viernes, 13 de marzo de 2009

Turismo de emergencia

Aunque creo que, anteriormente, ya he dejado entrever sutilmente que mis vacaciones no fueron exactamente una montaña rusa de emociones y nuevas experiencias, debo decir también que, dado que una de mis incalculables virtudes (Además del evidente atractivo físico) es la de ser una persona que no gusta de dar las batallas por perdidas con facilidad, he realizado mis buenos y sinceros intentos para torcer ese destino de monotonía aparentemente infranqueable al que parecían estar destinados aquellos días.
Y cuando digo "buenos y sinceros intentos", me refiero a que hice UN intento.
Una especie de manotazo de ahogado surgido en un momento de desesperación, al darme cuenta de que mi mujer estaba llegando al final de sus vacaciones (Ella tiene solamente dos semanas pobrecita) y yo no la había llevado a pasear a ningún lado, lo cual, como cualquier hombre sabe, me dejaría expuesto a un largo futuro de reclamos y pasadas de factura en cada oportunidad que se presentara.
Ante esta situación, con el tiempo apremiando y firmemente decidido a evitarnos el tener que mentir descaradamente cuando alguien nos preguntara que habíamos hecho durante las vacaciones, a falta de mejores opciones, no se me ocurrió nada mejor que decirle de ir al zoológico (Si. Soy un loco bárbaro para hacer propuestas. Vivir conmigo es un vértigo constante).
Sé que no es para decir "¡Faaaaaa que locos estos pibes! ¡Son re extremos. Mirá el viaje que se hacen!" ni nada por el estilo, pero bueno che, peor es nada (Y además recuerden que el principal objetivo de esto es el de evitar el tener que escuchar una y otra vez "Porque en las vacaciones no fuimos a ningún lado y blablablablablablabla").
Además no es un mal paseo.
Recuerdo que ya habíamos ido hace unos años atrás, fue entretenido y la pasamos bastante bien. Pero, claro, todo puede cambiar. Hace años éramos mas jóvenes.

En fin… Luego un viaje no exento de contratiempos, y de hacer una necesaria parada para almorzar en un Burguer King (Cuando salimos así no nos privamos de nada), llegamos a destino a eso de las dos de la tarde.
Antes de entrar, surgió la primer cara con trompa de mi mujer ante mi tajante negativa a su pedido de dar un paseo en Mateo (¡Mirá si voy a pagar para que un tipo me lleve a dar una vuelta en carro en el medio del tráfico! ¡Por favor! Está bien que estábamos haciendo de turistas pero tampoco hay que exagerar. Además es un quemo. Me puede ver alguien conocido) pero, afortunadamente, el incidente no pasó a mayores ya que la onda era tratar de pasarla bien y disfrutar el día (Y además estábamos medios amodorrados por las hamburguesas que nos habíamos comido y por el terrible calor que hacía, y no daba para ponerse a discutir).
Luego de superado el pequeño incidente, de volvernos a sonreír y de llamar al abogado para decirle que suspendiera todo que al final no nos íbamos a divorciar nada, nos dirigimos alegremente hacia la entrada.
Allí, inmediatamente comencé a sospechar que quizás haber elegido ir al zoológico un Sábado en pleno Febrero no fue precisamente la mejor idea que se me podría haber ocurrido.
Había gente y, lo que es peor, niños. Muchos niños. Por todas partes. Estaba lleno. Se veía desde el portón y se escuchaba el griterío adentro.
Miré de nuevo al señor que nos había ofrecido el paseo en carro y por un momento dudé, pero ya era tarde para cambiar de planes, y pasear en Mateo me seguía pareciendo demasiado gay.
Ya estábamos ahí y no había marcha atrás.
Actuando lo mas relajado que pude, me dirigí a pagar la entrada, mentalizado en que no debía dejar que ese enjambre de coloridas y chillonas criaturitas me alteraran y terminaran arruinarando nuestro paseo vacacional de emergencia.
Sin embargo, allí nomás en la ventanilla ya me encuentro con la primer poco feliz novedad.
Resulta que ahora para entrar hay dos opciones: el Pase "Común" que sale $ 9,50 y que te permite únicamente andar caminando y mirando los animales, y el "Pasaporte" que sale $ 15,90 y que te permite además entrar al Acuario, al Serpentario, a la "Selva Tropical" y dar un "paseo en barco".
O sea, antes pagando solo la entrada entrabas en todos lados; ahora ya no. Se ve que se avivaron. Acá el que no corre, vuela, y el que no vuela te caga seguro.
Como mi mujer no aceptó mi propuesta de sacar un Pase Común para ella y un Pasaporte para mi para ahorrar (Total yo entraba a los lugares y después le contaba), e incluso me miró medio mal y me trató de "miserable muerto de hambre", pelé los petrodólares y saqué dos Pasaportes. Después de todo, esa probablemente iba a ser nuestra única salida así que no iba a andar pijoteando (Además me quedaba la esperanza de que quizás en la entrada de alguno de esos lugares hubiera algún niño que se tuvo que quedar afuera por tener solo el Pase Común, lo cual me permitiría pasarle por adelante con mi Pasaporte en la mano y haciendo "¡Ejem ejem!").
Por si se ya están preocupando y en este momento tienen ubicado su puntero sobre la crucecita roja dispuestos a cerrar la página, pensando que voy a ponerme ahora a hacer un relato pormenorizado de lo que fuimos viendo a cada paso hasta matarlos del aburrimiento, pueden relajarse porque no lo voy a hacer.
Sin embargo, hubo ciertas cosas que creo que merecen ser mencionadas.
Por ejemplo, que el Acuario tiene, fácilmente, la mitad de los peces que recuerdo.
No se si se les murieron, se los comieron, o alguien dejó la pecera abierta y se les volaron, pero que hay muchos menos, hay muchos menos. Y los que quedaron no son precisamente de los mas vistosos. Algunos hasta están medio desteñidos y todo.

