a confirmar el día de la entrega.
Quedamos en que la llevaran ayer por la mañana.
A eso de las 10 a.m. recibo un mensaje de texto en mi celular. Era mi mujer.
"Tenías razón. Queda como el orto. Perdón" decía.
Cuando volví a mi hogar y entré en la habitación, lo vi, ahí en el rincón, al lado de la cómoda. Nuestro nuevo mueble.
Inmenso. Guarango. Cuadradísimo en un ambiente de muebles de bordes redondeados.
Una verdadera patada en los huevos al buen gusto.
Pero mi mujercita estaba ahí, contenta con sus cajones.
"Bueno, no queda tan mal. Si lo mirás muchas veces te acostumbrás" me dice con una sonrisa casi infantil.
Pienso en decirle algo, pero sería en vano.
Y además, por la calle pasa un carro…
jueves, 19 de marzo de 2009
Hablo yo y pasa un carro....
Publicado por Renegado siendo las 5:24:00 p.m. 5 almas generosas han dejado un comentario
Etiquetas: Cosas mías
miércoles, 18 de marzo de 2009
Crítica de cine: EL TRANSPORTADOR 3
Luego del éxito conseguido con sus dos primeras partes ("El Transportador" del 2002 y "El Transportador 2" del 2005), y para regocijo de los amantes del cine de acción sin mas pretensiones, llega a los cines la tercera parte de esta serie creada por Luc Besson, y con la cual el pelado Jason Statham consiguiera ganarse un lugar en el mundo de los nuevos duros del cine contemporáneo.
Supongo que a esta altura no debe quedar mucha gente que no conozca al personaje o no sepa de que se trata la historia, pero como hay de todo en el Jardín del Señor, y no quisiera que se queden en bavia, o babia, o … bueno, no sé como se escribe … para que no se queden en pelotas bah, les resumo mas o menos como es la cosa.
La historia básicamente se centra en las actividades de Frank Mártin, un ex – operativo de las Fuerzas Especiales, extremadamente profesional, experto en artes marciales, diestro en el manejo de armas y eximio conductor de todo tipo de vehículos, que se gana el mango laburando como transpotador de entregas de alto riesgo. O sea el tipo lleva cosas de un lugar a otro y por eso te cobra (Viene a ser como un delivery, pero en lugar de llevar pizzas o un pollo al spiedo lleva cosas mucho mas grosas, y en lugar de andar en ciclomotor maneja un Audi A8 que es para demayarse). 
Además, también te marca unos ángulos bárbaros …. Porque es un transportador ¿Se entiende? Un transportador … Jojojojojojo Soy una tormenta de gracia. Que loco.
Bien, la cuestión es que este muchacho no es cualquier transportador, es el mejor, el mas capo, el mas poronga de los transportadores, y por eso siempre lo buscan para las misiones mas difíciles (Por suerte, porque sino las películas serían de lo mas aburridas).
En esta oportunidad, sin embargo, nos encontramos al inicio de esta última entrega con un Frank que, ya medio hinchado las pelotas de andar llevando cosas de acá para allá y terminar siempre metido en algún quilombo porque el asunto se le complica (Y encima nunca recibir una propina), decide retirarse del negocio por un tiempo para dedicarse a rascarse las pelotas.
Así, cuando un tipo lo busca para ofrecerle un trabajo él lo rechaza, le recomienda un suplente, y se va a pescar unos bagres con su viejo amigo el Inspector Tarconi,
Un par de noches después, estaba Frank lo mas pancho en su casa, medio amodorrado en el sofá después de haberse clavado unos vinos, cuando inesperadamente recibe la visita del muchacho este que lo había suplantado en aquel trabajo quien, demostrando una total falta de educación, llega sin llamar antes y se le mete en el living sin permiso, con auto y todo.
Cuando ya iba a cagarlo a pedos por manejar tan mal y a decirle que es la última vez que lo recomienda, se da cuenta de que el pobre pibe está bastante mal herido y mas cerca del arpa que del violín por lo que, luego de llamar una ambulancia, intenta ayudarlo.
Sin embargo, aún con las pocas fuerzas que le quedaban, el muchacho se niega rotundamente a abandonar el vehículo.
Frank medio que lo empieza a tironear, pero el pibe se empaca y se agarra de todos lados mientras balbucea "No…auto. El auto … El auto" al tiempo que intenta señalarle un extraño brazalete metálico que tiene en la muñeca.
"Si, si, muy linda la pulserita .. y el auto también, pero bajate, dale…" le dice Frank, que todavía estaba medio caliente porque le habían cortado la digestión.
Mientras estaban en eso llega el servicio de emergencias, y al ver las condiciones en las que estaba el pibe, determina que debe ser trasladado de urgencia a un hospital, por lo que, aunque el herido seguía pidiendo por favor que no lo alejen del auto, lo cagan a pedos, le dicen que no es momento de ponerse caprichoso, lo sacan de ahí y lo cargan en la ambulancia.
Cuando Frank vuelve al auto para ver si entre los papeles del muchacho está el carnet de la Obra Social de los Transportadores y pasarle los datos a los ambulancieros, se aviva de que en el asiento de atrás hay una pelirroja medio desmayada. 
"¡A la marosca!" dice Frank "¿Y esto? Me parece que acá pasa algo raro".
En ese momento, mientras le estaba mirando las tetas, de casualidad nota que la chica también tiene puesto un brazalete metálico idéntico al que llevaba el muchacho, y en un alarde de lucidez cae en la cuenta de que quizás eso algo tenga que ver con la desesperación del pibe por no abandonar el auto.
Sale corriendo para intentar detener a la ambulancia que ya se iba, pero antes de poder alcanzarla ésta explota en mil pedazos.
"Que lo reparió. Hoy no me sale una bien" protesta Frank, mientras se sacude la tierra y vuelve a la casa a ver a la mina.
Justo cuando se asoma al auto para ver que onda, la piba se despierta.
"Uy papirri ¿Estoy en el cielo?" le pregunta medio reglada.
"No querida. ¿No ves que es un auto, o sos tonta vos?" le replica Frank que no estaba del mejor humor, e inmediatamente alguien lo duerme de un garrotazo en la cabeza.
