jueves, 27 de noviembre de 2008

Almuerzan hoy con el Sr. Renegado ... tres bagayos insoportables

Y claro. Como si este lugar de porquería no me diera ya suficientes motivos cada día para alimentar mi mal humor hasta desear mandar todo al carajo, asesinar con mis propias manos a alguna gente, romper todo lo que tenga a mano y después prender fuego lo que queda, ahora resulta tengo que soportar una nueva gracia.
No es suficiente con tener que viajar todos los días al borde del colapso por el calor y llegar hecho un despojo humano para pasarme el día sentado solo para ser ninguneado a propósito.
No es suficiente con tener que tolerar que con 35ºC de térmica y un aire acondicionado que tiene la potencia de un pedo, se nos obligue a vestir de manera medianamente formal por una cuestión de presencia, y ver que el energúmeno miserable y pedante de mi jefe, que viaja en su gigantesca 4x4 con aire, viene fresquito vistiendo una camisita cuadrillé de mangas cortas, pantalones sport de verano y zapatos naúticos.
No es suficiente tener que laburar (bueno, es una forma de decir, ustedes entienden…) con una computadora pedorra que se cuelga si abrís mas de una ventana, si le estornudás cerca o si la mirás medio feo.
No es suficiente con ser besado diariamente por la desagradable y odorífera vieja de contaduría.
No. Todo eso no alcanza.
Ahora encima tengo que soportar que las amigas de la atorr…. bueno, la señorita secretaria, hayan tomado la costumbre de quedarse a almorzar en el escritorio de ella que se ubica, como sabrán, justo enfrente del mío.
Sé que en este momento alguno estará pensando "¡Uuuhhh pero que tipo odioso! ¿Qué carajo le molesta que las minas coman en el escritorio de enfrente? No le cae nada bien. Es insoportable. Vive rezongando. Por todo protesta. Que porquería de persona. Con razón cada vez lo lee menos gente", pero déjenme que les explique ciertos aspectos importantes del asunto antes de que sigan sacando conclusiones apresuradas y aprovechando la situación para tirarme tierra por mi especial carácter, como si ustedes fueran la amorosidad hecha persona.
Este hecho presenta dos aspectos fundamentales, cada uno de los cuales me rompe las pelotas en una proporción similar (o sea, mucho).
La primera de las cuestiones es que soy algo peculiar en cuanto al momento de la comida.
Por empezar, no me gusta salir a comer solo. Si es algo así de improviso y muy al pasar, me la banco; pero así salir a almorzar a un lugar público y sentarme en una mesa solo y comer solo, no me gusta. No se, como que me da pena de mi mismo y me siento mal (y además es caro). De hecho ya el ver a la gente que come sola me da para pensar "Pooooobre". Sé que por ahí nada que ver, pero bueno, es una tara mía, y es así y listo. Nadie es perfecto.
Dirán entonces ustedes "¿Y por que no sale a comer con algún amigo y/o compañero? Ves que se hace problemas al pedo este tipo. Es insufrible. Se queja por quejarse nomás. Se ahoga en un vaso de agua". Pues bien, déjenme decirles, malpensados de porquería, que si no lo hago es porque, además, si puedo elegir, no me siento a comer con cualquiera (Si, si, tengo mas vueltas que la mierda pero es así. Soy un loco lindo). Puedo hacerlo tranquilamente con amigos (que acá casi no tengo), con una pareja, con la familia o con un levante ocasional (aunque en este caso el acto de ir a comer solo sería un medio para lograr un fin y casi no cuenta como "una comida". Además hace años y años que no lo hago porque soy un hombre comprometido), pero cualquier otro tipo de persona que comparta mi mesa ya me hace sentir algo incómodo, molesto y con ganas de retirarme a comer solo en algún rincón oscuro.
Y si ahora están pensando que soy mucho mas asqueroso de lo que se habían imaginado, pues si, tienen razón. Pero igual dejen de pensar tan mal de mi loco. Me están sacando el cuero desde que empezamos. Ustedes no son unas florcitas silvestres tampoco eh.
Bien, por todo lo expuesto anteriormente, sumado a que solo cuento con cuarenta minutos (que duran como una hora) como máximo para comer y me molesta hacerlo a las corridas, lo que hago es salir a comprarme algo afuera y fagocitármelo en mi escritorio, lo mas tranquilo que pueda, disfrutando de la quietud y la soledad que me proporciona el bendito horario del almuerzo en el que la horda de hienas hambrientas que tengo por compañeros salen en manada como desaforados a atragantarse de minutas en los barcitos cercanos.
