viernes, 25 de septiembre de 2009

El regreso de la sección mas inestable del mundo

El otro día estábamos con mi mujer dando uno de nuestros habituales paseos (dicho así suena como si fuéramos gente muy viajada, pero en realidad estábamos caminando por la peatonal como todos los sábados a la tarde) cuando al pasar por una librería, ella ve un librito sobre el cultivo y cuidados de las orquídeas.
Teniendo en cuenta que en casa tenemos tres, y una de ellas está aferrándose a la vida con gran determinación a pesar de casi haber sentido la caricia de la muerte en mas de una ocasión, y las otras dos parecen de plástico porque no van ni para atrás ni para adelante, le pareció una buena idea instruirse en el tema de la crianza de estos simpáticos reptiles por lo que, con gran entusiasmo y determinación, ingresó al local dispuesta a adquirir los conocimientos necesarios, sin detenerse a pensar en el costo monetario de los mismos (mas que nada porque por el tamaño del libro se imaginó que mucho no debería salir).
Así, mientras ella le hacía buscar y sacar al pobre vendedor todos los libros sobre orquídeas que tenía en stock, yo andaba por ahí mirando y viendo si podía llevarme algo también.
En un momento estaba distraído en uno de los mostradores cuando del otro lado del mismo se acerca un señor que dice “Si ¿Estaba buscando algo?”.
Yo levantando la vista sin prestar demasiada atención, lo miro y, completamente convencido de que me estaba mirando a mi, le digo “No, no gracias. Estoy mirando nomás” acompañando esta frase con un gestito con la mano y todo.
Es en ese preciso instante cuando noto que el señor gira ligeramente su cabeza hacia donde estaba yo como recién dándose cuenta de mi presencia mientras, a mi lado, una señora, luego de mirarme con cara de “El señor me habla a mi”, le responde que andaba buscando no se que libro.
Yo miro a la señora, lo vuelvo a mirar al tipo, y ahí me doy cuenta de que el pobre señor con su ojo derecho parecía mirarme a mi, pero con el izquierdo, efectivamente, estaba mirando a la señora.

En ese momento no supe si disculparme por la confusión (que después de todo no era tan culpa mía sino del tipo por ser tan bizcocho y por ahí si decía "Uy perdón, pensé que me hablabas a mi porque tu ojo me estaba mirando" el muchacho se sentía mal), empezar a reírme a carcajadas, o pegar un grito, desparramar todo lo que tuviera a mano y salir corriendo, así que simplemente opté por hacer lo que hago siempre en estas ocasiones: hacerme el boludo y alejarme en silencio ligeramente avergonzado.

Por suerte mi mujer ya había conseguido su libro y pude abandonar el lugar rápidamente.

Dicho sea de paso, el libro (librito porque es bastante chico) le salió como cuarenta y cinco pesos y casi la pierdo del disgusto que se agarró (porque ella es capaz de gastarse trescientos pesos en un par de zapatos horribles, pero cuando se trata de libros todos son carísimos y se queda indignada durante horas).

"¿Y a que viene este relato tan poco interesante? ¿Es que nos quiere matar del aburrimiento?" me preguntarán ustedes ahora.
"Por supuesto que no" les diré yo "Si los quisiera matar los iría a buscar y les pegaría un tiro. Miren si voy a esperar a que se mueran de aburridos. Yo no tengo tanta paciencia".

No. Este simpático relato introductorio no tiene mas razón de ser que la de darme el pie para dejarles la pregunta de rigor de la semana (porque de eso se trata. Se supone que esto sería una sección, aunque quizás ya no lo recuerden) que es:

¿Qué situación recuerdan que les haya ocurrido de esas que uno queda re mal parado, sintiendo vergüenza y deseando que en los próximos segundos suceda algo mucho mas grave en otro lado cosa de que se desvíe la atención de ustedes cuanto antes? ¿Eh?



Y si, a pesar de tener mucho trabajo hoy también escribo.

Es que me declaré en rebeldía, que tanto.

Buen fin de semana.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Estoy

Hasta acá de trabajo. Hasta acá. Tapado de trabajo. Sepultado en una avalancha de papeles. Sumergido en un océano de labores. Perdido en un infinito abismo de tareas que drenan mi energía hasta niveles que apenas son compatibles con la vida.