Al despertarse, se encuentra acostado en una camilla, en calzones, en una habitación extraña y con uno de esos vistosos brazaletes metálicos adornando su muñeca.
"Me parece que me cagaron" piensa Frank mientras encuentra su traje y se viste.
Momentos después ingresan en la habitación unos hombres con pinta de pocos amigos, encabezados por el que parece ser el jefe y que se presenta a si mismo como el Sr. Johnson.
Estos hombres resultan ser de una banda de mercenarios que fueron contratados por un grupo de empresarios corruptos para que secuestraran a la hija de Leonid Vasilev, un influyente político ucraniano defensor del medio ambiente, con el propósito de mantenerla cautiva hasta que el funcionario les firmara unos papeles que autorizaban el volcado de desechos tóxicos contaminantes en lugares prohibidos.
Johnson le explica a Frank que, dado que el reemplazante que él les había recomendado no pudo cumplir con su encargo satisfactoriamente y el plan medio que se les estaba yendo a la mierda, ahora era su responsabilidad el llevar a cabo el trabajo.
"¿Ah si? No me digas ¿Y si no quiero?" responde Frank arqueando las cejas y cruzándose de brazos.
"Te meto un plomo en el balero ya mismo" dice Johnson con cara de loquito y apoyándole el fierro en la cabeza.
"Ah bueno, si me lo pedís así, si" dice Frank, que era valiente pero no boludo.
De esta manera, ya con las cosas claras, Johonson ordena que carguen el auto de Frank con dos misteriosas bolsas que deben ser transportadas desde Marsella hasta Odessa, en el Mar Negro, siguiendo las instrucciones que se le irán comunicando durante el trayecto. 
"Bueno, listo el pollo, voy saliendo" dice Frank medio fastidiado.
"Nononono, momentito pelado, piano piano que todavía falta algo" replica Johnsosn "Te tenés que llevar también a la colorada".
"¿¡Qué!? ¡No, ni en pedo! Los colorados son yeta. Mirá si me pasa algo" retruca Frank agarrándose el huevo izquierdo.
"Si ya se, pero acá el que manda soy yo y por mas yeta que sea, te la tenés que llevar".
"¿Par que no se vasen los dosen a la reconchen de sus mamasen?" interivene la ucaraniana medio ofendida "Yeta sus hermanasen".
Finalizada la discusión y viendo que no le queda otra, Frank accede de mala gana y puteando bajito.
Pero aún había mas.
Como último detalle Johnson le explica a Frank que esos brazaletes tan paquetes que ambos llevan en sus muñecas, son en realidad poderosos explosivos conectados a un dispositivo especial y que se activarán si cualquiera de los dos se aleja a mas de veintitrés metros del auto.
De esta manera y bajo estas peligrosas condiciones, Frank debe emprender forzadamente esta nueva misión, sin saber que contienen las bolsas que está transportando, y enfrentándose a lo largo de todo el camino tanto a los criminales que lo forzaron a aceptar el trabajo, como a los agentes del Gobierno ucraniano enviados para rescatar a Valentina que, para colmo de males, resultó ser una consentida insoportable, medio alzada y bastante rompepelotas.
La película en general sigue el mismo esquema básico de las anteriores; es entretenida, dinámica, y ofrece exactamente eso que uno va a buscar cuando elige ver una película de acción.
Si bien la trama no presenta una gran profundidad ni mayores complicaciones, no aburre en ningún momento y permite que la película mantenga un ritmo con algunos altibajos pero muy llevadero.
Sin dudas que el punto mas alto lo brindan las excelentemente coreografiadas escenas de pelea (realmente muy cuidadas y bien ejecutadas), juntamente con las extraordinarias persecuciones automovilísticas (el momento del "enfrentamiento" entre el Audi y el Mercedes es fantástico), y si bien en algunos tramos se ha apelado a los efectos digitales, estos no sobresalen en ningún momento ni se vuelven protagonistas de la escena, lo cual por momentos brinda un cierto aire de realismo que es muy bienvenido. 
Mas allá de esto, es necesario aclarar también que, en mas de una ocasión, se recurre a la espectacularidad y la exageración, con lo cual se logran momentos tan impactantes como inverosímiles (Hay acrobacias dignas de Meteoro y en la parte del auto en el agua medio que se fueron al carajo), pero en este tipo de películas esto es abolutamente esperable y hace también parte del género.
En cuanto a las actuaciones Jason Statham cumple con su rol ya de memoria y está completamente identificado con el personaje de Frank Martin.
Una vez mas vuelve a mostrar sus pulidas habilidades marciales, y su estampa de tipo prolijo y varonil (Y hablando de mostrar, muestra su lomo innecesariamente mas de una vez para delirio baboso de las mujeres en la sala), y aunque por momentos se vuelve algo monocorde en la manera de recitar sus diálogos, se banca muy bien el trabajo de cargar con la película sobre sus espaldas.
Lo acompañan François Berlèand como su viejo amigo el inspector Tarconi, Robert Knepper como el Sr. Johnson, Jeroen Krabbe cmo Leonid Vasilev y la colorada Natalya Rudacova que actuando es medio de madera y que tiene tantas pecas y le hacen tantos primerísimos planos que casi molesta (Tiene tantas pecas que una vez se fue a confesar y cuando el cura le preguntó "¿Pecas hija?", ella contestó "Y si Padre, hasta en el culo" ….Jojojojojo.... Soy un huracán de comicidad).
La película fue dirigida por Olivier Megaton que no se que otras cosas hizo, pero con esta le fue mas o menos bien.
Calificación: 3 Renegados (Buena. Una típica película de acción que no dista demasiado de sus dos predecesoras. Buenas peleas, buenas persecuciones y una trama simple que sirve de excusa para desarrollarlas. Una buena propuesta para entretenerse).
Recomendaciones: Si Ud. gusta de la acción simple, directa, y sin pretensiones vaya a verla, este es su tipo de película.
Si Ud. busca un policial profundo con un argumento enredado, elija otra. Pero a esta véala igual que es entretenida. No sea ortiva.
Si Ud. es mujer y está cansada de verle la panza de su marido, vaya, véalo a Statham y póngase a llorar.
Si Ud. es hombre y se cree que tiene buen lomo, vaya, véalo a Statham y póngase a llorar.
