martes, 7 de abril de 2009

Crítica de cine: CUENTA REGRESIVA

Casi desde sus inicios, el género de “cine catástrofe” ha sido uno de los favoritos de la industria cinematográfica hollywoodense y dentro de él, especialmente en estos últimos años, la temática del Apocalipsis, el fin del mundo y la extinción de la raza humana parece ser algo que siempre garpa.
Así, ya sea por hecatombes climáticas, asteroides que chocan al planeta, desestabilizaciones del núcleo, invasiones alienígenas, epidemia de dengue o lo que sea, el cine parece seguir metiéndonos en la cabeza, siempre de maneras muy vistosas y con mucha superproducción, que un día de estos, de una forma u otra, todos vamos a morir, preferentemente de una manera horrible y dolorosa (Y yo no quiero ser mal agüero, pero si joden tanto por algo será. Para mi que ellos saben algo que nosotros no).
En el caso de esta película en particular, al tema en cuestión de hacernos saber que somos una cagada y que el día que al Universo se le chifle el orto nos borra de la creación en un suspiro, intentan al menos darle un cierto giro filosófico, y deja una ventana abierta, quizás, para una interpretación personal del por qué suceden las cosas.
La historia comienza cuando allá por el año 1959 en una escuela que se estaba inaugurando, las maestras les proponen a los pibes que tiren ideas para mandarse un festejo especial para conmemorar la fecha.
De entre todas las propuestas (rifas, feria de platos, obritas de teatro, petes por $5, etc.) resulta seleccionada la sugerencia de Lucinda, una nena medio rarita, pálida y con cara de loquita, que no habla con nadie y que, encima, escucha voces que le susurran cosas; la cual consistía en hacer una “cápsula del tiempo”.
“¡Eehhh eso no esiste!” gritaron enseguida algunos compañeritos envidiosos “¿Que so'? ¿Einstein so'? ¡Tas re chiflada piba vo'!” y ahí nomás le empezaron a tirar tizas y bollos de papel.
Una vez reestablecido el orden, la maestra les explica a las pequeñas bestias que se llama “cápsula del tiempo” a una especie de tacho de metal (No era muy didáctica la maestra) en cuyo interior los alumnos deberían depositar unos dibujos representando la visión que cada uno tuviera de lo que sería el futuro.
De esa manera, este tacho sería luego enterrado en un sencillo pero emotivo acto el día del festejo por la inauguración oficial del establecimiento y, en cincuenta años, una nueva generación de alumnos lo desenterraría y recibiría esos dibujos, logrando así mandarse un festejo bien baratito pero con mucho significado.
Los pibes aceptan medio a regañadientes porque les parece medio pelotazo la idea, pero se ponen a hacer los dibujos igual porque cualquier cosa es mejor que estudiar.
Así, uno dibujó un robot, otro un cohete, otro una rueda (era medio atrasado), otro un desierto con una solitaria rosa negra (porque era emo), otro un celular (este era un adelantado) y otro una poronga (era un degeneradito de esos que nunca faltan).
Finalizando la hora, la maestra comienza a retirar los trabajos, y cuando llega hasta Lucinda ve que la pibita en lugar de hacer un dibujo había llenado la hoja de números.
“¡Pero será de Dios Lucinda!” le dice la teacher medio fastidiada “¡Un dibujo tenías que hacer! ¡Un dibujo! ¡Me vas a sacar canas verdes! No te mando a la dirección porque tu mamá es la presidenta de la cooperadora que sino … Dame acá mmfmfmfmlocademierdamfmfmrdmgmrrr” y le saca la hoja de un tirón, dejando a la pobre niña con cara de desesperada por no haber terminado su trabajo.
El día del festejo, entonces, después de la entrada de la bandera de ceremonias, de cantar el himno (El de allá, obvio), del discurso de la directora y demás, se procede a enterrar la famosa “cápsula del tiempo” con todos los dibujos adentro (Y dicho sea de paso, no entiendo por que cada vez que muestran el tacho todos los pibes hacen “Waahh" "Uhhhh" "Ahhhhh” como si jamás en su vida hubieran visto un tacho de metal).