"¿Y si esta tan ocupado como es que está escribiendo esto? ¿Eh?" seguramente se estará preguntando alguno levantando una cejita y con cara de perspicaz.
"Bueno, lo que pasa es que se me dio la regalada gana de parar un poco y ponerme a escribir algo para distenderme", le respondería yo ya medio caliente y pensando que para pensar así debés ser un flor de botonazo chupamedias del jefe y que no te descuidés porque cuando menos te lo esperes te vas a tomar un café con tanto laxante que vas a quedar en coma.

Es que desde que se me ocurrió el maravilloso plan de hacerme el empleado colaborador, responsable y siempre dispuesto a ponerle el lomo a la Institución y ofrecerme para sacar ese laburo atrasado del que les hablé la última vez, no tengo tiempo prácticamente de nada.
¿Y saben que es lo mas gracioso de todo? Que no me sirvió para nada. JAAAAJAJAJAAJA ¡¡Si!! ¡En serio! ¿No es re gracioso? Jajajajaja ¡¡No pego una!! Jajajaja ¡¡Que graciosa es mi vida!! Ajajajaja Que lindo que lindo soy tan feliz Jajjajaja soy tan feliz que los mataría a todos Jajajajajaja

No, de verdad. Mi plan fue un rotundo y completo fracaso.
Porque yo como estratega soy genial, pero como ejecutor soy patético.

Resumidamente la cosa fue mas o menos así:
Luego de un par de semanas de laburar a full sacando pilas de cosas y demostrando que la cosa es completamente distinta cuando del trabajo se encarga alguien capaz, eficiente, rápido, ordenado y de un atractivo físico avasallante (o sea, yo), algo me dijo que era el momento de ir a los “pisos superiores” para hablar con el jefe máximo de la Institución, realizar mi muy justificado reclamo y poner finalmente en marcha mi maquiavélico plan de venganza contra ese asqueroso gargajo humano que tengo por jefe.
Sin embargo, cuando levanté el teléfono para solicitar la audiencia y este señor ante mi frase “Disculpe Sr Jefe Máximo. Habla R. Necesitaría hablar con Ud. un momento ¿Puede ser?” me respondió “¿¿Quién??” dando a entender que no tenía ni la mas reputísima idea de quien cuernos era yo, algo me dijo (otro algo, no el mismo de antes) que quizás, tal vez, era posible que me hubiera apresurado un poco.
Pero igual ya era tarde.
La audiencia estaba concertada y ahora no podía decirle “No, no, dejá. Ahora no quiero. Mejor mas adelante” porque capaz que quedaba medio mal y poco serio.
Por eso, tan solo cinco minutos después, ya estaba yo frente a frente con el Supremo Kaio Sama de la Institución poniéndolo al tanto de todo lo que consideraba que estaba mal, mientras él firmaba cosas y cada tanto levantaba la vista para mirarme como si le estuviera hablado en esperanto.
Creo que en un momento hasta se quedó mirándome fijo como no recordando ni quien era yo ni que carajo estaba haciendo en su oficina, a pesar de que hacía quince minutos de que le estaba hablando.
Finalmente, terminado el encuentro, lo único que obtuve por respuesta de su parte fue un muy poco convincente “Bueno, dejámelo ver” dicho entre dientes y con cara de “No tengo ni la mas remota idea de que me estuviste hablando pero no me preocupa en lo mas mínimo porque de todas maneras me importa tres carajos. Si vas a esperar que te solucione algo ponete cómodo pibe”.

Y por eso, todo sigue igual o quizás un poco peor.

Ahora tengo una pila de trabajo aburrido que hacer y, encima, lo hago sabiendo que no me va a brindar ningún beneficio.
No se quien me mandó a meterme en esto.

Pero lo peor de todo, lo que mas me molesta, es que, encima, no pude concretar mi plan de venganza contra el energúmeno pedante este.
Pero no voy a dejar que se quede así.
Yo no quería llegar a estos extremos, pero no me dejan mas opción.
Lo siento, pero solo me queda recurrir al Plan B: Prenderle fuego la camioneta.

Aunque pensándolo bien no se, porque con mi suerte y lo mamerto que soy no me extrañaría que sepan que fui yo cuando me vean salir corriendo del estacionamiento con la cabellera en llamas.