Publicado por Renegado siendo las 10:24:00 a.m. 8 almas generosas han dejado un comentario
Etiquetas: Espectáculos y Entretenimiento
viernes, 13 de marzo de 2009
Turismo de emergencia
Y cuando digo "buenos y sinceros intentos", me refiero a que hice UN intento.
Una especie de manotazo de ahogado surgido en un momento de desesperación, al darme cuenta de que mi mujer estaba llegando al final de sus vacaciones (Ella tiene solamente dos semanas pobrecita) y yo no la había llevado a pasear a ningún lado, lo cual, como cualquier hombre sabe, me dejaría expuesto a un largo futuro de reclamos y pasadas de factura en cada oportunidad que se presentara.
Ante esta situación, con el tiempo apremiando y firmemente decidido a evitarnos el tener que mentir descaradamente cuando alguien nos preguntara que habíamos hecho durante las vacaciones, a falta de mejores opciones, no se me ocurrió nada mejor que decirle de ir al zoológico (Si. Soy un loco bárbaro para hacer propuestas. Vivir conmigo es un vértigo constante).
Sé que no es para decir "¡Faaaaaa que locos estos pibes! ¡Son re extremos. Mirá el viaje que se hacen!" ni nada por el estilo, pero bueno che, peor es nada (Y además recuerden que el principal objetivo de esto es el de evitar el tener que escuchar una y otra vez "Porque en las vacaciones no fuimos a ningún lado y blablablablablablabla").
Además no es un mal paseo.
Recuerdo que ya habíamos ido hace unos años atrás, fue entretenido y la pasamos bastante bien. Pero, claro, todo puede cambiar. Hace años éramos mas jóvenes.
Antes de entrar, surgió la primer cara con trompa de mi mujer ante mi tajante negativa a su pedido de dar un paseo en Mateo (¡Mirá si voy a pagar para que un tipo me lleve a dar una vuelta en carro en el medio del tráfico! ¡Por favor! Está bien que estábamos haciendo de turistas pero tampoco hay que exagerar. Además es un quemo. Me puede ver alguien conocido) pero, afortunadamente, el incidente no pasó a mayores ya que la onda era tratar de pasarla bien y disfrutar el día (Y además estábamos medios amodorrados por las hamburguesas que nos habíamos comido y por el terrible calor que hacía, y no daba para ponerse a discutir).
Luego de superado el pequeño incidente, de volvernos a sonreír y de llamar al abogado para decirle que suspendiera todo que al final no nos íbamos a divorciar nada, nos dirigimos alegremente hacia la entrada.
Allí, inmediatamente comencé a sospechar que quizás haber elegido ir al zoológico un Sábado en pleno Febrero no fue precisamente la mejor idea que se me podría haber ocurrido.
Había gente y, lo que es peor, niños. Muchos niños. Por todas partes. Estaba lleno. Se veía desde el portón y se escuchaba el griterío adentro.
Miré de nuevo al señor que nos había ofrecido el paseo en carro y por un momento dudé, pero ya era tarde para cambiar de planes, y pasear en Mateo me seguía pareciendo demasiado gay.
Ya estábamos ahí y no había marcha atrás.
Actuando lo mas relajado que pude, me dirigí a pagar la entrada, mentalizado en que no debía dejar que ese enjambre de coloridas y chillonas criaturitas me alteraran y terminaran arruinarando nuestro paseo vacacional de emergencia.
Sin embargo, allí nomás en la ventanilla ya me encuentro con la primer poco feliz novedad.
Resulta que ahora para entrar hay dos opciones: el Pase "Común" que sale $ 9,50 y que te permite únicamente andar caminando y mirando los animales, y el "Pasaporte" que sale $ 15,90 y que te permite además entrar al Acuario, al Serpentario, a la "Selva Tropical" y dar un "paseo en barco".
O sea, antes pagando solo la entrada entrabas en todos lados; ahora ya no. Se ve que se avivaron. Acá el que no corre, vuela, y el que no vuela te caga seguro.
Como mi mujer no aceptó mi propuesta de sacar un Pase Común para ella y un Pasaporte para mi para ahorrar (Total yo entraba a los lugares y después le contaba), e incluso me miró medio mal y me trató de "miserable muerto de hambre", pelé los petrodólares y saqué dos Pasaportes. Después de todo, esa probablemente iba a ser nuestra única salida así que no iba a andar pijoteando (Además me quedaba la esperanza de que quizás en la entrada de alguno de esos lugares hubiera algún niño que se tuvo que quedar afuera por tener solo el Pase Común, lo cual me permitiría pasarle por adelante con mi Pasaporte en la mano y haciendo "¡Ejem ejem!").
Por si se ya están preocupando y en este momento tienen ubicado su puntero sobre la crucecita roja dispuestos a cerrar la página, pensando que voy a ponerme ahora a hacer un relato pormenorizado de lo que fuimos viendo a cada paso hasta matarlos del aburrimiento, pueden relajarse porque no lo voy a hacer.
Sin embargo, hubo ciertas cosas que creo que merecen ser mencionadas.
Por ejemplo, que el Acuario tiene, fácilmente, la mitad de los peces que recuerdo.
No se si se les murieron, se los comieron, o alguien dejó la pecera abierta y se les volaron, pero que hay muchos menos, hay muchos menos. Y los que quedaron no son precisamente de los mas vistosos. Algunos hasta están medio desteñidos y todo.
Pez con cara de orto. Me simpatizó de inmediato. Casi podría apostar a que estaba pensando "¿Que miran forros? ¿Por qué no me miran essta? ¡Si tuviera brazos en lugar de aletas los cagaría a trompadas giles! ¡Odio estar acá y los odio a todos ustedes!"
Con el Serpentario pasa algo similar.
Convengamos que las víboras, serpientes, y demás batracios que se exponen ahí no son de los bichos mas alegres y divertidos que hay, pero tener que pagar mas para ver a un animal que parece un tronco o una soga enrollada, que no mueve ni un músculo durante horas, que no hace ninguna gracia, y que en algunos casos directamente ni se ve porque está escondida en un agujero, me parece un abuso .