En eso la maestra nota que, retirada de todos y mas rara que de costumbre, está la loca Lucinda, mirando todo con cara, valga la redundancia, de loca.
Se da vuelta, vuelve a mirar, y la loquita no estaba mas.
“¡Uh! Se me escapó de nuevo que la reparió” dice la maestra que ya estaba podrida.
El acto finaliza, el tacho queda enterrado, todos se van para su casa y la loca sigue desaparecida.
Hacen venir a la policía, a los bomberos, a la guardia urbana, a los boy scouts y a un montón de gente para ayudar a buscar a la pequeña colifa, pero finalmente es la misma maestra quien la encuentra encerrada en un armario en el sótano del colegio, con todas las uñas ensangrentadas por haber estado arañando la puerta.
“Ay querida” dice la maestra “Vos está mas loca de lo que pensé. Sos una iglesia abandonada, no tenés cura”.
Y ahí nomás y sin solución de continuidad porque el cine es así, el tiempo pasa, y ya estamos cincuenta años después, casi en el día del festejo del colegio donde la nueva generación de alumnos van a recibir los dibujos de la famosa cápsula.
Uno de ellos será Caleb Koestler, un niño medio sordo (O sordo selectivo, o que se hace el sordo, no se bien al final por que cuernos usa un audífono) hijo del profesor John Koestler, quien es un prominente astrofísico que da clases en el Instituto Tecnológico de Massachussets y que, debido a que una reciente tragedia lo dejó viudo, se ha vuelto un hombre sin fe, demasiado sobreprotector y que, además, comienza a tener ciertos problemas con la bebida.
Llega finalmente el día del descubrimiento de la famosa cápsula y, luego del actito de rigor, se procede a repartir a los niños los sobres con los dibujos. Obviamente, al sordito le toca la hoja llena de números que había hecho la pirucha de Lucinda.
Al momento de abrir el sobre y ver los números, a Caleb le empieza a fallar el audífono y oye ruidos anormales e incomprensibles, parecidos a susurros pero muy molestos.
“Puta madre, encima que me toca una hoja pedorra llena de números, esta porquería se me queda sin pilas” rezonga el niño.
Así estaba, viendo a que compañerito podía cagar para cambiarle la hoja, cuando de repente nota que, a la distancia, está siendo observado muy fijamente por un hombre de aspecto extraño, muy pálido, medio parecido a Marley.
“Y si, lo único que me falta hoy es que me rompan el culo” dice el pequeño Caleb bastante molesto con su suerte; así que por las dudas agarra sus cosas y se manda a mudar re caliente.
Una vez en la casa le muestra a su padre (Que ya le había pegado un par de besos a una botella de caña) la hoja que le tocó y éste, en lugar de darle pelota, lo caga a pedos y le dice que eso es de la escuela, que lo tiene que devolver, que el no lo crió para ser chorro, que viva Perón carajo y lo manda a dormir.
John se queda ahí escabiando un rato y así por casualidad (Y porque cuando uno está medio en pedo nada parece del todo irracional) repara en esa hoja llena de números y descubre que algunos parecen tener cierto sentido.
Así, trago va, trago viene, y gracias a Google, empieza a descubrir que en realidad la hoja no está llena de números al azar sino que son fechas, lugares, y números de víctimas fatales de accidentes que han estado ocurriendo en los últimos cincuenta años (Está lo de las Torres Gemelas, lo del tsunami de Indonesia, la asunción de Cristina Kirchner a la Presidencia de Argentina y otros desastres por el estilo), pero además, contiene las fechas de tragedias que aún no han ocurrido y, para peor, culmina con una fecha en especial con un pronóstico inconcluso.
A partir de ese momento la vida del profesor Koestler comenzará a girar casi obsesivamente en torno a esos números y lo llevará a emprender una investigación desesperada, convencido de que encierran un mensaje que debe ser descifrado antes que llegue el día señalado.