Bueno ... En fin …

Vuelvo a mis labores ...

Pero antes voy a ver si encuentro en Internet algunas instrucciones para fabricar un lanzallamas o algo así con elementos de oficina. O una granada. No se …

Ahí nos vemos…

Que no se corte eh ...

lunes, 7 de septiembre de 2009

SSSssssshhhhhhh.... Silencio ..... Esto es otro anuncio ..... O mas bien una invitación .... O un poco y un poco ... Bueno, como sea ...

Presten atención porque después se la pierden y andan llorando por los rincones, rasgándose las ropas y arrancándose mechones de pelo al grito de “¿¿¿Porrrr queee no me avisaron??? ¿¿¿Porrrr queeeeee???? con voz desgarradora.

Bien. Ahora si.

Me complace en invitar a toda la amable teleplatea que me ha seguido durante estos años (y a los que no me siguieron también. Si ven a alguno avisenlé), a ser partícipes de uno de los hechos mas trascendentales que hayan tenido lugar desde que se inventó esto de las comunicaciones virtuales, los blogs, la Internet 2.0, el Twitter, el Facebook, el Fotolog, el Home Banking y todo aquello que tenga que ver con sentarse a boludear frente a una computadora.
Un hecho que, merced a esto de la globalización y la inmediatez de la información, quizás marque un antes y un después en la historia de la literatura mundial.
Un hecho que dejará una huella imborrable en las vidas de todos aquellos que tengan la fortuna de atestiguar su nacimiento.
Un hecho que, al ser conocido por José Pablo Feinmann, probablemente desate en él el impulso irrefrenable de treparse a la punta del Obelisco vestido de Hare Krishna para gritarle al mundo “¡¡¡Yo tenía razón!!! ¡¡¡¡Es como yo digo!!!!”.

Este hecho al que me refiero es ….



Ni mas ni menos ……



Sin mas preámbulos …….



Sin dilatar mas el momento ……….



Es ………



Ahora si …….



Se viene se viene se viene ………



Ya lo digo, porque no hay nada mas molesto que te anuncien una cosa y después empiecen a dar vueltas y vueltas y alarguen todo para generar mas expectativa. Es muy molesto eso. A mi me da bronca cuando me lo hacen. Es horrible. No se a quien se le ocurrió que eso queda bien. Al final como que le terminás tomando bronca al tipo que anuncia ¿No? …

¿En que estábamos?

¡Ah si! El anuncio … Cierto ….

De lo que estoy hablando, señoras, señores y, en especial, señoritas, es de que tengo el inmenso honor de invitarlos a la gran inauguración de:




“Men In Blog”
El blog que redefinirá todo aquello que el mundo blogueril ha conocido hasta el momento.


(Acá va una música y un espectáculo de fuegos artificiales).

Un blog que sopapea a todos los demás blogs y los deja así de chiquititos (pero con el mayor de los respetos y muchísimo cariño).

Un blog con unas aspiraciones tan grandes que cada dos por tres se ahoga con ellas.

Un blog que apunta tan alto, tan pero tan alto, que sus objetivos se pierden de vista y ahora ya nadie sabe cuales son.

Un blog tan piola que para cuando los otros blogs se compran un jean, M.I.B. ya los hizo bermudas.

Un blog que fue creado con la intención de volarles el bonete, aunque sea a cachetazos.

Un blog que no viene a ser un blog mas, sino un blog men …. No, pará… Así no era. Me perdí…

Bueno, me parece además que me fui un poco de mambo, pero no importa. La idea creo que se entiende.

En fin.

