martes, 19 de junio de 2007

Viajes y viejas III - La venganza

Al igual que en el caso anterior (o sea la segunda parte de esto, que escribí hace muuuuuucho), debo pensar en aquellos que son recién llegados, y no se tomaron la mínima molestia de leer algo de lo pasado.
Sinceramente, si fuera por mi, les diría que se jodan y los echaría a patadas.
Pero no.
Como soy bueno y generoso, además de extremadamente atractivo, y como estaría bueno que viniera mucha gente así puedo poner publicidad y ganar algo de plata con esto para no tener que trabajar nunca mas, aquí les dejo los atajos a los artículos anteriores, así no se tienen que esforzar tanto en buscarlos, a ver si se hernian:

Viajes y viejas (Primera parte)
Viajes y viejas II (El regreso)

Para aquellos que no son nuevos y ya saben de que se trata esto, bueno … leanló fingiendo gran interés y exagerando mucho las risas, así los que no me conocen creen que esto está buenísimo y se ensartan.

Tema de hoy: La vieja viaja parada o "Ja Ja Ja"

Supongamos que el artero plan de la mañosa anciana de dar lástima no surte ningún efecto (No es una leyenda, ha pasado, lo he visto) y no encuentra ningún ente masculino de temple floja que le ceda el asiento.
De inmediato, la ahora indignada jovata procederá a ubicarse en el lugar mas inconveniente del colectivo (yo sospecho que a propósito) con el único y maléfico objetivo de generar un caos y una incomodidad insoportables en el resto del pasaje, y persiguiendo un doble fin: conseguir ganarse un asiento por cansancio, o vengarse y hacerle el viaje miserable a todo aquel que pueda.
Para ello, sus frentes de ataque serán principalmente tres: el primero es ubicarse frente a la máquina expendedora de boletos, abrazándola como si se tratara del mismísimo Sandro, con lo cual entorpecerá hasta el limite de lo soportable la simple función de sacar pasaje de los desgraciados que vienen detrás, provocando la irritación, el fastidio, y eventualmente la muerte, de los pobres infelices que aún están colgados del estribo intentando subir.
De no contar con la posibilidad de usurpar ese estratégico lugar o, en su defecto, si es justicieramente movida a empujones por alguien con muy pocas pulgas, la nona se dirigirá raudamente, empujando, pisando, codeando y rezongando, exactamente hasta la mitad del pasillo, en donde se tomará de los pasamanos que se encuentran del lado de atrás de los asientos (porque como casi todas las viejas miden no mas de metro cincuenta, no llegan a los caños de arriba).
Una vez allí, no se sostendrá de uno solo, ocupando el espacio de UN asiento como la gente normal y educada, sino que tomará uno con cada mano, con lo cual ocupa el doble de espacio (dos asientos) logrando con ello su objetivo de molestar también el doble.
Sumado a esto, además, ocupa transversalmente medio pasillo con su hiperdesarrollado culo gordo, provocando el congestionamiento de la gente que desea trasladarse hacia el fondo, porque, como cualquiera que use colectivos sabrá, las viejas no se te mueven un puto centímetro para dejarte pasar, y uno tiene miedo de rozarla ante la posibilidad de que la ilusa veterana te acuse de intento de violación a viva voz, incinerándote en vida ahí mismo.
Por supuesto también en este caso, aprovechará que está nuevamente en posición de volver a hacer uso de todo su arsenal de suspiros, miradas tristes, caras de dolor, fingidos infartos, murmullos con indirectas, y demás trucos baratos conseguidores de asiento, ya que si algo tienen las viejas es que son insistidoras, testarudas, y no saben cuando rendirse.
Si nada de esto le funciona, la rugosa arpía apelará a su último recurso, y se colocará justo, justo, frente a la puerta de bajada, sosteniéndose firmemente del caño donde se encuentra el timbre.
Con esto consigue que cada vez que alguien se acerque con intenciones de bajar, tarde por lo menos entre 3 y 8 minutos en conseguirlo debido a un muy estudiado modus operandi que la señora en cuestión pone en práctica, en el cual observa al bajante de reojo, pero se hace la boluda mirando para afuera. Al momento de ser tocada en el hombro por la persona/víctima que desea bajar, fingirá una estudiada cara de asombro y comenzará con una especie de frenética "danza" realizando pequeños movimientos, primero hacia adelante, luego hacia atrás, un cachito a la derecha, un poquito a la izquierda, siempre sin soltar el caño, y provocando que el inocente y nervioso pasajero se pase como mínimo dos paradas antes de lograr que la vieja consiga otro lugar de donde sostenerse para hacerse a un lado, le preste el timbre, y le permita descender del vehículo a las puteadas.
Finalmente, y como culminación de este verdadero maratón de molestias que representan las viejas en el transporte público, cuando sabe que está por llegar a su destino, la abominable momia comenzará a pulsar el timbre (generalmente con mucha vehemencia para provocar la ira del conductor) a cada rato, logrando que el colectivo detenga su marcha y abra la puerta trasera, tan solo para que se escuche una voz aguda y chillona que exclama "¡¡En la otra chofer!!".
Esto mismo sucederá, al menos, dos veces antes de que la anciana decida, por fin y para bien de todos los presentes, abandonar el vehículo, tardando, por supuesto, entre 10 y 15 minutos en descender. (O la cantidad de tiempo suficiente como para hacer que uno que venía con el tiempo justo, llegue tarde al trabajo y quede como un irresponsable.).
Lo peor de todo es que uno pensaría que ahí termina el martirio, pero no.
Increíblemente, mediante algún perverso y muy aceitado sistema de relevos o algo así, cuando una vieja desciende del vehículo, no pasan mas de dos paradas, cuando ya se sube otra igual o peor, para proseguir con su misión de enloquecernos y someternos al resto de los pasajeros, a un verdadero test de paciencia diario.