La película, en general, resulta entretenida, mezclando la mística con ciertos aspectos deterministas en cuanto a la visión de lo que es el destino, pero en algunos tramos y por el desarrollo de los diálogos puede llegar a tornarse un poco densa.
La trama, si bien comienza siendo interesante e insinúa derivaciones atrapantes, con el correr de tiempo se va debilitando y cayendo en algunos lugares comunes que, para un espectador medio avispado, le quitan bastante de imprevisibilidad, llegando al punto que mas o menos pasando la mitad, uno ya puede ir suponiendo para que lado van a agarrar.
Su punto mas fuerte está dado, sin lugar a dudas, por la excelente realización de las escenas de los accidentes, que pueden llegar a ser de lo mejor que se ha visto en estos últimos años, con una utilización y un manejo de los efectos digitales realmente fantásticos que logran darle un realismo tan grande que por momentos impresiona.
En cuanto a las actuaciones, el rol principal del profesor John Koestler cae en manos del monocorde Nicholas Cage, que continúa fiel a su estilo de no aportar nada en especial a los trabajos que realiza y que, aunque en este caso realiza una labor aceptable, sigue siendo un actor tan difícil de catalogar como el entretejido que tiene en la cabeza.
Lo acompañan Chandler Canterbury como Caleb Koestler, Rose Byrne como Diana Wayland, Lara Robinson como Lucinda Embry y Abby Wayland y Ben Mendelsohn como Phil Beckman entre otros.
La película fue dirigida por Alex Proyas quien cuenta en su haber con trabajos como “El Cuervo”, “Dark City” y la taquillera “Yo, Robot” y que, en este caso, anduvo bastante bien, excepto por el final que es medio bolasero (Salvo que él sea uno de esos que saben cosas que nosotros no).

Calificación: 3 Renegados (Buena. Una mezcla de cine catástrofe, ciencia y mística, con buenos momentos de suspenso, excelentes efectos visuales y un argumento que, aún con altibajos, resulta al final entretenido).

Recomendaciones: Si Ud. es medio paranoico no la vea. Se puede poner mal.
Si Ud. disfruta de las películas en las que uno puede ir descifrando lo que va a pasar, vaya, pero no diga en voz alta como cree que termina porque capaz que lo fajan.
Si Ud. tiene muchos planes para el futuro, vaya, y deprímase viendo que poca cosa somos y que fácil sería hacernos desaparecer.
Si Ud. es Nicholas Cage, macho, asumí de una perra vez que sos pelado y dejá de ponerte esos entretejidos horribles que ya no se sabe que carajo tenés en el marote.

viernes, 3 de abril de 2009

Y como es viernes...

La pregunta de hoy es:

¿Que productos nunca jamás deben faltar en su heladera y por qué?

Hoy cortamos un poco con los temas serios. La semana estuvo ya bastante densa como para andar pensando mucho.

Buen fin de semana.

Tengo una duda...

Y no, no voy a hacer el chiste infantil de decir "Tengo duda da podonga" ¿Qué se piensan? ¿Qué tengo diez años? ¡Por favor! Además yo no soy ningún ordinario. Maduren de una vez …
Bueno, el caso es este. Ayer se estrenaron dos películas que tenía pensado ver, pero hete aquí que por varias razones (Como ser que soy pobre y no voy a pagar tantas entradas, que no me dan los horarios y, fundamentalmente, que no da para pasarme el sábado encerrado en el cine) solamente voy a poder ver una de ellas.
En realidad podría ver las dos, pero una de ellas tendría que verla la semana que viene y como sabrán, una de mis reglas (Porque yo tengo reglas. También escuadras y transportadores pero no viene al caso) es que solo escribo críticas de películas en la semana siguiente de su estreno.
Por este motivo, y teniendo muy en cuenta el arrollador éxito de mi última crítica basado en la avalancha de comentarios recibidos (Estoy siendo irónico por si no se nota), pensé que podría ser una buena idea dejar que ustedes, con esa buena predisposición y ganas de participar que siempre tienen, me elijan la película teniendo presente que esta será sobre la que escribiré la semana que viene (En algún momento), mientras que la otra pasará por este sitio sin pena, ni gloria, ni crítica.
Me imagino lo emocionados que deben estar en este momento. No se deben poder aguantar las ganas de empezar a votar (Estoy siendo irónico de nuevo, por si siguen sin notarlo).
En fin, las películas en cuestión son "Cuenta regresiva" (Con Nicholas Cage y creo que es de ciencia ficción, suspenso o algo así) y "Rápidos y furiosos" (Con Vin Diesel y obviamente es de autos, acción, velocidad y eso).
Acá les dejo los posters para que se ayuden:

La votación se cierra hoy a eso de las 21:00 hs. hora de Quilmes.
Eso si, en el caso de que a esa hora yo no tenga acceso a internet en mi casa debido a que tengo un proveedor que es una garcha y que no quiero nombrar (Cof cof Speedy cof cof) para no perjudicarlo utilizando la fama mundial que tiene este blog y la enorme influencia que mis opiniones y mi persona toda tienen en la gente, la película elegida será aquella que haya recibido mas votos hoy hasta las, pongámosle, 14:00 hs., que es cuando yo me voy de acá.
Aclaro que no vale decir "Cualquiera" o "Ninguna". Hay que decidirse por una, sino no tiene sentido, no me ayudarían en nada y sería muy garca de su parte (También pueden ser honestos y decir "La verdad que me importa un rabanito que escribas una crítica o no. Al fin y al cabo no son la gran cosa" pero me romperían el corazón).

Bueno, eso nomás.

Se abre la votación ahora. Ya pueden empezar.

martes, 31 de marzo de 2009

Crítica de cine: PUSH

Debo confesar que no tuve ni la mas pálida idea de que esta película existía hasta que me fijé cuales eran los estrenos de la semana. Jamás vi un avance, ni escuché un comentario, ni vi una publicidad, ni nada. De hecho, ni siquiera sabía que la habían filmado.
Simplemente me enteré que se estrenaba, vi que era sobre superhéroes o algo así y solamente por eso me decidí a verla (Porque soy así, tan impulsivo como buen mozo, y fanático de las películas de superhéroes).
Lo nuevo para mi en un caso como este, es que fui a ver una película de uno de mis géneros favoritos sin haber tenido ninguna clase de información anterior sobre ella, y esto hizo que, afortunadamente, no me haya generado tantas expectativas como en casos anteriores, mas allá de esperar, con cierto entusiasmo de rigor, encontrarme con una grata sorpresa y salir del cine contento.
Y menos mal que fue así.
"Push" es una película cuya línea argumental está mas cercana a ser un capítulo medio pelo de la serie "Héroes" que cualquier otra cosa, con una historia tan poco elaborada como carente de originalidad y un desarrollo que poniéndole un poco de onda, podría haber sido lo que salvara las papas, pero que se quedó en la mediocridad y el amague.
Básicamente la historia trata acerca de unos jóvenes con extraordinarios poderes mentales que deben vivir escondiéndose de una agencia secreta gubernamental llamada "La División" que se encarga de perseguirlos y capturarlos para usarlos en su propio beneficio (Y no, no estoy hablando de la serie "Héroes". Esto es otra cosa. Es una película. Y lo del robo descarado lo dijeron ustedes, no yo. Y si no lo dijeron lo pensaron, seguro. Porque son así, malpensados), con el agravante, además, de que no solo los recluta por la fuerza y les paga un salario re miserable, sino que también los somete a experimentos con una droga que es capaz de incrementar enormemente sus poderes pero que, en la gran mayoría de ellos, tiene un indeseable efecto secundario consistente en que al rato se cagan muriendo.
Debido a esto, generación tras generación de personas con poderes especiales han debido vivir en el anonimato y bajo la constante amenaza de ser capturados, lo cual los fue llevando a convertirse en permanentes fugitivos.
Uno de ellos es Nick, cuya habilidad es la de mover objetos a distancia solo con el poder de su mente (Por lo que se lo conoce como un "mover"), y que heredó ese poder de su padre, quien diez años atrás y antes de sacrificar su vida para salvarlo, le había encomendado una misión que cambiaría el futuro.
En aquel momento y con La División pisándole los talones a ambos, el padre tomo al pequeño Nick de los hombros y mirándolo a los ojos le dijo "Mirá, escuchame bien lo que te voy a decir. Dentro de unos años se te va a acercar una chica y te va a dar una flor ¿Entendés? Y cuando te de la flor vos…"
"¿Me la pongo en el ojal?" interrumpe Nick que era medio pelotudito.