Está bien que algunas son de un tamaño impresionante y, especialmente para alguien como yo que siento un gran respeto por los ofidios (No, no les tengo miedo. Yo no le temo a nada. Es respeto solamente. Y si cuando veo una vivorita salto, grito y lloro como una niña es por el respeto que siento nada mas), puede resultar hasta un poco perturbador verlas de cerca, pero tampoco es la gran cosa.
Encima le pregunté a la chica de la entrada si se podía alimentar a las pitones con uno que otro niño que andaba por ahí molestando, y me dijo que no la muy ortiva. Le mostré mi Pasaporte y todo, pero igual me dijo que no, que no era para eso, y que iba a llamar a seguridad.
A esa altura ya me estaba arrepintiendo de haber sacado el bendito Pasaporte. Al final no me servía para nada.
En cuanto al resto de los animales, realmente fue muy entretenido e interesante ver como la gran mayoría duerme la siesta, ya que a la hora en que fuimos eso era lo único que estaban haciendo.
Recuerdo especialmente lo fascinante que resultó ver la guarida del leopardo (que estaba durmiendo adentro y jamás lo vi), o las bolas del león albino que estaba durmiendo tirado a la sombra, o la majestuosidad de la pantera negra que supuestamente estaba durmiendo detrás del vidrio polarizado de su jaula (por lo cual resultaba casi imposible distinguiría. Los del zoológico son unos hijos de puta) o la jaula vacía donde supuestamente hay un cóndor (que quizás sea de la especie "Cóndor Andino Invisible" porque yo no vi nada).
Foto de la pantera negra detrás del vidrio polarizado de su jaula tomada por mi mujer, quien con la máquina fotográfica en sus manos no acepta que nada la detenga.
Finalmente, luego de un recorrido que lleva su buen tiempo, de caminar mucho, de ver liebres patagónicas, carpinchitos y patos que andan sueltos por todos lados (Creo que dentro de poco los van a empezar a regalar como souvenir. Hay un montón), de ver a los elefantes, los ciervos, la jirafa, los mandriles, los rinocerontes y unos monos muy tristes que te miran como diciendo "¿Qué carajo mirás gil? ¿Te gusto?", se llega a la famosa "Selva Tropical", último sitio al que podía acceder con mi Pasaporte y confirmación absoluta de que soy un ganso y lo compré al pedo (Mas teniendo en cuenta que ya había entrado la otra vez que había visitado el zoo y sabía lo que era. Encima no había ningún niño en la puerta que no pudiera entrar como para disfrutar del momento).
Resulta que es un edificio que a la entrada simula una gruta o algo así, con plantas medio podridas, y una exposición de bichos disecados. Después el trayecto te lleva a subir por una escalera que da a una especie de escenografía que pretende representar árboles, algunos con cubículos de vidrio donde hay arañas y bichos desagradables, y que desemboca en el centro de la edificación donde hay una cascada artificial y un puente que luego de ser atravesado te lleva al colmo del robo descarado: "La cueva de los murciélagos", que es como una pieza toda oscura con dos vidrios detrás de los cuales supuestamente hay murciélagos, cosa que es imposible de comprobar debido, como ya dije, a que está completamente oscuro y de quedarse allí para intentar descubrir si de verdad hay un puto murciélago, uno puede terminar robado o, peor aún, embarazado.
Un fiasco total. Si la primera vez que entre me pareció medio chota, ahora está mucho peor. Antes por lo menos me acuerdo que había unos monitos. Ahora no hay nada.
Foto del elefante mientras realiza un sorprendente movimiento consistente en arrodillarse sobre sus patas delanteras, mientras eleva su parte posterior hasta quedar casi en vertical y cuya finalidad es la de recoger los restos de alimento que caen en el foso que rodea su espacio. Lamentablemente la fotógrafA tomó toda la secuencia olvidándose de quitar el zoom, por lo que en todas las imágenes solo se aprecia un primer plano de la cabeza del animal.
En cuanto al famoso "Paseo en Barco" al cual teníamos derecho con nuestro Pasaporte, ni nos molestamos en hacerlo.
Había que hacer como una hora de cola al rayo del sol para subirte a un lanchón pedorro, todos apretados, y solo para que te lleven a dar una vuelta alrededor de una islita de porquería. Era un choreo.
Además a esa altura yo ya estaba medio cansado, me dolían las patas de caminar y seguro que ahí tampoco dejaban arrojar a los niños al agua, así que directamente no tenía ninguna gracia.
Y eso es todo.
El resto todo normal. Mucha gente maleducada, mucho niño malcriado, muchas palomas, mucha cámara de fotos, muy pero muy escasos conocimientos de zoología y especies animales de la población en general (He escuchado cada comentarios que no se pueden creer), refrigerios caros, y no mucho mas que hacer que lo que se suele hacer en un zoológico: mirar animales y decir "Oh que bárbaro".
Para finalizar se podría decir que, en líneas generales, como paseo, el zoológico no deja de resultar interesante por el solo hecho de poder ver en directo a especies que habitualmente uno solo ve en Discovery o en Nat Geo, pero, por lo menos yo, no pude dejar de sentir de inmediato una gran empatía por esos pobres animales.
Que tengan que estar ahí encerrados, lejos de su medio ambiente natural, notoriamente aburridos, algunos muy solos, algunos visiblemente descuidados, y todo solamente para que nosotros, que somos tan animales como ellos, vayamos a mirarlos y a sacarles fotos, a mi me dio lástima.
Además a muchos se los nota como bastante tristes. Basta con observarlos un rato para darse cuenta.
Pero bueno, lo importante es que gracias a la pateticidad de mis vacaciones, hoy les puedo brindar un servicio de información gratuito por si estaban pensando en visitar este lugar.
Y estén atentos porque por ahí un fin de semana largo me enolquezco de nuevo, rompo todos los esquemas y me mando un flor de tour por el Botánico.
Eso si que va a estar dívertido.
Publicado por Renegado siendo las 11:31:00 a.m. 16 almas generosas han dejado un comentario
Etiquetas: Cosas mías, Mi vida es una joda bárbara
martes, 10 de marzo de 2009
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Bueno, heme aquí nuevamente.
Si, si, pueden aplaudir si quieren. No hay problema. … Gracias. Gracias… Bueno, ya está. Mucho no me gusta que me aplaudan, así que basta.
