miércoles, 26 de octubre de 2016

PASIÓN POR LOS FUEGOS

Programa especial de cocina a las brasas.
Con la conducción de Francis Nardo Lópes, el chef temperamental.


(Suena de fondo una música estilo campestre pero moderna, medio remixada. La cámara realiza un paneo de lo que parece ser el fondo de una quinta muy bien cuidada, se detiene unos segundos en un pequeño fuego crepitante y luego continúa y hace plano en un rústico tablón montado sobre un par de caballetes, sobre el cual están dispuestos algunos recipientes con ingredientes y utensilios de cocina. Detrás de la improvisada mesa de trabajo, de pie y con una gran sonrisa, el chef Lópes haciendo como que acomoda algunas cosas mientras mira a cámara de reojo. Después agarra un repasador, se limpia rápidamente las manos y se lo tira cancheramente sobre un hombro. Mira a cámara con gesto muy ganador).

-¡Hola, hola, hola! Bienvenidos ¿como están? Que pla-cer y que felicidad estar nuevamente aquí con todos ustedes en este programa especial, después de tanto tiempo. Yo estoy muy pero muy contento de que podamos volver a compartir, una vez mas, este maravilloso y apasionante mundo que es la cocina. Me en-can-ta esto realmente (da como un aplausito. Se lo ve feliz, relajado y muy entusiasmado).
Como pordrán notar hoy nos encontramos aquí, al aire libre en esta fantástica quinta, con este hermosísimo fondo, porque lo que vamos a hacer es explorar ese maravilloso mundo de la cocción a las brasas, con una receta muy sencilla pero también muy muy sabrosa eh. Vamos a combinar fuego, ahumado, sazón y, por supuesto, la mejor onda y todas las ganas ¿si? ¿Me acompañan? ¡Claro que si! ¡Vamos ya mismo! (da un par de aplausos y se frota las manos con una gran sonrisa en el rostro).

Bien, ante todo, como la base y el aspecto mas fundamental de lo que vamos a hacer hoy es el fuego, yo tengo aquí detrás mío a un asistente, Andrés, que es quien se va a encargar de esa tarea. Podría decir que es mi "maestro del fuego" ¿no Andrés? jejeje (el chef mira muy sonriente a su asistente como esperando que le festeje la ocurrencia. La cámara hace un plano de Andrés, un muchacho algo canoso, con pinta de bonachón, que viste unas bermudas algo rotosas y una impecable camiseta de Tigre, y que está tan compenetrado en su tarea de arrojar leños al fuego que no le da ni cinco de bola y medio que lo deja pagando. Al chef se le borra la sonrisa de inmediato, mira fugazmente de reojo a la cámara, vuelve a mirar a su asistente y hace como que tose fuerte como para llamar su atención, pero Andrés sigue sin darle pelota).

-Bueno (mira a cámara), parece que está muy ocupado como para saludar jajaja (lo vuelve a mirar al asistente de reojo pero ya con un poco de cara de orto), en fin, no importa, vamos a lo nuestro ¿dale? ¡Si, claro que si! Buenísimo...
Lo que vamos a realizar hoy es el clásico pollo a la parrilla, pero utilizando dos técnicas de cocción distintas al mismo tiempo. Vamos a hacer medio pollo a las brasas, normal, clásico, y la otra mitad con una técnica de semi-ahumado con especias en leñas aromáticas. Y lo vamos a acompañar, además, con unas deliciosas verduras asadas rústicas, todo, por supuesto, realizado como les decía, con esa maravilla elemental de la naturaleza que es el fuego. Parece complicado pero les aseguro que esto de complicado no tiene nada eh, esto es bien bien sencillito y por supuesto moy moy rico. Bien, vamos ya mismo a comenzar... (mira a cámara muy sonriente y contento. Se da un par de aplausos muy animado. Luego lo mira al asistente)

-¿Cómo van ese fuego y esas brasas, Andrés?

(Andrés vuelve a ignorarlo olímpicamente mientras, con notable entusiasmo, sigue arrojando troncos cada vez mas gruesos a la ya imponente hoguera. El chef se pone un poco serio viendo la altura que están adquiriendo las llamas).

-Essteeeehhhhmmm, Andrés, yo creo que ya hay unas buenas brasas ahi para ir calentando la parrilla ¿no te parece? -vuelve a insistir el chef, con tono entre simpático y cancherito.