Bien, con este breve pero esclarecedor artículo, queda, por el momento, cerrado este ciclo.

Espero que haya sido de utilidad para aquellos desgraciados mortales que debemos utilizar todos los malditos días el colectivo (o tren o subte; total en todos lados las viejas molestan igual), y convivir con esta peligrosa especie.

Y a los que estén pensando en hacerse los correctos, comprensivos y superados, con frases del tipo "No critiques tanto porque vos también vas a llegar a viejo" o "Cuando seas viejo no te va a gustar que hablen así de vos" y demás, ahórrense la molestia chichipíos, porque yo ya sé que no voy a llegar a viejo.

Me lo dijo el doctor.

Jaaaaa Jaaaa LERO LERO Chiiiiiiiiva

(¿Ja Ja?)

12 comentarios:

The Bug dijo...

Nunca de por cerrado el tema de las viejas en los colectivos.
Por más que se resista pronto va a tener que reveer la situación y planificar Episodio I, II y III de esta trilogía.




PD: Acabo de notar que no lo tengo entre mis vínculos preferidos. Enseguida remedio la situación.

elcarpo dijo...

La peor parte es cuando empiezan con eso de "ay, dios!!"... me dan ganas de tirarlas por la ventanilla!!!!

igual, no hay nada peor que una de esas viejas cuando sale en la tele porque paso alguna desgracia y la primer frase es "estamos muy mal"
de donde salio esa frase? quien la enseñó?? antes no se usaba!!

Calíope dijo...

Desde que leo su blog (haga la cuenta) he comenzado detestar a las viejas y darme cuenta de sus maléficas y molestas intenciones en el colectivo. O sea que vengo a ser una discípula???? mmmm...

Y no relaje tanto porque ninguno sabe si compró el pasaje a la vejez sin reembolso, quizás ud nos entierre a todos.
Me gustan las calas, gracias.

Besos

Renegado dijo...

The Bug: Es cierto. Siempre encuentran una nueva forma de romper las pelotas.
Estaré atento.

Saludos.

P.D.: Era hora.

elcarpo: ¿Y cuando dicen "Parece que no hay caballeros" o cuando suben de a dos y una le dice a la otra en voz alta "¿No te querés sentar? ¿Podrás viajar parada Marta?"?
Son insoportables.
Y a las viejas esas de los noticieros se les nota la cara de vecina chusma que se la pasa mirando por los agujeritos de la persiana todo el día.
Y siempre hablan meneando la cabeza y con una mano en el pecho.
Son todas iguales.