Imagino que se estarán preguntando ustedes en este momento con los ojos desorbitados y presas de una intriga que les carcome las entrañas “¿Pero quienes integran este ambicioso proyecto?” para luego arrojarse al suelo gritando “¡Díganos por favor, señor Renegado! ¡Oh poderoso y amado gurú de las letras que escribe cada vez menos! ¡¡Díganos!!”.
“Bien” les responderé yo mientras pienso que son una manga de exagerados “Los integrantes de este proyecto son lo que podríamos definir sin exagerar demasiado como la crème de la crème de la cultura blogger (aunque capaz que si estaría exagerando un poco). Un grupo de jóvenes valores que han unido sus talentos con el firme propósito de… de …. Bueno, no se bien bien cual es el propósito. Ni siquiera se si existe algo parecido a un propósito, pero que se juntaron se juntaron. Y lo de “jóvenes”, bueno, capaz que muy muy jóvenes no son. Por ahí en espíritu, y hasta ahí nomás. Lo que si es cierto es que es un grupo, porque son ocho. Siete tipos talentosos, cultos, divertidos, inteligentes, amables y con ganas de hacer algo en serio, y yo (Algo malo tenía que tener. Sino era afano. Había que nivelar para abajo un poco).
Vendríamos a ser como los Siete Jinetes del Apocalipsis de la cultura blogger, si no fuera que somos ocho”
.

Por este motivo es que los invito cordialmente, enfáticamente diría, casi se podría decir que los estoy amenazando, a que ya mismo (bueno ya mismo no, primero terminen de leer acá. No sean ingratos) visiten este sitio para brindarle el apoyo que se merece (Para ello deben hacer click en el banner, obviamente).
Y les pido esto por dos razones fundamentales: uno, porque no les cuesta un pomo, y dos, y esto es lo mas importante de todo, porque me aseguraron que si la cosa camina, generamos un número de visitas importante y gracias a ello se consigue hacer una moneda, a mi me tocaría una parte, con lo cual, finalmente, podría estar haciendo realidad ese sueño que mantuve dormido (porque era un sueño, claro) durante tantos años de vivir de algo que no sea trabajar.

La invitación, entonces, queda hecha (Y con ella mis esperanzas depositadas en su buena predisposición a colaborar para que una persona simpática y atractiva como yo, realice su sueño. No se olviden).

Nos estaremos viendo.
Si no me encuentran aquí, pueden probar suerte allá.

Sino, generalmente estoy en mi casa o en el trabajo. Ah, claro, no saben donde es.
Bueno, mejor porque soy medio arisco y no me gusta que me anden persiguiendo.

Ahora si, pueden retirarse en orden y sin empujar.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Sssshhhhhh ... Silencio ... Esto es un anuncio

Chicos, chicos … a ver si prestan atención un poquito que esto es importantísimo. Bueno, mas o menos. En realidad capaz que les succiona un producto de ave (estoy cuidando mi lenguaje por motivos que no puedo develar aún), pero igual lo tengo que decir porque sino después andan preguntando.
Es un minuto nomás, así que lean bien porque no lo pienso repetir. Yo no soy un loro para andar repitiendo las cosas. Además, si no lo entienden a la primera lo pueden leer de nuevo. No hace falta que yo lo escriba de nuevo porque ya está escrito ¿Entienden? Sería bastante ilógico que tuviera que repetir lo escrito porque los que leen no lo entienden así de una.
Bueno, no importa.
Lo que les tengo que decir es que …. Desde hace cinco minutos están todos en blanco …. ¡Bien Don Carlos! Tudu bon tudu legal …. Jeje … No, perdón, no era eso …
Lo que sucede es que me han (y es “me han” como podrán ver. Sin doble sentido eh. Yo no dije “mean”. Sigo impoluto en mis expresiones) surgido unos cambios en mi situación laboral (no, no es que finalmente se me saltó la chaveta y asesiné a algunas personas y prendí fuego el edificio. Eso todavía no pasó), y esto, indefectiblemente, ha ocasionado (y lo sigue haciendo) que mis tiempos digámosle, de ocio recreativo, se vean seriamente acotados.
Lo que pasó es que, conociendo mis múltiples y extraordinarias aptitudes y sabiendo que en el fondo soy un amor de persona siempre dispuesta a ayudar al prójimo, me solicitaron colaboración para poner en orden cierto trabajo que actualmente está por demás desorganizado y, por ende, terriblemente atrasado.
Como el que me lo solicitó fue un alto directivo de la Institución, yo no dudé en aceptar poniendo los ojos como el gatito de Shrek y asegurando con emoción en mi voz que “Por supuesto, si necesitan colaboración cuenten conmigo para lo que sea”.
Lo que no me imaginé es que este trabajo no tenía absolutamente ningún punto de contacto con lo que yo venía realizando, que me resultaría tan asquerosamente aburrido, y que la persona que supuestamente tiene que orientarme tiene un despelote en la cabeza que todavía no se como no se perdió entre sus propios papeles.
“¿Y para qué aceptó señor?” se estarán preguntando en este momento.
Obviamente que no lo hice por obsecuente ni porque me hayan ofrecido mas dinero (yo no me vendo tan fácil. Pero igual escucho ofertas eh, no sean tímidos…), les responderé yo.
Lo hice únicamente porque esto quizás me sirva para ponerme en una mejor posición cuando llegue el momento de llevar a cabo la cruel, violenta, sádica y despampanante venganza que tengo planeada para cierto pedazo de excremento humano que se hace llamar “jefe”. Nada mas.
¿Entienden? Es una estrategia. Porque entre mis incontables virtudes también figura la de ser un implacable estragueta.
Pero esto tan solo es el primer paso. No les puedo adelantar nada mas, por el momento, fundamentalmente por dos razones: uno, porque no me gusta anticipar mis planes ya que uno nunca sabe quien está del otro lado o quien se puede enterar y el factor sorpresa es esencial; y dos, porque no tengo ni la mas pálida idea de cual va a ser el siguiente movimiento (soy un estragueta muy free. Vendría a ser como el Mac Gyver de las estrategias).
En fin, para hacerla corta, les cuento esto porque, como se estarán imaginando, por un tiempo que podría calificar de “indeterminado” voy a estar casi completamente abocado a este nuevo emprendimiento (y elaborando mas planes de acción, por supuesto) por lo que difícilmente cuente con el espacio para actualizar este sitio.
Quizás, tal vez, por ahí, si se da la ocasión, utilice mi hora de descanso para subir alguna que otra pavadita (como ahora, no almorcé para escribir esto. Si, soy un santo, ya se…), pero no puedo asegurar nada.
De no ser así, solo me quedaría escribir los fines de semana, y esto es algo que me da risa de solo pensarlo.
Creo que ya saben como es la cosa cuando me encuentro en mi hogar.