Por supuesto que no han sido pocas las veces que ni de este pequeño oasis de paz puedo disfrutar debido a que siempre suele haber algún/a boludo/a que se queda dando vueltas al pedo y ya con el solo acto de pasar por mi escritorio cuando estoy con la comida enfrente, me arruina el momento y me pone de mal humor (Porque no se si dije que también me molesta que me miren cuando estoy comiendo. Por eso nunca acepté ir a lo de Mirtha), pero digamos que, mayormente, la hora del almuerzo es mi único momento de relax.
O, mejor dicho, era.
Ahora, ese artificial y efímero remanso parece haber quedado en el pasado, puesto que desde hace unos días que las cacatúas venenosas estas se juntan a comer sus estúpidas galletitas con queso untable, sus mugrientas ensaladas de fruta y sus patéticos yogures descremados, justo aquí en el escritorio vecino, mientras cotorrean sin cesar arrojándose mutuamente andanadas de chusmeríos absolutamente huecos e irrelevantes.
Y esto, precisamente, conforma el segundo aspecto rompepeloteril de esta agobiante situación.
Tener que tolerar, además de la molestia de haber perdido mi momento de paz y soledad en medio de este corso, el parloteo incesante de estos tres cachivaches como ruido de fondo, es demasiado pedir.
Encima, y no es que yo esté prestando atención a lo que dicen pero recuerden que están enfrente, nunca van mas allá de la típica conversación de mujeres. O sea, es una gran nada ruidosa e intrascendente llena de datos y cosas que no revisten la mas mínima importancia, pero que son expresados con exagerada entonación y gesticulaciones de todo tipo.
Es realmente insoportable, no solo de oír sino también de ver.
Para peor, y como lo adelanté en algún comentario por ahí, la revolc … bueno, la señorita secretaria se encuentra con la cocina llena de humo, por lo que si antes era piojosa ahora, totalmente poseída por el S.S.O.M.M.C (Síndrome de "Soy la Octava Maravilla y el Milagro de la Creación") que le agarra a las minas cuando se embarazan, va por la vida creída que es lo mas de lo mas, y todas pero todas sus conversaciones derivan en el tema de su preñez, así estén hablando de lo mucho que bajó el precio del barril de petróleo.
Sus dos compinches, una mina que a pesar de tener mas de cuarenta años y dos hijos adolescentes habla con voz finita y haciéndose la nenona, y otra que parece así medio boludita pero es flor de arpía y tiene una pera que haría palidecer al mismísimo Banana Pueyrredón, por supuesto la secundan en todo y la estimulan con todo tipo de chistecitos pedorros y frasecitas berretas, pelotudas y terriblemente poco originales, de esas que abundan en los círculos cercanos de las mujeres embarazadas.
Y yo estoy a punto de estallar.
Me tienen podrido.
En este momento todavía tengo atravesada en el esófago la milanesa con puré tamaño zapatilla que casi me tuve que tragar entera durante el terriblemente incómodo almuerzo de hoy, mientras resuenan en mi cabeza las risitas, los murmullos y las exclamaciones de estas tres pelotudas a cuerda.
Así no se puede. Todo esto me va a terminar haciendo mal.
Como esto siga así no voy a poder almorzar mas, y si comido soy odioso imagínense lo que puedo llegar a ser con hambre.
O me encuentro un lugar solitario y de preferencia sombrío para comer, o me consigo gente para salir.
Acá no tengo a nadie, así que si alguno está interesado en invitarme un almuerzo me avisa, le mando el cuestionario calificatorio por mail (recuerden que yo no me siento a comer con cualquiera) y me lo devuelven respondido y adjuntando foto carnet, foto de cuerpo entero (si es mujer vale que sea en ropa interior y/o traje de baño. Si es hombre no, por favor. De hecho si es hombre esta foto puede obviarse), fotocopia de DNI, mini biografía y una lista de posibles temas de conversación (para la sobremesa porque no me gusta hablar ni que me hablen mientras estoy comiendo).
Piénsenlo bien. No todos los días pueden tener la oportunidad de almorzar con un bloggero que hoy es totalmente desconocido y poco talentoso, pero que quizás, quien te dice, con las vueltas que tiene la vida, el día de mañana por ahí llega a ser famoso, millonario y codiciado.
Y ese día, en medio de la multitud, podrán llegar a saludarme y decirme con el pecho lleno de orgullo "Yo te conocí cuando no eras nadie. Y hasta te invité un almuerzo".
Y yo con mi sonrisa mas seductora, les diré que nunca en mi vida los había visto y llamaré a seguridad para que los acompañe a la salida.

