martes, 4 de septiembre de 2007

Y bue...

Y si; todo concluye al fin, nada puede escapar. Todo tiene un final. Todo termina. (Que frases me mandé … Voy a ver si les pongo música y hago un hit … Lo veo como para una película o algo así… Que tipo creativo, que lo parió…).
Bueno, la cuestión es que mi merecida licencia, mis días de calma de hogar, tranquilidad y placentero hueveo, lamentablemente, han llegado a su fin.
Heme aquí nuevamente, retomando mi papel de tipo que tiene responsabilidades, ataviado con mi impecable camisa y mi asfixiante corbata, ubicado en mi incómodo sillón, frente a mi casi desértico escritorio, mirando con gesto triste y vacío este viejo monitor que de tanto en tanto me cambia de color porque tiene el enchufe de atrás medio flojo y hace unos ruiditos así como "crrick trrick prrrt crritt prrick crrick" (Afortunadamente tengo amplios conocimientos en mantenimiento de hardware, y con dos o tres sopapos lo vuelvo a la normalidad).
Por supuesto, el momento de retornar al trabajo luego de tres semanas de ausencia por enfermedad, mas allá de ser un hecho extremadamente amargo y deprimente en sí mismo, es una situación plagada de pequeños y característicos detalles de color; de esos que hacen que uno desee asesinar a todo aquel que se cruce en su camino, para luego incendiar todo y salir corriendo a las carcajadas y gritando incoherencias.
Me refiero, claro, a los distintos tipos de recibimientos que uno debe afrontar, protagonizados, a su vez, por los distintos tipos de gente con la que se debe convivir diariamente en el ambiente laboral.

Se podrían clasificar mas o menos así:


El del falso

Un clásico. Es llevado a cabo por esas personas que uno generalmente no soporta demasiado o directamente detesta (y viceversa).
Las mismas, se esmerarán en brindar una aspaventosa bienvenida, como si hubiera uno retornado de una misión suicida en Irak, realizando ampulosos gestos al tiempo que con la voz medio afinada y luciendo una gran sonrisa forzada exclaman cosas como "Aaaayyyy volviiisteeee. Pero que bueno verrrteeee. Se te ve muy bieeennnn cheeee" agregando algún que otro roce o palmadita en el hombro.
Obviamente, en el momento mismo en que uno les da la espalda, estas mismas personas se juntan para comentar cosas como "Mirá como robó días este hijo de puta. Seguro que no tenía nada, pero viste como es, acá algunos tienen coronita" o "¿Viste que volvió este forro?. Y yo que pensaba quedarme con su escritorio, puta madre".
Por supuesto uno no es ajeno a esto, por lo que luego de saludar y agradecer todo sonriente, se aleja puteándolos hasta en hebreo antiguo y deseándoles la mas atroz de las diarreas por falsos de porquería.


El del detective

Es realizado por aquellos (incluso algunos son los mismos de antes), que encuentran en ésta una oportunidad imperdible para dar rienda suelta a su oculta vocación de convertirse, algún día, en interrogadores de la GESTAPO, la CIA, el FBI, o la Guardia Urbana.
Inmediatamente luego del saludo de rigor, aprovechan la oportunidad para proceder a arrinconarte y ametrallarte sin pausa con preguntas estúpidas del tipo "¿Qué te pasó? ¿Estuviste enfermo? ¿Y que tenías? ¿Tenías que estar en cama? ¿Te dieron muchos remedios? ¿Cuántos días faltaste? ¿Y ya te curaste? ¿Te mandaron médico? ¿Y que te dijo? ¿Y tenías que hacer reposo? ¿Y te sentías muy mal?" y cosas así.
Son perseverantes y seguidores, y mientras uno no pueda evadirlos simulando que se está muy ocupado, o que está por tener un severo ataque cardíaco, seguirán preguntando insistentemente acerca de todo eso de lo que uno, justamente, no tiene ni la más mínima ni remota intención de hablar (y mucho menos con ellos).
Ante esta incómoda situación, una persona mas o menos civilizada, o que guarda una cierta consideración por el molesto personaje, accederá a responderle pacientemente cada una de las preguntas hasta satisfacer, finalmente, sus insaciables ansias de información, dejarlo contento y sacárselo de encima de una forma elegante.
Ahora bien, en el caso de ser una persona como yo, muy poco paciente, que odia ser interrogada, que alberga muy poco o ningún afecto por la mayoría de la gente que lo rodea y a la que, además, nada le importa menos que el "quedar bien" con alguien, lo mas probable es que en escasos segundos surjan unas poco agradables respuestas del tipo "¿Me estás investigando?" o "¿Te hiciste policía y no me enteré?" o directamente "Que carajo te importa. Son cosas mías", con lo cual se sigue alimentando aquel mito urbano que dice que uno es un asqueroso intratable.