(El asistente se detiene en seco, como recién dándose cuenta de que hay otro ser humano en el parque. Gira la cabeza muy lentamente y lo mira al chef muy fijo, con gesto muy serio y en completo silencio durante unos segundos. Luego retoma su tarea, arrojando mas troncos al fuego.
Al chef se le borra la sonrisa de golpe. Mira a cámara, mira al asistente, mira a cámara, vuelve a mirar al asistente, vuelve a mirar a cámara. Se queda un instante estático, con cara de no entender que onda, pero rápidamente se recompone, hace una inspiración profunda, mira al suelo, menea ligeramente la cabeza, suspira, y vuelve a mirar a la cámara con una sonrisa ya algo forzada).


-Bueno, bueno, jajaja, que loco este Andrés. Bien, vayamos a lo nuestro jeje (lo vuelve a mirar al asistente con los ojos medio entrecerrados y sonriendo con los dientes un poco apretados). Entonces, lo primero que vamos a hacer es tomar este magnífico pollo que tengo aquí (agarra el pollo y lo tira como con suficiencia sobre la tabla), un pollo de granja eh, de corral, bien bien orgánico, criado como se debe, súper natural, bien sano, y lo vamos a... (el chef hace silencio de repente y se pone muy serio. Levanta la vista y mira atrás de cámara con alta cara de ojete. Luego saca del interior del pollo la bolsita de los menudos y la enseña)... ¿¡Qué es esto, producción!? ¡Acabo de decir que es un pollo natural de granja, la p#"%a madre que los parió! ¡Esta mi#%$a es de carnicería! ¿¿Por qué carajo no me avisan, sor#"es?? ¡Así aunque sea no me hacen hablar al pedo y quedar como un pelot$#o, forros de mie%$a? (agarra la bolsita con cara de enojado, se da vuelta y la revolea bien lejos. Da como un gritito contenido con los dientes y los puños muy apretados y medio como dando pataditas en el suelo. Luego resopla inflando mucho los cachetes, suspira, se calma un poco, respira hondo, vuelve a mirar a cámara sonriendo otra vez, pero ya un poco enculado) Bueno, no importa (suspira), son cosas que pasan eh jajaja, nada grave, vamos a continuar. Al fin y al cabo lo importante es mostrar las técnicas de cocción y eso lo podemos hacer igual incluso con este pedorrísimo pollo de carnicería ¿no? Si, claro que si... (se aplaude como para darse ánimo. Suspira fuerte y con ruido).


Bien, entonces, decía, lo que vamos a hacer es tomar el ave y primeramente realizar unos cortes en las articulaciones de lo que serían los muslos para abrir la zona. Lueeego repetimos este procedimiento en la pechuga, en la parte de las alas, aaaaasi, moooooy bien (hace los cortes y le salen bien. Sonríe satisfecho. Mira a cámara y guiña el ojo).
Luego lo que hacemos es tomar un cuchillo mas grande que tiene que estar bien bien afilado eh, porque vamos a dividir el pollo en dos, haciendo un corte lon-gi-tu-di-nal aaaasí (empieza a cortar con mucha confianza pero medio que le empieza a costar en la parte de los huesos y se empieza a trancar)... ¡Epa! Bueno, ufff, para ser de carnicería tiene los huesos duros este pollo hijo de p#ta, a ver si lo pgggggmmmmmgggmmfffffff (se afirma bien sobre el cuchillo, hace fuerza, se queja, se pone colorado, se le empiezan a hinchar un poco las venas del cuello. Al final los huesos ceden y logra terminar el corte. Tira el cuchillo sobre la mesa, sopla, da un paso hacia atrás y pone las manos en la cintura mientras sonríe mirando a cámara, jadeando, un poco transpirado y haciendo un ligero y triunfal movimento de cabeza con arqueo de cejas, como señalando al pollo) Uuffff, bueno, ahí está, ahí tenemos las dos mitades del pollo (respira bastante agitado) y... uuuuffff... me cansé un poquito... ayay... ufff... ¿Empezó a hacer mucho calor o soy yo?

(En eso mira para atrás y lo ve a Andrés, el asistente, sacando palada tras palada de brasas de una gigantesca hoguera y depositándolas bajo la parrilla.
El chef mira a cámara con un gesto como de preocupación. Vuelve a mirar el inmenso fuego mientras se rasca el mentón. Se queda en silencio unos segundos. Suspira y vuelve a mirar a cámara).