Bueno, eso es todo por ahora.

Debo volver a mis obligaciones.

Nos veremos por ahí …. O no … No se …. Capaz ….. Quien sabe. ….La vida es una caja de sorpresas …

viernes, 14 de agosto de 2009

Crítica de cine: G. I. JOE: EL ORIGEN DE COBRA

Originalmente, el concepto de G.I. Joe surgió de un modesto cómic que vió la luz allá por el año 1942, y que fue creado a pedido del ejército con el objetivo de difundirlo en las revistas militares durante la segunda guerra mundial, como una manera de incentivar la moral de los soldados.
Veinte años después, un hombre llamado Stanley Weston en base a esta idea crea una línea de muñecos articulados (o figuras de acción para que suene menos maricón), con el propósito de intentar reproducir, en los niños, el éxito y la popularidad que las famosas muñecas Barbie habían conseguido entre las niñas (Dicen las malas lenguas que a Weston se le ocurrió esto luego de ver a su pequeño hijo haciéndose llamar María Marta, con los labios pintados y jugando a tomar el té con un par de Barbies).
Esta novedosa idea rápidamente llamó la atención de la gran compañía juguetera Hasbro (la misma creadora de los "Transformers") que, con muy buen olfato para los negocios, logra adquirir los derechos de comercialización del producto para, tan solo un par de años después, lanzar al mercado, bajo el nombre genérico de “G.I. Joe” sus cuatro primeras figuras de acción, representando, cada una, a una rama específica del ejército.
A partir de entonces, la popularidad de esta línea de juguetes fue creciendo cada vez mas, a punto tal que se fueron agregando cada vez mas personajes, los coñemus se hicieron mas grandes y de mejor calidad, y hasta se comenzó a incluir algunos tipos de vehículos.
Gracias a este crecimiento, en el año 1982 la compañía Marvel lanza una serie regular de cómics bajo el nombre de “G. I. Joe: A Real American Hero” en la cual no solo se profundizaba en las historias y las características individuales de cada personaje sino que, además, se incorpora a la historia el mas peligroso enemigo de los Joes, la sombría organización terrorista Cobra.
Esto dio lugar a que en 1985 esta historia sea finalmente llevada a la televisión en una fantástica serie animada (que todos aquellos que hayan sido niños, adolescentes, o medio boludones con espíritu de niño por aquellos años seguramente recordarán) en la cual los Joe’s eran un vistoso cuerpo internacional de operativos de elite en el que cada uno de sus miembros era el mejor de los mejores en su especialidad (para darse una idea de lo buenos que son imagínense por ejemplo un ejercito formado todo por tipos como yo) y en el que, algunos, hasta presentaban una imagen característica acorde a sus habilidades.
De esta manera, este selecto grupo de soldados destinados a combatir el terrorismo en todas sus formas a lo largo y ancho del mundo, rápidamente se ganó el favor del público joven y se convirtió en una de los productos mas populares y clásicos de los ochentas, gracias a lo cual, y aprovechando esta nueva moda de reeditar viejos éxitos llevándolos a la pantalla grande, hoy cobran vida en esta superproducción que será, sin dudas, la primera de una, seguramente, extensa franquicia.