"¡No! No, escuchame … Por favor … Cuando la chica te de la flor vos.."
"¿Le canto contra flor al resto?"
vuelve a interrumpir Nick.
"¡Pero no nene! ¡No! ¡Dejame terminar!" le dice su padre ya medio nervioso y con ganas de darle un bife "Escuchame bien … Cuando esa chica te de la flor vos la tenés que ayudar ¿Entendiste? Vas con ella y la ayudas en lo que te pida".
"Bueno, si vos decís" dice Nick encogiéndose de hombros y metiéndose un dedo en la nariz.
El padre lo mira medio con desconfianza y pensando si no será un error dejarle esa responsabilidad a semejante papafrita, pero ya es tarde para arrepentirse porque La División está ahí nomás, a punto de alcanzarlos.
Entonces usando su poder el padre hace un hueco en la pared y le dice al pibe que se escape.
El pequeño Nick se escabulle por ahí y deja a su padre solo, poniendo pose de héroe y dispuesto a parársele de manos a los que los venían a buscar.
"Una preguntita" dice Nick asomando de nuevo la cabeza por el hueco "La flor ¿Puede ser cualquier flor o tiene que ser alguna en especial? Porque no es lo mismo …"
El padre se pasa la mano por la cara completamente fastidiado mientras murmura "¡Por Dios que pibe pelotudo!", se da vuelta re caliente y le mete un sopapo telequinético que lo manda a la habitación de al lado.
Justo en ese momento los agentes de La División, liderados por un poderoso pusher (Los pushers son telépatas capaces de manipular y controlar mentes ajenas inculcándoles pensamientos y cosas así) llamado Henry Carver, irrumpen en la habitación y, después de un par de tiros, unos cachetazos, algunos gritos y que se yo, Nick se queda huérfano.
Hoy en día (En la película claro, no hoy ahora. Se entiende ¿No?) Nick ha crecido y vive oculto en Hong Kong, convertido en un muchacho medio atorrante que usa su poder para hacer trampa a los dados, pero que como es tan vago y nunca practica, no le sale bien ni eso y siempre pierde y lo terminan fajando.
Un día cualquiera, luego de recibir la indeseable visita de un par de sniffers (O rastreadores, tipos que tienen tan desarrollado el sentido del olfato que olen cualquier cosa tuya, un calzón ponele, y ya con eso te pueden encontrar) que fueron a decirle que ya no se podía esconder mas porque ya sabían donde estaba y que en cualquier momento lo venían a buscar, además recibe la visita de una joven watcher (Los watchers son clarividentes capaces de ver el futuro) llamada Cassie, que le dice que tiene que acompañarla porque vió en el futuro que juntos, de alguna manera, tenían que encontrar una valija que contenía algo muy importante y valioso.
Nick al principio no le cree, pero como es medio muerto de hambre y por las dudas de que lo que hubiera en la valija fuera guita, decide finalmente acompañarla.
Mientras tanto, en otro sitio, La División, aún bajo el control del implacable agente Carver continúa sus experimentos con las drogas logrando, al fin, que uno de los sujetos de prueba, una pusher llamara Kira, sobreviva a la dosis.
La cosa es que la mina sobrevivió tan bien que ahí nomás se les escapó a la mierda y encima llevándose una muestra de la droga, lo cual podría significar el fin de La División si se conociera o cayera en otras manos.
A partir de ese momento las cosas cambian radicalmente, y encontrar a Kira y conseguir la droga pasa a ser la prioridad de todos.
Así, Nick y Cassie deberán correr grandes riesgos y reclutar mas aliados con distintos poderes para llegar a reunirse con Kira y protegerla, mientras huyen de Carver y La División, y también de una familia de chinos mafiosos que también tiene poderes (Papá chino y los dos hijos chinos son bleeders, tipos que cuando gritan te rompen todo; la nena china es una watcher capaz de ver las intenciones, y el hijo menor es un chino gordo que es un pedorrer capaz de matar a unos cuantos al expeler mortales pedos) y que también los quieren hacer boleta vaya uno a saber por que.
Y así mas o menos va la cosa.