-Bien, eeehhhmmm si, (vuelve a mirar el fuego casi con incredulidad. vuelve a mirar a la cámara abriendo mucho los ojos y arqueando las cejas)... eehhhmmm, bueno, entonces... tenemos las mitades del pollo.

Tomamos una de ellas, que es la que vamos a cocinar de la manera clásica, y la adobamos generosamente con sal, pimienta, orégano y un poco de jugo de limón, así bien sencillita, y la reservamos aqui, eeessso esss, moooooooy bien. Peeerrrfecto (sonríe complacido). Esto no tiene ningún secreto eh, jajaja. Sen-ci-llito (mira a cámara guiñando el ojo mientraas hace saludo pistolita).
Ahora bien, con la mitad que resta lo que haremos será tomar un buen trozo de este rollo de papel de aluminio (agarra el rollo y quiere desplegar un pedazo grande pero se le rompe y arranca como una especie de triángulo. Frunce el ceño y pone trompa)... ¡Pero la rep#ta madre! bueno, a ver si... (trata de sacar mas para emparejarlo pero se le rompe otra vez, ahora como en forma de tira medio despareja) ¡¡Uuuhhhh, pero la recalcadísima con#%a de la lora, loco!! (Resopla. Chasquea la lengua. Se empieza a poner nervioso. Resopla otra vez. Respira hondo tratando de calmarse) Bueno, eehhmm, vamos, no pasa nada, no pasa nada (Sopla. Vuelve a respirar hondo. Cierra un instante los ojos y hace "Ooohmmmm". Luego agarra el extremo del papel de aluminio y lo empieza a desenrrollar lentamente y con muchísimo cuidado hasta alcanzar el tamaño que necesita. Lo toma de un extremo, medio entrecerrando los ojos y sacando un poquito la lengua por el costadito de los labios, re concentrado. Intenta cancherearla y cortarlo de un tirón pero le sale como el ojete y se le rompe todo) ¡¡Pero la repu#%sima madre que te parió, Fran!! (se habla a si mismo a los gritos) ¿¿Por qué mier#a no te traés un cacho ya cortado de casa?? ¡¡Qué ganas de complicarte la vida al pedo, pedazo de pelot#do!! (Resopla enojado. Deja todo, se da vuelta y camina unos pasos mirando al piso, refunfuñando y con las manos en la cintura. Luego suspira. Se calma un poco. Lo mira al asistente y ve que sigue arrojando cosas al fuego, ya aparentemente por gusto porque las llamas son inmensas y se nota que hay brasas de sobra. Mira a cámara, lo señala y hace montoncito con la mano. Lo observa algo desconcertado durante algunos segundos y vuelve a la mesa).

Bué, eeeehhhhmmmmmmm ¿por dónde iba? ah, el papel, si, si, el papel... bueno, pará, esteeeeemmmm... si, a ver... (desenrrolla el papel aluminio con mucho cuidado, lo mira unos segundos y para no arriesgar lo termina cortando con un cuchillo. Como consigue exactamente lo que buscaba le cambia la mirada y sonríe muy conforme) Ahí está, perrrrrrrrrrfecto, ahí me va gustando, moooy bien, eeeeeeso essss... joya... Bueno, ahora si...
Entonces (respira como mas relajado), en esta base de papel aluminio lo que vamos a hacer es tirar un poco de aceite de oliva aaaaasí, y luego vamos a colocar unos dientes de ajo enteros y un mix de hierbas y hojas aromáticas, todos junto, bastante, hasta que quede una especie de colchoncito, así ¿ven? mooooooy bien, perrrfecto. Luego tomamos el medio pollo que nos quedaba, lo salpimentamos y lo colocamos sobre las hojas, aaaasí. Y por encima le ponemos un limón cortado en rodajas, eeeeso es... Esto va a ser una de-licia eh, se los aseguro (mira a cámara y guiña el ojo muy sonriente). Finalmente cerramos bien el papel aluminio hasta formar una especie de paquete pero tratando de que quede un poco de aire por encima ¿si? ¿me siguen?, aaasí, hermoso. Luego lo damos vuelta y acá en la base donde pusimos las hierbas, con la punta de un cuchillo vamos haciendo agujeritos mas o menos medianos, porque por aqui es por donde va a ingresar el calor, el humo, y todo el sabor y la magia del fuego ¿si? ¿se entiende? Ahí está (mira el paquete que le quedó realmente perfecto. Le brillan los ojitos de felicidad. Mira a cámara muy contento y orgulloso, mientras acomoda las preparaciones en la tabla).