Sinosips

La trama comienza cuando, en un futuro no muy lejano, el mas poderoso fabricante de armamento del mundo, un magnate nombre McCullen, haciéndose el copado le presenta a la OTAN y a precio de oferta, su última creación: los nanomites (se pronuncia “nanomaits”. Lo aclaro para que no queden mal cuando lo digan. De nada), una poderosa y destructiva arma nanotecnológica capaz de volver polvo cualquier cosa que se le ponga enfrente (vienen a ser como unos bichitos mecánicos pero muy muy pero muy chiquititos. Assssí de chiquititos. Por eso lo de “nano”. Porque son e nanos. Jaaaajajajajaa. Soy una explosión multicolor de comicidad).
La OTAN queda encantada con la oferta y, luego de hacer una vaquita entre todos los presentes, le compran al ñato cuatro cápsulas de nanomites a pagar en seis cuotas, las meten en una valija y le encargan a un equipo de soldados, entre los que se encuentran Duke y su amigo Ripcord que, en el mayor de los secretos, se las lleven a un lugar seguro.
El batallón sale chiflando bajito y poniendo cara de “yo no estoy llevando nada valioso”, pero igual a los pocos kilómetros el convoy es atacado por una extraña nave que, en cinco minutos, los deja a todos con el culo mirando al norte.
Duke y Ripcord, apenas salen con vida (porque de todos los jeeps y camiones que cagaron a tiros el único que no explotó fue el de ellos) pero con el equipo prácticamente diezmado quedan a merced del grupo de letales asesinos comandados por una hermosa mujer que se hace llamar la Baronesa y que, obviamente, vienen dispuestos a llevarse el maletín con los nanomites,
Con Ripcord herido, Duke hace lo posible por evitar que los criminales logren su cometido, sin embargo rápidamente se da cuenta de que muy bien no le está yendo, sobre todo cuando ve que uno de los enemigos le está apoyando un revolver en la frente.
El pibe ya había empezado a rezar el Padrenuestro, cuando, inesperadamente, la Baronesa evita que lo maten, lo mira medio raro, le dice “¿Qué hacés forro? Co te va, tanto tiempo”, le guiña un ojo, le manotea el ganso, le quita el maletín y se va.
“¡¡Eh pará pebeta!! ¡¡No me dejés así!!" le grita Duke mientras corre detrás de ella con cara de libidinoso y olvidándose por completo de que lo importante era que no le robaran la valija.
De repente, y en medio de toda esa confusión, de la nada surge un misterioso grupo de comandos especiales altamente entrenados y vestidos con mucha onda que en dos patadas logra emparejar las cosas, permite recuperar el bendito maletín, obliga a los asesinos a huir y pone a salvo a los dos soldados sobrevivientes.
Este grupo se identifica como la unidad supersecreta G. I. Joe y, dado que Duke ahora que ya pasó todo se hace el poronga (y encima quedó medio caliente porque le espantaron la mina) y se niega a entregarles el maletín, deciden llevarlos con ellos a su base secreta oculta en lo profundo del desierto.
Una vez allí, Duke y Ripcord son recibidos por el General Hawk quien, al tiempo que le muestra las fabulosas instalaciones, les explica que G. I. Joe es un cuerpo de elite secreto y ultra moderno que recluta operativos de todo el mundo para cumplir esas misiones que ni el ejército, ni la marina, ni la policía, ni la guardia urbana, ni los Boy Scouts de Don Bosco pueden llevar a cabo.
Debido a eso, y teniendo en cuenta que a los pibes muy bien que digamos no les fue con la misión de evitar que les chorearan el maletín con el arma, también les comunica que, a partir de ese momento, del maletín se van a encargar ellos.
“No, eehhh, pero no seas así” dice Duke haciendo pucheros “Me cagás la carrera loco. Además yo ya estaba por matarlos a todos cuando llegaron ustedes”.
El General Hawk suspira revoleando los ojos pero, para no seguir perdiendo el tiempo porque ya le empezaba la novela, les propone a los soldados quedarse y tomar las pruebas para ver si califican como operativos de G. I. Joe.
Viendo lo bueno que estaba el lugar, lo espectaculares que eran las armas y vehículos que había, y encima, que también había minas que estaban bastante buenas, ambos soldados aceptan sin dudarlo y, de inmediato, comienzan el duro entrenamiento.
Así, mientras van superando prueba tras prueba, también van conociendo a los integrantes del equipo alfa G.I. Joe que seran sus compañeros: Snake Eye el ninja silencioso, experto asesino y especialista en infiltracion, Scarlett la pelirroja bravucona, Heavy Duty el negro especialista en armas y Braker el especialista en electronica y hackeo.
Mientras tanto, en los cuarteles submarinos de la organización enemiga, McCullen, que al final era el que estaba detrás del intento de robo de su propia arma, luego de cagar a pedos a la Baronesa por perder el maletín, comienza a organizar otro intento para recuperarlo ya que el arma nanotecnológica es una pieza clave para llevar a cabo su maquiavélico plan de sembrar el caos para regir el mundo.
Por eso esta vez, sabiendo que está en custodia de los Joes, la enviará acompañada por un escuadrón de super soldados a quienes se les habían inyectado unos nanomites que los hacían aún mas peligrosos y, además, por el letal ninja blanco Storm Shadow.
El ataque sorpresa se lleva a cabo en la mismísima base secreta de los Joes que, a pesar de que hacen todo lo posible, no logran evitar que las peligrosas cápsulas de nanomites vuelvan a caer en manos de los terroristas.
A partir de ese momento, y con la certeza de que el arma será utilizada para fines maléficos que pondrían en riesgo a miles de personas, el equipo alfa de G. I. Joe junto con sus nuevos reclutas Duke y Ripcord, deberán hacer uso de todas sus habilidades para recuperarla y evitar así que el ambicioso y desquiciado McCullen logre concretar sus perversos planes.