La película en si puede resultar entretenida si uno es un adolescente medio pavotón que va al cine a ver efectos especiales y enfrentamientos sin demasiada sustancia, pero la verdad es que el desarrollo de la trama por momentos se torna algo denso y, al final, los 111 minutos de duración terminan pareciendo algo excesivos.
A favor se puede mencionar que los efectos especiales están bien logrados y presenta una estética vistosa y moderna. Esto, junto con una edición quizás un poco vertiginosa y un sonido tal vez demasiado estridente, hace que algunas escenas se parezcan mas a un video clip que a una película pero, como dije antes, es obviamente una película orientada a un público adolescente joven y poco exigente (No es de extrañarse esto sabiendo que la productora es la misma de "Crepúsculo").
En cuanto a las actuaciones son todas jóvenes figuras que cumplen sus papeles con toda la eficiencia que pueden dadas las circunstancias.
En los roles principales encontramos a Chris Evans (La Antorcha Humana de "Los 4 Fantásticos") como Nick Grant, Dakota Fanning (Que como va creciendo se pone cada vez mas rara, y uno cuando la ve no sabe si todavía le inspira ternura o ya considera que está para un tirito) como Cassie Holmes, Camille Belle (Para los que no la recuerdan, hizo de Evolet en ese bodrio que fue "10.000 A.C.") como Kira Hudson y Djimon Hounsou como el excesivamente bronceado agente Henry Carver.
La película fue dirigida por Paul McGuigan que la verdad estuvo medio ladri y podría aunque sea haberse esmerado un poco mas.

Calificación: 2 Renegados (Regular. Una película que pretende demasiado y brinda muy poco, con caras conocidas que no alcanzan para hacerla del todo interesante y que no aporta nada original al género. Para pasar el rato y nada mas).

Recomendaciones: Si Ud. espera encontrarse con una película de superhéroes re pulenta tipo "X Men", no vaya, porque va a salir re caliente.
Si Ud. es un adolescente o está muy al pedo, y tiene ganas de ir al cine porque si, vaya, por ahí se entretiene.
Si Ud. ve la película y encuentra que es mooooy parecida a la serie "Héroes", tiene razón.
Si Ud. es medio vago como yo, vaya y sienta envidia de esos tipos que pueden hacer de todo con la mente sin levantarse del sofá.

viernes, 27 de marzo de 2009

Casi me olvido ... pero no

La pregunta de hoy es:

¿Creen que el destino está escrito o cada uno hace su propia suerte?

Piensenlón.

Que pasen un buen fin de semana.