En fin … Seguramente estarán pensando que luego de haber tenido un mes de vacaciones (Si, si, tuve un mes de vacaciones ¿Y qué? Hace mas de diez años que hago como que trabajo para esta Institución ingrata y roñosa. Es lo mínimo que me merezco), estoy de vuelta con las energías renovadas, pletórico de ideas y con un entusiasmo desbordante que apenas puedo contener ¿Verdad amigos?.
Pues bien, están equivocadísimos. Nada mas alejado de la realidad. Ustedes como adivinos se morirían de hambre.
La verdad es que en cuanto puse un pie en este lugar, fue como si nunca me hubiera ido.
Hace apenas unas horas que llegué y ya estoy cansado, deprimido, luciendo mi tradicional cara de orto, con un humor de perros y fantaseando con salir a matar gente por la calle; todo gracias a que acá no cambia nada, mas que el horrendo peinado de la vieja de contaduría que, aunque parezca imposible, está cada día mas fea.
A esto, claro, debo sumarle el hecho de que, luego de un mes de la mas absoluta y poco elegante comodidad de vivir luciendo únicamente bermudas y musculosa (De hecho solo me ponía un jean, remera y zapatillas cuando tenía que salir a la calle, y nada mas que porque cuando uno es un sex symbol famoso debe cuidar su presencia en público), hoy tuve que volver a vestirme con ropa y, lo peor de todo, ponerme zapatos, lo cual me provoca un sentimiento de incomodidad y opresión muy similar a la claustrofobia (Vendría a ser una claustrofobia pero con dolor de pies) que me tiene bastante molesto.
En cuanto a mis vacaciones, fueron tal y como lo había anticipado cuando me fui.
Si bien pude gozar del glorioso y para nada despreciable hecho de no tener que venir a trabajar y tener que ver gente que no quiero ver, no pude descansar ni disfrutarlas tanto como hubiera deseado, o como me hubiera merecido si la vida fuera un poco justa.
Si bien pude dormir mas, o pasarme uno que otro día practicando mi actividad favorita de toda la vida que es estar al pedo, el solo hecho de no contar con una absoluta libertad de horarios y obligaciones hace que el descanso termine resultando notablemente insuficiente (Porque por si no lo sabían, el descanso fundamentalmente debe ser mental para que resulte efectivo. Y que sea continuo también ayudaría, claro…).
Para decirlo mas claramente: descansé mas o menos, me divertí casi nada y disfruté muy poco.
Todo eso logró que, a pesar de la esporádica felicidad que me provocaba el poder mantenerme alejado del trabajo, no consiguiera estar especialmente motivado como para ponerme a hacer todas las cosas que había planeado hacer durante este tiempo, como leer los libros y cómics pendientes, mirar todas las películas que me fui comprando a lo largo de año, jugar con la Playstation, cocinar, cazar jabalíes salvajes, cultivar sandías, o conquistar el mundo.
Entre estas tareas también incluyo, por supuesto, el hecho de atender este sitio, el cual, como habrán podido notar, ni toqué.
Juro que tuve la intención de escribir un montón de veces… Bueno, unas cuantas ….. Bue, dos o tres veces …. Ta bien, ta bien … Fue un día solo pero, lamentablemente, por algún fenómeno que aún no llego a comprender (Pero que podría llamar "Pffffff no tengo ganas"), en lugar de escribir, automáticamente ingresaba al sitio de Póker y me ponía a jugar.
Con esto quiero decir que en todo este mes, fiel a lo que había declarado durante mi partida, aproveché cada momento libre que tuve para no hacer un pomo.
Porque yo soy hombre de palabra y si digo que me voy a rascar y no voy a hacer nada, no te muevo un pelo así se me esté quemando la casa (Bueno, por ahí tanto no. Tampoco me voy a quedar en la calle por vago, pero se entiende la idea ¿No?).
Aún así, debo reconocer que estas deben haber sido las vacaciones que menos disfruté en mucho tiempo.
Mas de una vez intenté forzarme a mi mismo a pasarla bien, cerrando los ojos, y apretando fuerte los puños mientras me repetía entre dientes "¡¡Dale!! ¡¡Disfrutá imbécil disfrutá!!", pero mucho no me resultaba.
Además cuando me trato mal me enojo conmigo y después no me hablo mas por un rato, y no quería pasar las vacaciones enojado conmigo.
Como todos ponen fotos de lo que hicieron en sus vacaciones, yo también. Vista panorámica del techo de mi depto desde el sofá
Pero bueno, ya todo terminó. Es pasado. Hoy estoy volviendo a mi dolorosa rutina habitual y eso es lo que cuenta.
Vamos a ver como viene la mano en este nuevo año que comienza (Supongo que no hace falta que repita como cuento yo los años ¿No?).
En cuanto a este sitio, ojo porque se vienen muchas novedades y cosas así re locas que les van a volar el bonete. Tengo unas ideas que mamita querida si les cuento se caen de culo.
Bueno, no … Mentira … Va a seguir como siempre …. Pero quedó lindo decirlo … Por un momento me sentí como si tuviera iniciativa … Ya pasó, ya pasó …Comprendan que recién estoy arrancando…
Si ... Recién estoy arrancando …. Falta todo un año para las próximas vacaciones ….
Ay Dios….
Chau … Me voy a llorar al baño ….
Publicado por Renegado siendo las 2:43:00 p.m. 15 almas generosas han dejado un comentario
Etiquetas: Cosas mías
viernes, 6 de febrero de 2009
Retiro espiritual
Bueno, les cuento. A partir del lunes voy a estar de vacaciones.
Para la gran mayoría la palabra "vacaciones", además de significar que uno no va a tener que ir a trabajar por un tiempo, también quiere decir que uno disponer alegremente de sus horarios (o la ausencia de ellos), que podrá quizás viajar y cambiar de ambiente, que podrá comer de todo y que, casi a diario, ya a eso de las seis de la tarde disfrutará de estar levemente alcoholizado y muy contento pensando en que al otro día no tiene un pomo que hacer.
Bien, para mi significan únicamente que no voy a venir a trabajar. Todo lo demás queda para la gente mas afortunada.