Bueno, ahora si, con todo preparado vamos al fuego, que ya debe estar listo ¿si? ¿me acompañan? vamos... (agarra la tabla, se da vuelta y se frena en seco antes de dar un paso porque una ola de calor infernal le golpea la cara.

El fuego que estuvo preparando Andrés ya casi parece un incendio forestal.
El chef mira la imponente hoguera con una expresión de asombro y, por que no, cierto temor. Vuelve a mirar a cámara como sin saber que hacer. Mira de nuevo hacia el fuego. Ve a su asistente como poseído pasando brasas a la parrilla, mientras alternadamente sigue alimentando las llamas con todo lo que tiene a su alcance. El calor es intenso y apenas soportable.
El chef, algo preocupado, se acerca como puede, medio entrecerrando los ojos por el humo. Mira la parrilla y ve que tiene tanta brasa que los hierros ya se están poniendo al rojo vivo).

-Eeeeessssteeeemmmmm, Andrés, creo que esto tiene demasiado calor. Habría que sacar un poquito de brasa ¿no te parece?

-No- responde Andrés sin inmutarse- Está perfecto.

-Peeeroooooo, fijate que en la mitad de allá hay que dejar espacio para poner la leña aromática para el ahumado y como que no hay lug...

-Si que hay lugar- lo interrumpe Andrés, mientras toma los dos leños reservados para el ahumado y los incrusta medio a presión en el ínfimo espacio que queda entre los hierros de la parrilla y la pila de brasas- Poné, poné nomás... Ahí sale el humito...

(El chef mira sus medios pollos tan prolijamente preparados y, con cierta desconfianza y apenas aguantando el calor que emana la parrilla, los deposita muy cuidadosamente sobre ella.
Obviamente, apenas toca el metal incandescente la carne comienza a crepitar intensamente. Las hojitas de orégano estallan en pequeñas y fugaces llamaraditas. La grasa superficial de la piel se enciende como una vela y el medio pollo clásico estalla en llamas.
Al mismo tiempo lo hacen también los leños para el ahumado, con lo cual el paquete de papel aluminio con la otra mitad del pollo y las hierbas también queda completamente envuelto por el fuego.
En menos de un minuto, todo lo que está sobre la parrilla está en llamas.
El chef observa la escena con los ojos llenos de lágrimas. Mitad de tristeza por ver como se creman sus medios pollos y mitad porque el humo lo está asfixiando. Su asistente, en cambio, mira todo con fascinación).


-¿No ibas a hacer verduras rústicas asadas también?- pregunta Andrés, sin apartar su mirada de las flamas que danzan sobre la carne.

-Se, pero dejá, ya fue- responde el chef suspirando con resignación y cruzado de brazos.

-¡No, no! Si la hacemos, la hacemos bien. Sino es un papelón. Las cosas se hacen como se debe o nos devora la entropía- exclama Andrés- Dejá que yo las traigo
(El muchacho con gran entusiasmo corre hasta el tablón, agarra una fuente y va colocando en ella unas papas, unas batatas, unos zucchinnis, unas berenjenas, una cuchara de madera, dos tenedores, un platito y dos repasadores, vuelve y descarga todo sobre la parrilla, así nomás. Y todo, por supuesto, en apenas segundos comienza a incendiarse, junto con los pollos.
El chef lo mira, casi con incredulidad. Después hace como un pucherito, se da vuelta y empieza a alejarse, lentamente, de brazos cruzados, medio arrastrando los pies, pateando piedritas y mirando al piso.
Llega hasta la mesa, mira a la cámara, toma aire y abre la boca como amagando a decir algo, pero se detiene. No dice nada. Toma una copa, se sirve un poco de vino, y comienza a beber, en silencio, con la mirada perdida en el horizonte).


(Luego de algunos minutos y varias copas de vino, el chef comienza a acomodar sobre la mesa las pocas cosas que quedaron sin ser arrojadas al fuego, mientras suspira meneando la cabeza. Luego mira a cámara con muchísima cara de culo).