El del morboso

Es protagonizado por aquellas personas que comparten ciertas características de los dos tipos anteriores.
Es decir, puede que se esmeren en realizar una bienvenida exagerada, pero lo harán con el único propósito de utilizarla como ablande para posteriormente comenzar a torturarte con detalladas preguntas que exigirán, a su vez, detalladas respuestas acerca de todo lo acontecido durante el recientemente finalizado período de licencia por enfermedad.
Harán todo esto con el fin único de alimentar su extraño morbo de saber, con lujo de detalles, en que paupérrimas condiciones físicas y anímicas estuvo uno durante ese período, para luego compararla con las enfermedades y padecimientos propios (que siempre van a ser mucho peores) generándose así una especie de inútil conferencia sobre todo tipo de males, dolencias y medicamentos.
Uno, ante este tipo de personas, puede optar por responder a todo, pero exagerándolo hasta niveles inauditos, solo para que el otro no gane en la batalla de quien estuvo peor; o, como hago yo, dar las mismas respuestas que en el caso anterior ("Que carajo te importa. Son cosas mías").


El del botón

Es realizado por gente de características muy similares a la que ejecuta recibimientos de la segunda clase antes mencionada, o sea, de esas que preguntarán hasta el cansancio sobre lo padecido, solo que con la diferencia fundamental de que no lo harán por curiosidad, ni por gusto, y muchísimo menos por interés hacia la otra persona.
Nada de eso. El molesto recibimiento interrogatorio del botón, tiene como principal objetivo el ver si puede descubrir algo que le indique si en verdad la dolencia referida justificaba los días de ausencia o no, para poder posteriormente, y como quien no quiere la cosa, mandarte al frente.
Las mismas preguntas son hechas en reiteradas oportunidades de las mas diversas formas, con el bajo propósito de intentar lograr que uno se confunda, se desdiga, o se equivoque en algún mínimo dato o detalle; hecho éste que será utilizado luego para fundamentar los maliciosos dichos que se encargará personalmente de desparramar a lo largo y a lo ancho del lugar de trabajo, y cuyo objetivo principal es el de mellar todo lo que sea posible la credibilidad de la persona interrogada.
Ante esta miserable clase de persona solo se puede ser cuidadoso en extremo a la hora de responder (si uno es educado y accede a responder) o dar la misma respuesta que en el caso anterior ("Que carajo te importa. Son cosas mías") con la posibilidad de adicionarle, además, alguna clase de amague de trompada o cabezazo a la nariz.


El del colgado

Este personaje es aquel que jamás registró que uno faltó, ni se enteró de que uno estuvo enfermo, ni nada; por lo que saludará como lo hace a diario, sin ninguna mención especial, ni preguntas, ni conjeturas de ningún tipo.
También puede suceder que directamente ni salude, no por maleducado, sino porque está plenamente convencido de que ya había saludado antes o, por el contrario, quizás salude dos veces porque se olvidó de que te cruzó hace quince minutos en la puerta del ascensor.
En el caso de que llegue a darse cuenta de que uno estuvo ausente durante un par de semanas (mas que seguro porque alguien se lo dice), es muy probable que la única pregunta que le salga hacer al encontrarte es "¿Y? ¿Cómo te fue en las vacaciones? ¿Te fuiste a algún lado?", a lo que uno puede responder con una sonrisa aclarándole su error, o bien, si se es como un servidor, reaccionar violentamente por pensar que el boludo este me está tomando el pelo.


El del buen compañero

Es el que ofrece la gente buena y sincera. Esa que genuinamente se preocupó al notar tu ausencia, y se interesó en averiguar cual era tu estado, ya sea llamando, enviando un mensaje de texto o, simplemente, preguntando a gente cercana.
Estas personas no interrogan, ni exageran, ni se regocijan, ni te investigan; simplemente demuestran que te aprecian lo suficiente como para alegrarse con tu retorno.
Lamentablemente en el ecosistema del ambiente laboral esa clase de gente es una especie en extinción.
Lo bueno es que a pesar de todo todavía quedan algunos, por lo que merecen ser mencionados.