Si bien argumentalmente la película no es nada que no se haya visto antes, esta trama simple sirve al propósito final de la historia que es, por supuesto, la presentación en sociedad de los personajes y el desarrollo de una acción que se presenta a un ritmo vertiginoso casi desde el inicio mismo de la cinta, y que logra mantenerse en ese nivel prácticamente durante las casi dos horas que dura.
Obviamente de una película de estas características no puede esperarse mas que una catarata de efectos especiales (algunos muy buenos, otros no tanto), escenas imposibles y diálogos poco elaborados, pero esto no quita que, al final de cuentas, el producto sea ampliamente disfrutable y brinde un entretenimiento que, si bien quizás no deje conforme a todo el mundo, al menos no defrauda por completo.
Mas allá de eso, tiene todo lo que tiene que tener: buenas escenas de combate con armas y cuerpo a cuerpo, grandes persecuciones, muchas explosiones y tecnología de última generación que, como todos saben, si se ven en el cine es porque en algún lado ya las están probando.
En cuanto al desarrollo de los personajes, si bien se van intercalando algunos necesarios flashbacks para darles fundamento a sus historias, no tienen el atractivo visual y el colorido que uno recuerda de la serie animada y en ese afán de otorgarles una cierta autenticidad, por momentos se los nota algo planos y sin gracia
Las actuaciones obviamente no son descollantes pero todos básicamente cumplieron con la tarea de darle credibilidad y cierto atractivo a sus roles.
En el papel de Duke encontramos a Channing Tatum, a Marlon Wyans como Ripcord, Dennis Qaid como el General Hawk, Sienna Miller como la Baronesa, Rachel Nicols como Scarlett, Ray Park como Snake Eyes, Adewale Akinnouye-Agbaje (los amigos le dicen Coco) como Heavy Duty, Said Taghmaoui como Braker, Chistopher Eccleston como McCullen/Destro, Byung Hun Lee como Storm Shadow y Joseph Gordon Levitt como el Doctor, entre otros.
La película fue dirigida por Stephen Sommers quien tiene en su haber cosas como “La momia”, “El regreso de la momia” y “Van Helsing” y que con este trabajo cumplió mas o menos. Fue ni muy muy ni tan tan. Estuvo ahí.