Pez con cara de orto. Me simpatizó de inmediato. Casi podría apostar a que estaba pensando "¿Que miran forros? ¿Por qué no me miran essta? ¡Si tuviera brazos en lugar de aletas los cagaría a trompadas giles! ¡Odio estar acá y los odio a todos ustedes!"

A pesar de ello la gente se agolpa frente a cada pecera, y tarda un siglo en moverse hacia la siguiente, fotografiando una corvina con el entusiasmo de estar registrando un Celacanto o un Ictiosaurio, mientras sus horribles niños corren, gritan, golpean los vidrios y se aferran a la baranda molestando al resto del público (Que en ese caso era yo).
Con el Serpentario pasa algo similar.
Convengamos que las víboras, serpientes, y demás batracios que se exponen ahí no son de los bichos mas alegres y divertidos que hay, pero tener que pagar mas para ver a un animal que parece un tronco o una soga enrollada, que no mueve ni un músculo durante horas, que no hace ninguna gracia, y que en algunos casos directamente ni se ve porque está escondida en un agujero, me parece un abuso .
Está bien que algunas son de un tamaño impresionante y, especialmente para alguien como yo que siento un gran respeto por los ofidios (No, no les tengo miedo. Yo no le temo a nada. Es respeto solamente. Y si cuando veo una vivorita salto, grito y lloro como una niña es por el respeto que siento nada mas), puede resultar hasta un poco perturbador verlas de cerca, pero tampoco es la gran cosa.
Encima le pregunté a la chica de la entrada si se podía alimentar a las pitones con uno que otro niño que andaba por ahí molestando, y me dijo que no la muy ortiva. Le mostré mi Pasaporte y todo, pero igual me dijo que no, que no era para eso, y que iba a llamar a seguridad.
A esa altura ya me estaba arrepintiendo de haber sacado el bendito Pasaporte. Al final no me servía para nada.
En cuanto al resto de los animales, realmente fue muy entretenido e interesante ver como la gran mayoría duerme la siesta, ya que a la hora en que fuimos eso era lo único que estaban haciendo.
Recuerdo especialmente lo fascinante que resultó ver la guarida del leopardo (que estaba durmiendo adentro y jamás lo vi), o las bolas del león albino que estaba durmiendo tirado a la sombra, o la majestuosidad de la pantera negra que supuestamente estaba durmiendo detrás del vidrio polarizado de su jaula (por lo cual resultaba casi imposible distinguiría. Los del zoológico son unos hijos de puta) o la jaula vacía donde supuestamente hay un cóndor (que quizás sea de la especie "Cóndor Andino Invisible" porque yo no vi nada).

Foto de la pantera negra detrás del vidrio polarizado de su jaula tomada por mi mujer, quien con la máquina fotográfica en sus manos no acepta que nada la detenga.

(Y hablando de jaulas vacías aprovecho la oportunidad para dejar constancia por este medio que el Aguará Guazú no existe y nunca existió. Fui hace años y su hábitat estaba vacío. El bicho brillaba por su ausencia. Fui ahora y estaba igual. Siendo el animal como un perro pero bastante mas grande, con patas notablemente mas largas y de pelaje rojizo aunque sea una vez debería haberlo visto, pero no. O es un Aguará Guazú ninja maestro del camuflaje o lo cierto es que esa jaula está y siempre estuvo vacía. Que dejen de mentirle a la gente).