Bien, esto sería mas o menos lo que uno debe vivir cuando vuelve al trabajo luego de estar de licencia.
Y no, no empecé hoy a trabajar (seguro que ya estaban pensando cualquier cosa). Empecé ayer como corresponde.
Si escribo hoy es porque ayer entre que tuve que readaptarme, deprimirme, ponerme de mal humor, contestar preguntas que no quería contestar, ponerme al día con los chusmeríos (se ha formado una pareja … otro día les cuento), sentirme infeliz, leer los diarios, odiar a todo el mundo y demás, la verdad no tuve tiempo.

Pero bueno, aquí estamos otra vez.

Vamos a ver que hacemos…

Si … Otra vez… Aquí …

Ay Dios …

12 comentarios:

Alfonsina dijo...

Y bue... allí esta nomas...
Habrá que ponerle el pecho a las balas y seguir con esa caterva (linda palabra, no?) de compañeritos.
Ahh le quedaron marquitas?

Faby dijo...

Que le sea leve entonces... y yo q Ud. solo registraría a esos compañeros q de verdad verdad se preocuparon, a los demás Q LOS PARTA UN RAYO, mire, ni se gaste en hacer q ocupen algún minimo espacio en su cabeza, x q no se lo merecen.
besos y suerte! :)

Renegado dijo...

Alfonsina: Si, que se le va a hacer. Es dura la vida del pobre.
Menos mal que los tengo a ustedes.
Y si, algunas quedaron, pero por ser yo, quedan bien y muy sexies.
Besos.

Faby: Por supuesto. Eso es exactamente lo que hago. No se preocupe.
Besos para Ud. también.

The Bug dijo...

Bueno, yo tenía una calurosa bienvenida para darle, pero mejor no, no me gusta que me anden catalogando.
Claro que con esto me estaré ganando la inclusión a otra rama, como podría ser el gataflorismo recibitorio.

Calíope dijo...

O no que la frase "lo bueno, si breve, dos veces bueno" le parece una reverenda pelot*****dez?

Que le sea leve y cuente los chismes :-P

Besitos

Histérica dijo...

Jajaja los mejores son los colgados (suelo ser de esas) aunque los buenos compañeros se la bancan tambien. jajaja.
estaria bueno que cambie esto de los comentarios no puedo ver sobre lo que estoy comentando a medida que escribo jajaja. (lo tomas o lo dejas =P )
Saludos y buena semana =*

Renegado dijo...

The Bug: La clasificación corre únicamente para la gente con la que trabajo, no para los comentaristas.
A ustedes los aprecio a todos.
Saludos.

Calíope: Por supuesto. Y no por mucho madrugar, cuchillo de palo (O_o?).
Y yo no soy chusma, caramba. (Bueno, si... En cuanto tenga algo jugoso lo cuento).
Besos.

Histérica: ¡Ah nooo! Uno pide que ponga los comentarios de una manera, ahora viene Ud. y me dice que de la otra.
Así no se puede. ¡¡No puedo conformarlos a todos!!
Arréglense entre ustedes y después me dicen.
Besos.

Bugman dijo...

Histérica, si hace click sobre el link que dice "Mostrar entrada original" (Arriba, a la izquierda)va a poder leer el artículo y los comentarios en la misma página.
Renegado, "uno" tiene nombre. O pseudónimo, para el caso es lo mismo.

Renegado dijo...

Bugman: Perdón. No lo mencioné porque pensé podría interpretarse como una botoneada de mi parte.
No se me ponga tan sensible...
Saludos.

El Profe dijo...

¡Amigo! Si no fuera que tu "precaria condición laboral" (¡?) es fuente de abundante y deliciosa lectura, te aconsejaría que lo dejes por la buena...eso sí, antes de que el trabajo acabe contigo, espero que acumules tus observaciones y dejes un libro a la posteridad, así podemos volver a leerlo cada tanto y exclamar con melancolía:"¡Qué bueno era!".

Renegado dijo...

Profe: Gracias. Y le digo que si no fuera por ciertas causas de fuerza mayor y porque sé que eso es lo que algunos miserables están intentando lograr, ya me hubiera ido hace rato.
Por el momento resistiré, como Montecristo.
Lo del libro lo pensé, pero soy medio vago.
Saludos.

Histérica dijo...

bueno =( debido a que, seguramente, soy la mas chica de las visitantes voy a tener que "respetar a los mayores" y seguir firmando de la manera en que se encuentra, es injusto ¬¬.(que no insista no significa que no sea muy, extremadamente molesto firmar así)já
saludos =*