"¿Y por que?" Se estarán preguntando ustedes en este momento luego de esbozar un sonrisa malsana que delata ese incipiente sentimiento de felicidad que seguramente están sintiendo (Porque en el fondo son mala gente y disfrutan con la desgracias ajenas. Reconózcanlo…).
"Porque yo además de un trabajo que odio, tengo otras obligaciones que detesto y que me impiden hacerlo" les responderé con una mezcla de amargura, indignación y deseos de que les salga un grano en el culo por chusmas.
"Pero dale, contanos. Queremos saber" reclamarán ustedes poniéndose pesados y pretendiendo que les de mas detalles de lo miserable que es mi vida para regocijarse y disfrutarlo mucho mas.
"No. Son cosas mías y no les importa. Basta. Se acabó la conversación. Los odio a todos. Ojalá caiga un meteorito y destruya el planeta" les diré yo gritando y presa de un ataque de nervios y resentimiento. Y así el diálogo se dará por terminado.
Pero bueno, ya el hecho de no tener que viajar todos los días en colectivo y no tener que venir a perder el tiempo a este lugar desagradable y estresante (Iba a poner "lugar de mierda" pero no quiero usar tantas malas palabras. Sino esto queda como el ojete y es de mal gusto. Quiero ver si mejoro el nivel de una reputísima vez, la concha de la lora…), ya es un alivio y me permite sentirme algo mas contento.
El tema es que debido a lo anteriormente expuesto, pretendo deshacerme de la mayor cantidad de responsabilidades que pueda, cosa de asegurarme la mayor cantidad de tiempo ocioso posible (¿Vieron? No puse "tiempo al pedo". No, si cuando yo me propongo algo soy inflexible la puta de lo parió).
Eso incluye, entre otras cosas (como ser bañarme, afeitarme, cambiarme de ropa, etc.) también el hecho de ponerme a escribir aquí.
Lo que quiero decir, por si son medio duritos para entender las cosas es que, muy probablemente, mientras esté de licencia, que este sitio vea una actualización será tan difícil como que Roberto Piazza se excite viendo un par de tetas.
Pero así como les digo esto, les digo que también es posible que un día me levante de muy buen humor, embargado de ganas y rebozante de ideas, me siente frente a la computadora y me ponga a escribir, suba alguna crítica de cine o algo.
No se. Soy tan impredecible que sería imposible anticipar con que locura me voy a aparecer de aquí en mas. Los locos lindos somos así. Lindos y locos.
Igual supongo que cuando me canse de perder jugando al poker en línea, y de ver pornog …. ejem …. De leer las noticias y buscar informes científicos acerca de los últimos avances de la ciencia, andaré visitando blogs y dejando algún que otro comentario, así que de todas formas nos estaremos viendo por ahí.
Por lo pronto, cumplo en avisar acerca de lo que me compete a mi como escritor famoso y con seguidores que se desesperan si uno no escribe mas o menos seguido. El que avisa no traiciona. Y yo aviso que pienso rascarme el higo todo el tiempo que pueda.
Así están las cosas.
Y eso sería todo.
Yo ya me estoy yendo.
Les dejo este lugar para que jueguen (Pero con cuidado. Rompe paga).
Siéntanse libres de pasar por aquí cuanto gusten y dejar todos los comentarios que quieran acerca del tema que se les ocurra, hagan propuestas, pidan cosas, cuenten secretos, manden gente al frente, no se, hagan lo que quieran.*
No me gustan mucho las despedidas ni esas cosas así sentimentaloides, así que será hasta mas ver. No me extrañen.
Por ahora es cambio y fuera.
*Aclaración legal: El administrador del blog no se hace responsable en absoluto por los comentarios, propuestas obscenas, denuncias, opiniones y demás expresiones vertidas por los degeneraditos que comenten.
El administrador del blog no los conoce, nunca en su vida los vió, y simplemente pone a su disposición un espacio de expresión, lo cual de ninguna manera significa que esté de acuerdo o que tenga algo que ver con lo que diga esta gente.
El administrador del blog es pobre, así que no se gasten que demandarlo porque no le van a sacar ni un peso.
Publicado por Renegado siendo las 1:04:00 p.m. 23 almas generosas han dejado un comentario
Etiquetas: Cosas mías
jueves, 5 de febrero de 2009
No lo puedo seguir ocultando. Tengo que confesarlo...
Esto que voy a contar no es algo fácil de decir. Nada fácil.
Tuve que pensarlo mucho para decidirme a revelarlo aquí, de esta manera; pero creo que es hora de comenzar a sincerarme y demostrar que, aunque parezca algo imposible de creer, soy un ser humano y tengo defectos, como todo el mundo.
Espero que lo que vayan a leer a continuación no cambie la idea que tienen de mi persona, ni haga que se pierda esa casi irresistible admiración que sienten por mi (y que con tanto esfuerzo se encargan de ocultar y disimular).
Bueno, lo voy a decir sin vueltas.
Mejor no dilatar mas la cosa.
Porque cuando mas se dilata peor es. Y al final si lo dilatás demasiado por ahí se termina haciendo algo crónico y no terminas de decir nunca lo que ibas a decir en un primer momento, y te entran las dudas y la incertidumbre, y al final te arrepentís y no decís nada. Y no era esa la idea.
Por eso creo que las cosas así difíciles es mejor sacárselas de encima de una buena vez antes que andar dando vueltas y vueltas y vueltas y vueltas y vueltas y vueltas y mas vueltas sobre lo mismo, con el inconsciente deseo de prolongar la máximo el instante de la definición.
Porque después capaz que te acobardás y ponés cualquier excusa y terminas por no contar nada. Viste como es.
Por eso yo no soy de dar vueltas. Nononono, mejor ir directo al grano. Así, de una. Con decisión. Sin rodeos. Porque viste como es esto de dar mucho rodeo y lo molesto que resulta para los demás. Es muy molesta la gente que te dice que tiene algo que decir y después se la pasa dando rodeos, y buscando evasivas y que te tiene en ascuas hablando pelotudeces que no tienen nada que ver y no termina nunca de decir lo que en un primer momento dijo que iba a decir.
Por eso, no se si ya lo dije, yo soy de los que van directo al punto, sin vueltas.