jueves, 26 de marzo de 2009

Delirios oníricos

Estoy sentado en una silla en un pasillo de lo que parece ser una casa vieja, medio venida abajo, de paredes descascaradas y muebles viejos y desvencijados, esperando que una enfermera venga a sacarme las agujas que permanecen clavadas en mi brazo.
Hay gente que pasa caminando rápido, como desesperada, medio chocándose porque el espacio es reducido.
Cansado de esperar me meto en una habitación a preguntar si faltará mucho para que me atiendan. Es un lugar poco iluminado y tenebroso. Alguien me habla pero no entiendo lo que me dice.
En ese momento, una enfermera pasa caminando apurada por el pasillo. La llamo. Le pregunto si va a tardar mucho mas, y me contesta que está muy ocupada y que no sabe si va a tener tiempo para mi.
Me molesto y le digo que entonces me voy, porque quiero que me retiren las agujas de una vez.
Abandono ese lugar enojado y rezongando.
Atravieso una plaza oscura y de aspecto lúgubre.
Llego a la casa y me tiro en una cama. Siento que el brazo me duele y veo que empieza a sangrar un poco.
La enfermera con la que había hablado antes llega poco después que yo. Me había seguido, preocupada. Hablamos un rato largo. Finalmente me dice que me calme y que es hora de quitarme las agujas.
No sentamos en una mesa, ella me retira las agujas con cuidado, me limpia la sangre y me venda el brazo.
Se levanta y me dice que esta será la última vez que lo haga porque debe irse, y ya no va a volver. Además se tiene que ir a cambiar porque son casi las cinco de la tarde.
En ese momento llegan mis padres y me ofrecen ir a dar una vuelta en el auto, un Ford Falcon blanco modelo 81 al que hacía años que no subía.
De repente estamos viajando por una calle de tierra, con campos de pasto seco a los costados.
Me doy cuenta de que estamos muy lejos de casa y que tengo que volver porque la enfermera se va, y quiero despedirme.
Le digo a mi viejo que volvamos. Él retoma el asfalto medio fastidiado, pero el auto anda muy lento.
Sé que no voy a poder llegar a tiempo, y me angustia no poder despedirme de ella, porque siento que se lo debo.
Dejo el auto. Me subo a una moto y acelero. En la ruta hay autos abandonados en las banquinas, y fardos de pasto seco.
Empiezo a ganar tiempo. La moto es rápida. Pero, de golpe, se levanta un viento en contra muy fuerte que me empieza a frenar hasta casi detenerme. Fuerzo el motor pero no alcanza y apenas puedo avanzar.
Para cuando llego a la casa, alguien me dice que ella ya se fue.
Me siento mal por no haber llegado para despedirme.
Después, pensándolo bien, por algún motivo, sospecho que en realidad fue capturada.
Ahora tengo que encontrarla. No tengo idea de por qué.
Ya es de noche.
Recorro una ciudad que no conozco haciendo preguntas, pero la gente no ayuda y responde cualquier cosa.
Por alguna razón reparo en mi vestimenta. Estoy usando jeans celestes, mocasines de cuero marrones y un sobretodo. Y alguien me acompaña.
Sé que sin ayuda no voy a poder encontrarla a tiempo, así que junto con el hombre que me acompañaba, que era el Puma Goity, vamos a buscar al único grupo capaz de ayudarnos.
Llegamos al estudio de Bon Jovi, que era una puerta como de casa antigua en una cuadra llena de comercios, y tocamos el timbre.
Como tiene un portero visor yo me pongo delante de la cámara mientras el Puma nos anuncia haciendo como que habla en inglés.
Entramos y nos recibe Jon Bon Jovi en persona. Se lo ve avejentado, con arrugas y poco pelo peinado para atrás. Está vestido con un saco muy grueso de color gris y una bufanda. Nos habla muy amablemente sin dejar de sonreír, sin sacar las manos de los bolsillos y algo encogido de hombros, como si tuviera frío.
Estamos todos sentados como en un pasillo. Es un lugar muy chico con una cortina que lo separa de la otra habitación.
En eso llega Richie Sambora. También está viejo. Tiene puesta una boina y un sobretodo. Se sienta con nosotros y se une a la charla muy alegremente.
Mientras les contamos nuestro problema, llega Dave Bryan que ahora es un viejito regordete, de cachetes rozagantes y barba, que no deja de sonreír y hacer bromas.
Finalmente, sin mas preámbulos, la banda accede a ayudarnos.
Nos hacen pasar al estudio, que es un lugar muy amplio, lleno de pantallas con mapas y computadoras.
Jon y Richie vuelven a verse jóvenes y enteros otra vez como por arte de magia.
Se ponen detrás de una enorme mesa en cuyo centro hay una gran pantalla.
Entre los dos murmuran algunas cosas, señalan algunos puntos en la pantalla y deliberan como si diagramaran un plan o algo así.
Finalmente Jon nos mira y sonríe. Richie agarra su guitarra con confianza y nos dice "Ok. ¡Let’s go!".