-Bueno, creo que ya podríamos ir a buscar nuestros pollos y nuestras verduras ¿no? Ya deben estar supongo ¿me acompañan? Si quieren, si no me da exactamente lo mismo. La verdad es que si fuera por mi ya me hubiera ido bien a la reco#$a de la lora, pero tengo que cumplir con el programa (agarra de mala manera una pinza y una tabla y se dirige hacia la parrilla de muy mala gana. Llega y, como puede, retira las preparaciones. Todo se ve completamente calcinado, incluso el paquete de papel aluminio, que está todo tiznado).

-¡Nooo, mirá lo que es esto, la rep#tísima madre que lo reparió!- dice el chef, visiblemente molesto.

-Seeeeee, tiene una pinta bárbara- le responde Andrés, que de alguna manera parece ajeno a la realidad de la situación. O tiene mucha hambre.

(El chef lo mira con los ojos inyectados en sangre y apretando los labios. Ambos se dirigen a la mesa).

-Bueno, ahora vamos a ver si emplatamos esta mier#a ¿si? Aunque no se si emplatarla o ponerla en una urna, la p#ta madre que lo parió- dice el chef mirando a cámara con muchísima cara de orto mientras agarra con la pinza las verduras todas quemadas y humeantes y las va tirando así nomás en un plato.

Luego intenta cortar un pedazo de pollo, pero apenas lo toca se desintegra y queda como un montoncito de carbón. Tira la pinza y el cuchilo sobre la mesa. Mira al cielo. Se refriega violentamente la cara, da un grito y putea varios minutos con los dientes apretados.

-¡Abrí el otro! ¡Abrí el otro!- dice Andrés, que está entusiasmadísimo observando todo ahí al costadito, con las manos atrás y muy sonriente.

(El chef lo mira mal. Resopla. Murmura algo inentendible y, de muy mala gana, vuelve a agarrar la pinza y el cuchillo para abrir el famoso ahumado del paquete de papel aluminio.
Apenas hace un corte emerge del interior una columna de vapor con olor a yuyo chamuscado. El pollo está todo negro al igual que las hierbas, que parecen un montón de pasto quemado.

El chef mira lo que quedó de su preparación y luego lo mira a su asistente, rojo de bronca y mordiéndose los labios.
Andrés le sonríe, luego mira a cámara y levanta los dos pulgares mientras asiente con la cabeza como diciendo "Quedó de rechupete".
El chef lo mira abriendo muchísimo los ojos y con la mandíbula muy apretada. Vuelve a tirar la pinza y el cuchillo sobre la mesa y mira a cámara medio desencajado).

-Bueno, hasta acá llegamos. Espero que hayan disfrutado este programa especial y les haya gustado esta receta tan deliciosa. Y si no les gustó pídanse una pizza, hijos de remil pu#a, a mi me chupa un huevo. 

Yo ahora me voy y los dejo con el paso a paso y como siempre, de paso, pueden irse bien todos a la conc#a de su hermana. Fue un gustazo che. Muy lindo todo. Chau, hasta la próxima (lo mira con mirada asesina a su asistente) Chau Andrés, gracias por todo eh.

-No, graciavó- responde Andrés, con una gran sonrisa.

(El chef se aleja gruñendo, a las puteadas, haciéndole fuck you a todo el mundo y pateando unas macetas a la pasada.
La cámara se queda con un plano de Andrés que lo mira sonriendo.

Luego el muchacho se acerca a la mesa, agarra unos cubiertos y muy panchamente empieza a comer el pollo exageradamente ahumado. Mira a cámara, levanta el pulgar mientras mastica y hace chau con la mano mientras suena la música de cierre).

5 comentarios:

Viejex dijo...

Brillante. Me lloran los ojos de la emoción. O del humo,no sé.

Viejex dijo...

Brillante. Me lloran los ojos de la emoción. O del humo,no sé.

Gastel Etzwane dijo...

Por fin ha dejado de renegar y ha decidido pegarse una vuelta por estas latitudes. Sus lectores somos como la mugre (lo del sol está algo trillado): aunque no la veamos, siempre está.

Bienvuelto, aunque sea por un rato.

Fernando Galindo dijo...

Escelente, nunca hay que escatimar fuego.

Samain dijo...

Andrés... camiseta de Tigre... pirómano... Esto no puede ser una coincidencia.
¡Extrañaba al chef! Ahora, es mi impresión, ¿o está perdiendo la paciencia más rápido?