Si te digo que tengo algo que contar, voy y te lo cuento, así de una, sin anestesia.
Bueno, terminemos con esto: la cuestión es que sufro de un problema de adicción.
Si, así como lo leen. Soy un adicto. Y no me resulta nada fácil reconocerlo.
No hace mucho que la padezco pero, a pesar de eso, últimamente estoy notando que ha empezado a hacer mella en mi cuerpo, y eso me preocupa.
Todo empezó un día en que me encontraba solo en mi casa, aburrido y sin saber que hacer, cuando de repente, y como tantas otras veces, empecé a sentir ese "hambre", esa especie de necesidad de ingerir algo que me proporcionara un momento de satisfacción inmediata que me sacudiera el aburrimiento y a la vez me calmara un poco ese estado de creciente inquietud que cada tanto me agarra.
No sé bien como me acordé que eso estaba ahí, ni como fue que llegué a prepararla, pero recuerdo claramente que la primera vez fue apenas una sola línea, prolijamente depositada sobre esa pequeña superficie que me facilitaba la ingesta.
Algo mínimo como para probar a ver que onda.
Y funcionó.
Me gustó, y me gustó mucho.
Aquel día, solo consumí dos o tres, y fue suficiente para sentirme satisfecho y mas relajad0. Pero, sin embargo, de alguna manera, en mi interior sabía que esa no iba a ser la única vez que iba a probar.
Sabía que había abierto una puerta que, por mi forma de ser, me resultaría muy difícil de cerrar. Pero no me importó.
Cuando uno pasa por esos estados, lo único que importa es saciar esa urgencia que grita en el cuerpo, y no se pone a medir las consecuencias, ni a pensar en el mañana. Es una situación terrible.
En fin... Como era previsible, a los pocos días no me pude contener y volví a probar, pero esta vez ya mas confiado, lo hice con una línea un poco mas gruesa.
Por supuesto, resultó ser mucho mas gratificante que la vez anterior y, debido a eso, casi sin darme cuenta, consumí el doble de cantidad.
Tiempo después, como es característico en estos casos, comencé a sentir que lo que estaba consumiendo ya no era suficiente, y casi sin pensarlo busqué una superficie mas amplia para poder incrementar el tamaño de mis rayas.
El resultado, una vez mas, fue muy superior en comparación con los anteriores, y esa cantidad parecía ser la medida justa para mantenerme conforme y satisfacer mis momentos de "hambre", por lo que decidí no modificarlo durante varias semanas.
Pensé que quizás había encontrado mi límite y que, después de todo, no era tan grave.
Pero me equivoqué.
Así fue pasando el tiempo hasta que, finalmente, llegó un día en el que, en pleno frenesí, me agarró como un ataque de ansiedad y en lugar de prepararla con una raya sola, le puse dos. Una al lado de la otra. Y las ingerí así, de una vez, a las dos juntas.
Y, para que negarlo, estuvo buenísimo.
Tan bueno que, lamentablemente, a partir de ese momento ya no hubo marcha atrás.
El deseo por consumir se instaló tan profundamente en mi cuerpo y en mi mente, que hoy en día siento la necesidad de consumir aunque sea dos o tres casi a diario, algo que, debido a mis horarios, me resulta casi imposible de concretar. Esto hace que cada vez que cuento con algo de tiempo en mi hogar, me desespere por generarme esos propicios momentos de soledad que me permitan hacerlo.
La gran mayoría de las veces debo consumir en secreto, a escondidas, a las apuradas, intranqulo y tratando de que nadie me vea y me juzgue por semejante muestra de debilidad.
Pero vale la pena.
Lo peor del caso es que, aunque soy consciente de mi problema, aunque sé las consecuencias que me puede traer, aunque conozco lo peligroso de dejarse dominar por una adicción, no tengo ganas de dejarla.
Y creo que aunque quisiera, me resultaría ya demasiado difícil. Me gusta demasiado.
Sé que mi cuerpo es el que hoy comienza a pagar el precio de mis necesidades, sé que quizás dentro de algunos meses me mire al espejo y me arrepienta de mi falta de voluntad, sé que lo que estoy haciendo no está bien y que hay otras maneras de lidiar con mis necesidades de satisfacción, pero no puedo dejarlo.
Creo que ya es tarde.
Quizás el expresarlo aqui y ahora me ayude, o quizás sea mi manera de pedir ayuda.
Quizás luego de leer esto me de cuenta de mi error.
Quizás viendo lo débil que soy consiga tener la fuerza necesaria para combatir este problema.
Hoy no lo sé.
Hoy, simplemente, con todo lo que me cuesta, quise compartir algo con ustedes. Algo mío. Algo que quizás no esperaban pero que también forma parte de lo que soy.
Yo, Renegado, soy adicto a las Criollitas con mayonesa.
Espero que no me juzguen.
Publicado por Renegado siendo las 3:30:00 p.m. 12 almas generosas han dejado un comentario
Etiquetas: Cosas mías, Divagando
martes, 3 de febrero de 2009
El billete
Pablo, con el rostro abatido de pensar, con esa cara de boludo a botonera que lo caracteriza, se reune con su amiga Laura en un bar a tomar un café.
Deprimido, descargó en ella todas sus angustias. Que el perder el trabajo, que las deudas, que ser un cornudo fasmoso, que tenerla corta, que la falta de monedas, que la gripe aviar ... En fin ... Todo parecía estar mal en su patética y miserable vida.
Laura, que lo escuchó atentamente durante las dos horas y media en las que el pibe estuvo hablando, introdujo la mano en su bolso, corrió la 45 con la que en un primer momento pensó en volarse la cabeza para no seguir escuchando al llorón de Pablo, y sacó un billete de $10.
Se lo mostró a su amigo y le dijo: "¿Lo querés ? Sé que no es mucho pero, que se yo...".
Pablo, un poco confundido pero igual de muerto de hambre, con una sonrisita tímida y lleno de ternura contestó: "Claro Lau ... Diez mangos son diez mangos ... Gracias. Y para mi si significa mucho esto".
Entonces Laura agarró el billete, lo rompió en mil pedacitos chiquititos, chiquititos, y los puso en el cenicero.