Bueno. No se. Yo que ustedes lo pensaría. Oportunidades como esta no se presentan todos los días eh.

15 comentarios:

Jazmin dijo...

corazón, en todo caso te aceptaria que me invitaras tu a comer; dejas tu solicitud en recepción por favor; para que se te avise si quedas en la lista de aceptados y cuando se te agenda. Besos

Calíope dijo...

Me encuentro demasiado lejos como para invitarlo que si no...
Sabe que comprendo mucho esa repulsión por cierta fémina embarazada que pretende que todo el mundo se detenga porque ellas y su retoño nonato, actúan con una impunidad horrible. Y esas que se dejan tocar la panza por cualquiera son las peores.
Deséole que mejore su situación almuerceril porque no hay nada peor que comer con bronca.

Besos

Gux dijo...

Encima bagayos...

Renegado dijo...

Jazmín: Nonononono tesoro, acá la estrella soy yo, el que puede llegar a ser famoso soy yo y el que no quiere pagar el almuerzo soy yo, así que no me vengas con cosas raras.
Las reglas son inamovibles.
Besos.

Calíope: Esta todavía ni panza tiene, pero igual ya camina con una mano sobre su vientre. No me quiero imaginar lo que va a ser después. Voy a ir comprando Dramamine ya desde ahora.
Y si, cuando se come incómodo la comida hace mal. Debe ser por eso que estoy mas gordo
Besos

Gux: Y si. Si fueran atractivas estarían almorzando afuera con algún directivo. Acá las cosas son así.
Saludos.

Yoni Bigud dijo...

Veo que usted tiene manías muy similares a las mías, solo que a mí me hace muy feliz comer solo, y me trastorna bastante cuando alguien me quiere abordar la mesa. De paso queda respondido su cuestionario: Yo como solo, miro mal y puteo. Con dos cojones.

Un saludo.

Sr. D. dijo...

Yo estoy por retiro, pero no suelo ir a comer por razones de costo, a lo sumo paro en uggis, donde se come mirando la pared.

Saludos

Bugman dijo...

Si la evolución funciona, tarde o temprano desarrollaremos membranas en las orejas que nos permitirán cerrarlas a voluntad. Y entonces no importará nada quién esté almorzando cerca. Ah, qué maravilla. No puedo esperar al próximo millón de años.

El Profe dijo...

¡Albricias! Me abruma tanta coincidencia; pienso que los que comen solos y de paso con una caripela..¡Pooobre!
Sin embargo, cuando recuerdo la mesa de la familia esa que encarna Eddie Murphy —sí, él hace de abuela, padre, madre, etc— donde todos eructan, tragan, se dan pedos y otras lindezas...pienso ¡Mejor solo que mal acompañado!
Te sugiero que compres esas bombitas de mal olor, y que hagas reventar una momentos previos a la "reunión" de almuerzo y por supuesto antes de retirarte oportunamente, con dos sesiones debiera ser suficiente y luego volverás a quedar dueño del territorio. Un abrazo.

Claude dijo...

La comida es (debe ser) un momento de cierta intimidad, incluso para un sujeto como yo, que devoro y me voy. Quienes violan esa intimidad no son mis amigos.

Renegado dijo...

Yoni Bigud: Debe ser cuestion de costumbres. A mi me gusta comer solo pero bien solo. Sentarme en un lugar público a comer solo me resulta incomodísimo, así sea un Mac Donald's.
Saludos.

Sr. D.: Yo he comido en Uggi's. De hecho tengo uno a una cuadra de mi trabajo. Muchos acá no van porque les parece un lugar demasiado "poco sofisticado" (por no decir berreta). Yo no tengo problemas con la simpleza del lugar. Para mi esas pizzas estan buenas.
Saludos.

Bugman: Pucha, yo no creo que llegue. Siempre me pierdo de todo.
Saludos.

Profe: Yo había pensado en empezar a eructar con la boca llena y cosas así. Para que gastar en artilugios si uno solo puede convertirse en su propia arma. Diga que ante todo soy un caballero y le doy importancia a los modales, que sino...
Saludos.

Claude: Exactamente. Pienso lo mismo. Por eso soy tan hinchapelotas con el ritual de la comida. Y me causa cierto disgusto que alguna gente no entienda algo tan simple como eso.
Saludos.

diosita dijo...

Renegauuu...! Ya banqué tu catarsis y ahora contestame (sino no voy a poder dormir)...¿¿COMO LO VAS A RESOLVER??.
ah, Bugman...ese tipo de orejas con membranas especialiadas está lleno, sin ir más lejos, en la Casa Rosada.
Cariños librianos.

cerriwden dijo...

Es mejor comer solo a que te arruinen la comida con estupideces.
Comer es un acto cargado de significado, por eso, la verdad que lo compadezco si tiene que escuchar la conversación "jijiesca" de tres marmotas. Me parece además que quieren llamar su atención, pero carecen de instrumentos, por eso se hacen las pavotas.

LaHulk dijo...

Que mundo generoso... cuanta gente al pedo que hay y encima hay que bancársela. Poneles un huevo podrido en la papelera así se van a joder a otro lado.

piscuiza dijo...

René:
1- La sobremesa sería imposible teniendo en cuenta el tiempo del que ud dispone.
2- Esto descarta que tengamos que conversar.
3- Lo quiero ver a Ud en verano, con sobrepeso, tobillos hinchados,secreciones extrañas y esas delicias de la "maravilla de la vida por venir". Déjelas que hablen y canalicen la angustia de ser un globo aerostático en poco tiempo.

Por todo esto yo no lo invitaré a almorzar, le recomiendo auriculares en las orejas y seguir en su escritorio.
Ud pensó que le iba a solucionar "su" problema? Ah no, no, yo no estoy para eso, compréndalo.
Saludos

Anónimo dijo...

MOMENCLADOR: Mira renegadin, haces esto,ve y decile a esas mujeres que son unas batraceas amorfas a lo picaso con su cubismo.... te juro podes demandarlas por daños y prejuicios...desde el hospital, claro.