Calificación: 3 Renegados y medio (Buena. Mucha acción, puro entretenimiento y un ritmo trepidante en la presentación de un clásico de los ochentas que desembarca en el cine para convertirse en un nueva y seguramente exitosa franquicia).

martes, 11 de agosto de 2009

Así se empieza...

Yo sabía que tarde o temprano me iba a pasar.

Suelo tener esas sensaciones pero, por lo general, siempre fui capaz de racionalizarlas y no permitir que me dominen.

Hasta hoy.

Hoy, fue mas fuerte que yo.

Y temo que, quizás, solo sea el principio...

Hoy a la mañana me volví hasta mi casa desde la esquina, solamente para asegurarme, una vez mas, de que había cerrado la puerta con llave.

viernes, 7 de agosto de 2009

La pregunta de los viernes: el regreso

Hará cosa de una semana creo, como todos recordarán, una familia de la que no recuerdo el apellido (pero que bien podríamos llamar "la familia Ojete") oriunda de un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires (un pueblo casi desconocido, con mucho campo alrededor. Lindo, pero medio aburrido. O sea, está bueno para pasar un tiempo y desenchufarte, pero si vivís ahí, ponele, por veinticinco años, te querés matar. No sé, digo yo .... Me imagino...) se ganó una millonada en el Quini 6.
Y no fue una millonada mas o menos. No, no, no. Fue una millonada de la gran siete. Del tipo de millonadas que te permitirán rascarte el tujes de por vida a vos y a dos generaciones de descendientes y todavía quedarte con un vuelto para chucherías.
Bueno, la cuestión es que esta buena gente (o sea los Ojetes), en toda su inocencia (o ignorancia, llámenlo como quieran) cometió la torpeza de darse a conocer públicamente, asegurando, muy confiados, que el dinero no los cambiaría demasiado y que igual iban a seguir trabajando y manteniendo su rutina habitual, por mas que a partir de ese momento pudieran limpiarse diariamente el tujes con billetes de cien dólares.
Obviamente, no muchos días después, todos los medios se hacían eco de que esa misma familia se había tenido que ir a la mierda del pueblo, supuestamente porque no los dejaban en paz ofreciéndole negocios y pidiéndole todo tipo de cosas (y eso sin contar las dos cuadras de cola de secuestradores que se había formado en la puerta de su casa).
Teniendo en cuenta este asunto entonces, llevé mi mano al mentón, fruncí un poco el ceño y entrecerré los ojos elevando apenas una mirada que dejé perder en el vacío y me puse a reflexionar (porque yo reflexiono como se debe, poniendo cara) y pensé en que, dejando lo superficial de lado por un momento, hay una gran verdad en eso de que hay cosas que el dinero no puede comprar, en que no es mas feliz el que mas tiene sino el que menos necesita, y en que es muy pero muy de pelotudo ganarse tanta guita y mostrar la jeta para hacer roncha y mandarse la parte.

Por eso, la pregunta que les arrojo en este momento para que se luzcan es:

¿Cuál es el momento mas feliz que recuerden haber vivido sin dinero y cual fue la felicidad mas recordable que el dinero les haya proporcionado? ¿Eh?

Y ahora me voy.

Anoche soñe con una Iglesia bastante tenebrosa en cuyo interior se celebraba algo así como una misa, pero con música medio pop de fondo y gente que bailaba, incluído el cura, así que voy a ver que números son la Iglesia, el baile y el cura para jugar a la quiniela a ver si la pego (porque el dinero no comprará la felicidad pero la imita bastante bien).

Buen fin de semana.