Pablo se quedó mirandola en silencio medio desconcertado.
Laura se rió, le guiñó un ojo, volvió a meter la mano en su bolso y sacó un billete de $20. Se lo mostró y le volvió a decir: "¿Lo querés Pabli?".
Pablo se sonrió creyendo haber entendido el chiste y estirando la mano le contesta: "Jeje... Si, si, dale … damelo … sabés que me hace falta. Cuando pueda te lo devuelvo negra .. gracias".
Cuando estuvo a punto de agarrarlo Laura le hace ooossssooooooo, toma el billete, lo hace un pequeño cilindro, le prende fuego la punta con su encendedor y con esto se prende un cigarrillo. Después mira quemarse el billete hasta que queda totalmente consumido.
Pablo la mira fijo con la boca abierta. Laura suelta una carcajada.
Segundos después, una vez mas Laura introduce su mano en el bolso, saca un billete de $ 50 y dice: "Bueno, mirá Pablo … Son 50 pesos … de onda … si los necesitás te los presto".
Pablo, ya con un dejo de angustia en la voz le dice: "Y …s-s-s-si …. Vos sabés que lo necesito … Te lo acabo de decir. Estoy sin un mango, no tengo ni para pagar la luz, hace dos días que estoy comiendo arvejas de unas latas que me traje de lo de mi vieja y encima así nomás frías porque tampoco tengo para pagar el gas … Estoy arruinado … La verdad que esos 50 manguitos me darían un poquito de aire por lo menos … Que se yo … ".
Cuando el gil se estira para agarrar el billete, Laura en un rápido movimiento lo esquiva, e introduce completamente el billete en la taza de café. Lo retira, lo coloca encima de una medialuna de manteca y se lo come, mientras hace "MMMmmmmmMMMmmmm" achinando los ojos y mirando a Pablo fijamente.
A Pablo se le llenan lo ojos de lágrimas y hace un pequeño puchero.
Laura, entre risas, termina de tragar el último pedacito de medialuna, mientras vuelve a meter la mano en su bolso para sacar un reluciente billete de $100, nuevito, nuevito; tan nuevo que hasta tenía ese olorcito a plata nueva tan lindo de los billetes.
Pablo amaga a levantarse para irse.
Laura se pone seria y lo detiene: "Pará, pará loco …. No te vayas … Mirá, no puedo verte así … Tomá, acá tengo 100 pesos … Te los regalo … No me los devuelvas …. Yo se que los necesitás … No es mucho pero fijate si te puede ayudar en algo, no se …En serio ... ".
Pablo, que era medio nabo y duro para aprender las lecciones, se sienta y con su mejor sonrisa de pavote, la mira con dulzura y con la voz entrecortada le contesta: "Uy gracias … En serio .. Pensé que me estabas bardeando … Te juro que esto no me lo voy a olvidar Lau … Y además nada de regalo, en cuanto pueda te lo devuelvo. Gracias che, gracias...".
Cuando Pablo va a tomar el billete, Laura se para de golpe, separa un poco las piernas agachándose ligeramente, al tiempo que se pasa el billete bien por el orto, después se suena la nariz, lo hace un bollo, lo tira al piso, lo pisotea todo, lo levanta, lo escupe, sale a la vereda y lo arroja al medio de la avenida donde se va pegado en la rueda de un colectivo de larga distancia.
Pablo llora desconsoladamente con el rostro entre sus manos.
Laura vuelve a su mesa ya medio sin aire y agarrándose la panza por tantas carcajadas.
Todo colorado y lleno de mocos y lágrimas, Pablo se levanta con la intención de irse.
Laura lo toma de un brazo y con una voz muy suave y mirándolo muy seria a los ojos le dice: "Pará Pablo …. No te vayas … Perdoname …. Fue todo una joda ... Una forma de demostrarte que vos vales por lo que sos y no por como estás en un momento determinado. Todo pasa, sabés. Lo verdaderamente valioso no se pierde nunca. Como nuestra amistad … ".
Tomó su bolso, sacó un billete de $500 y se lo dió a Pablo en la mano. "Aca tenes Pabli … Son tuyos … Cuidate".
Le dió un beso en la mejilla y se alejó hacia la puerta.
Pablo, totalmente enternecido y asombrado, con la esperanza renovada, lleno de nueva energía, sonrió, se sentó y llamó al camarero para pagar la cuenta.
Con la mirada perdida, agradeciendo en silencio para sus adentros la generosidad de su amiga Laura, Pablo le entrega el billete al mozo, quien dos segundos después lo saca muy poco gentilmente de su ensueño gritándole con su voz ronca y guesa: "¿Vos me estás cargando pibe ???? ¿ Qué me visssste cara de boludo????".
Antes de que Pablo pudiera reaccionar, se encuentra con que sus pies no tocan el suelo ya que el fornido camarero lo tiene agarrado de las solapas en el aire y, mirándolo como si quisiera comérselo crudo, lo zamarrea mientras le grita: "¡¡¡¡O me pagá ya misssmo la cuenta o te pongo una zapatería en el culo nene!!!!!!! .. ¿Me oissstesss?".
Sollozando como una niña, Pablo solo atina a decir: "P-p-p-pero …. P-p-por q-q-ue …. Q-q-que p-p-pasó s-s-s-señor".
En ese mismo momento se ilumina y se aviva de que ¡NO EXISTEN LOS BILLETES DE $500! mientras, por el rabillo del ojo, alcanza a ver por el ventanal del bar a Laura, que desde la vereda lo señala desencajada de la risa.
MORALEJA: Cuando la limosna es grande, seguro que te están cagando.
(Nota: Aclaro que esto es una adaptación libre basada en un texto de esos medio cursis con mensaje y moraleja que suelen mandarse en cadena por mail. Creo que también se llama "El billete". Seguro que alguna vez lo deben haber visto. Se los podría transcribir pero no se donde está. Además tampoco soy su papá para hacerles todo.
Y si, este texto lo escribí hace años. Es viejo. Es lo que hay. Es Enero y estoy cansado. Peor es nada. Lo que cuenta es la intención. No por mucho madrugar, cuchillo de palo).
Publicado por Renegado siendo las 2:49:00 p.m. 11 almas generosas han dejado un comentario
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