Saludos


Calíope: ¿Discípula? Hmmm .. Me gusta como suena eso.
O sea que yo vendría a ser un "Maestro". Si, si ... puede andar. (A ver si empiezo a ganar algo con esto de una buena vez).
Bueno, pase para el fondo nomás ... Adiaaaanchi...

Besos.

Faby dijo...

Mire... no sé si Ud. se dió cuenta, pero para mí que (aparte) del especímen insufrible que Ud. señala) hay OTRO tanto o más INSUFRIBLE que ése (al menos para mí): los adorables niños q regresan a casa a la hora de salida del colegio... ODIO TENER Q TOMAR EL BUS A ESA AHORA CON TOOOOODOS LOS MOCOSOS JUNTOS GRITANDO AL MISMO MOMENTO!!!!!!!! definitivamente prefiero a las viejitas q a los INSOPORTABLES MOCOSOS QUILOMBEROS QUE EN PATOTA INVADEN TOOOOOOOOOOOOOOOODO EL BUS!!!!
Y q conste q los chicos me encantan, pero en ese momento ME SUPERAN!!
Ah! otra cosa y coincidiendo con Calíope: todos tenemos solamente 1 cosa segura en esta vida y es q la misma tiene fecha de vencimiento, x las dudas ya le voy avisando, a mí me encantan las orquídeas :)
Besitos y no se me altere más de lo debido, ok? :)

Renegado dijo...

Faby: Tiene Ud. toda la razón. Yo también sufro los embates de esa otra ruidosa y molesta especie. Y ahora que lo menciona, recordé que también me molestan los niños en general, por lo que el tema será desarrollado en un futuro no muy lejano.
Gracias por comentarlo.
Y por lo otro, fecha de vencimiento tenemos todos, lo malo es que algunos injustamente antes que otros.
Besos.

Bugman dijo...

Esto no sucedería si mi partido político ganara las elecciones. Entonces los viejos tendrían que trabajar y nosotros no, con lo cual subirse al colectivo en hora pico sería opcional y probablemente un signo de masoquismo. Pero claro, nadie nos hace caso. Así anda el país. (Caramba, este último comentario es propio de viejos).

PD: Me ha puesto un link, qué maravilla, ¿cuánto le debo?

Renegado dijo...

Bugman: Es cierto. He leído la propuesta de su partido D.O.L.A.P.E y, mire como estaré, que hasta las encontré lógicas y todo.
La gente no aprende mas.
Esto con Perón no pasaba.

Saludos.

P.D.: Yyyy ... Que le puedo cobrar ...

Mantis dijo...

Hay que ver cómo y cuando se llega a viejo. Yo me conformo con llegar a tener nietos y jugar a las bochas. No pido verlos recibirse de médicos, ser bisabuelo o tanto así.

Aunque no protestaría si la ciencia médica lograse meter dos o tres avances drásticos en pos de un promedio de vida de 200 años, ojo.

Renegado dijo...

Mantis: Estoy de acuerdo en el "como". Llegar a viejo como, que se yo, Sean Connery, asi, con toda la onda, acepto.
Ahora, si se llega hecho un estropajo que vive enfermo y es una carga para toda la familia, no; ahí prefiero morirme joven.
Y no se tampoco si me gustaría vivir 200 años.
Me parece que a lo último ya te debés aburrir.
Me conformo con llegar a los 80 en buen estado.

Saludos.

Renegado dijo...

Mensaje para Dios: Que conste que, en la respuesta anterior, cuando dije "prefiero morirme joven" estaba hablando de una situación hipotética determinada eh.
No te lo tomes al pie de la letra, que vos siempre agarrás todo para el lado de los tomates.

Saludos. Amén. Que no se corte.

El profe dijo...

Hay que reconocer que eres un "viejologo" experto, ja-ja y ja... ahora que lo pienso, no sé quién es más hdp, si vos que lo describes tan bien o yo que me remilc**o de la risa con todo esto. Saludos.