Y ahí me desperté.

Creo que el omellette con jamón y champignones que cené, me cayó un poco pesado.

Fue eso o es que, realmente, estoy muy hecho mierda.

viernes, 20 de marzo de 2009

¡Atención! Miren, miren...

Como hoy me levanté re loco, con un poco de ganas de hacer algo y, fundamentalmente, porque estoy muy al pedo, en el día de la fecha dejo inaugurada una nueva sección de este blog a la que llamaré "Viernes de preguntas", o "La pregunta de los viernes", o "Por ser viernes te tiro un interrogante", o "Ya que se viene el fin de semana respondeme esto, no te cuesta nada. Total estás tan al pedo como yo" o algo así (No sé, todavía no tengo decidido como llamarla).
Seguramente ya se imaginarán de que se trata (No hay que ser muy brillante para darse cuenta), pero por las dudas de que sean medio mamertos y necesiten mas especificaciones, les cuento bien como es, o será, mientras dure o me acuerde de hacerla.
Básicamente el sistema consiste en que cada viernes (Salvo que ocurra algún caso excepcional que me lo impida como ser, no sé, que esté medio enculado, que se corte la luz, o que me muera un jueves) yo voy a dejar formulada una pregunta para que ustedes, con ese espíritu participativo y buena predisposición que siempre han demostrado, me dejen sus respuestas en los comentarios.
Si, ya sé. Soy un groso. Un innovador de esos que surgen una vez cada miles de años. Son muy afortunados por ser mis contemporáneos, pero bueno, bueno, ya está …. Salgan de su asombro y dejen de admirarme por unos segundos que todavía hay puntos que explicar. Atiendan carajo.
Bien, en cuanto a la pregunta en cuestión, podrá ser acerca de cualquier cosa, dependiendo del lado que me sople el viento el día que la haga, o de los medicamentos que haya estado consumiendo.
Un día podrán encontrarse con un interrogante de carácter profundamente filosófico, y a la semana siguiente con una pelotudez atómica de esas que no se sabe que contestar porque se piensa que es una tomada de pelo.
En cuanto a la parte que les toca (O sea, dejar su respuesta si es que se llegara a dar el extrañísimo caso de que se enganchen y participen) tendrán la libertad de tomárselo en serio y responder con honestidad y absoluta franqueza (Es lo que preferiría), o podrán hacer uso de todo su ingenio e imaginación para elaborar la contestación que se les ocurra (Lo cual será un claro indicativo de que son gente escondedora y con problemas, pero bueno, cada uno sabe lo que hace).
También si quieren, pueden dejar una respuesta que incluya partes en serio y partes ficticias, pero en ese caso deberán aclarar cuando es uno o lo otro, porque sino puede dar lugar a confusiones o malas interpretaciones y yo no quiero quilombos.
Otra cosa que es necesario aclarar es que en este caso (Me refiero a esta sección en general) por ser los comentarios las respuestas de cada uno, mi participación se limitará únicamente al formulado de la pregunta y quizás, si el tema lo amerita, alguna acotación en general, pero no habrá contestaciones a cada comentario individualmente como se suele hacer en los artículos comunes, porque me parece que no da, salvo que se arme un debate interesante (Además no me voy a poner a discutir, sobre todo teniendo en cuenta que yo siempre voy a tener razón y ustedes no).
Y bueno, eso sería todo.
¿Qué? ¿Esperaban algo mas? No, no hay. Peor es nada.
Además esto no tendrá otra finalidad mas que tratar de hacer algo mas o menos participativo y que sirva para conocer como piensa otra gente, que tan chapas están, o que tan bien saben mentir. No hay nada mas allá de eso.

Veremos como sale.

La invitación queda hecha.

Y para inaugurar la sección así bien pum para arriba, la pregunta de hoy es:

¿Qué piensan de la muerte? ¿Creen que existe el mas allá?


Buen fin de semana.