Foto de la jirafa tomando un helado. El helado no se ve porque justo en el momento de tomar la imagen se le cayó, pero si miran con atención verán que el animal está sacando la lengua. Después se puso a llorar pero eso no fue fotografiado por una cuestión de respeto.

Finalmente, luego de un recorrido que lleva su buen tiempo, de caminar mucho, de ver liebres patagónicas, carpinchitos y patos que andan sueltos por todos lados (Creo que dentro de poco los van a empezar a regalar como souvenir. Hay un montón), de ver a los elefantes, los ciervos, la jirafa, los mandriles, los rinocerontes y unos monos muy tristes que te miran como diciendo "¿Qué carajo mirás gil? ¿Te gusto?", se llega a la famosa "Selva Tropical", último sitio al que podía acceder con mi Pasaporte y confirmación absoluta de que soy un ganso y lo compré al pedo (Mas teniendo en cuenta que ya había entrado la otra vez que había visitado el zoo y sabía lo que era. Encima no había ningún niño en la puerta que no pudiera entrar como para disfrutar del momento).
Resulta que es un edificio que a la entrada simula una gruta o algo así, con plantas medio podridas, y una exposición de bichos disecados. Después el trayecto te lleva a subir por una escalera que da a una especie de escenografía que pretende representar árboles, algunos con cubículos de vidrio donde hay arañas y bichos desagradables, y que desemboca en el centro de la edificación donde hay una cascada artificial y un puente que luego de ser atravesado te lleva al colmo del robo descarado: "La cueva de los murciélagos", que es como una pieza toda oscura con dos vidrios detrás de los cuales supuestamente hay murciélagos, cosa que es imposible de comprobar debido, como ya dije, a que está completamente oscuro y de quedarse allí para intentar descubrir si de verdad hay un puto murciélago, uno puede terminar robado o, peor aún, embarazado.
Un fiasco total. Si la primera vez que entre me pareció medio chota, ahora está mucho peor. Antes por lo menos me acuerdo que había unos monitos. Ahora no hay nada.

Foto del elefante mientras realiza un sorprendente movimiento consistente en arrodillarse sobre sus patas delanteras, mientras eleva su parte posterior hasta quedar casi en vertical y cuya finalidad es la de recoger los restos de alimento que caen en el foso que rodea su espacio. Lamentablemente la fotógrafA tomó toda la secuencia olvidándose de quitar el zoom, por lo que en todas las imágenes solo se aprecia un primer plano de la cabeza del animal.

En cuanto al famoso "Paseo en Barco" al cual teníamos derecho con nuestro Pasaporte, ni nos molestamos en hacerlo.
Había que hacer como una hora de cola al rayo del sol para subirte a un lanchón pedorro, todos apretados, y solo para que te lleven a dar una vuelta alrededor de una islita de porquería. Era un choreo.
Además a esa altura yo ya estaba medio cansado, me dolían las patas de caminar y seguro que ahí tampoco dejaban arrojar a los niños al agua, así que directamente no tenía ninguna gracia.

Y eso es todo.

El resto todo normal. Mucha gente maleducada, mucho niño malcriado, muchas palomas, mucha cámara de fotos, muy pero muy escasos conocimientos de zoología y especies animales de la población en general (He escuchado cada comentarios que no se pueden creer), refrigerios caros, y no mucho mas que hacer que lo que se suele hacer en un zoológico: mirar animales y decir "Oh que bárbaro".
Para finalizar se podría decir que, en líneas generales, como paseo, el zoológico no deja de resultar interesante por el solo hecho de poder ver en directo a especies que habitualmente uno solo ve en Discovery o en Nat Geo, pero, por lo menos yo, no pude dejar de sentir de inmediato una gran empatía por esos pobres animales.
Que tengan que estar ahí encerrados, lejos de su medio ambiente natural, notoriamente aburridos, algunos muy solos, algunos visiblemente descuidados, y todo solamente para que nosotros, que somos tan animales como ellos, vayamos a mirarlos y a sacarles fotos, a mi me dio lástima.
Además a muchos se los nota como bastante tristes. Basta con observarlos un rato para darse cuenta.

Pero bueno, lo importante es que gracias a la pateticidad de mis vacaciones, hoy les puedo brindar un servicio de información gratuito por si estaban pensando en visitar este lugar.

Y estén atentos porque por ahí un fin de semana largo me enolquezco de nuevo, rompo todos los esquemas y me mando un flor de tour por el Botánico.

Eso si que va a estar dívertido.

16 comentarios:

Faby dijo...

jajajaja no puede!!! :D
mire Dn. Renegado: para sus próximas vacaciones, si quiere le doy una asesoría AD HONOREM ;)
(podemos empezar con la propuesta de unos días en Mar Chiquita, le van?) :P
Igual le digo, el 1er.plano del elefante y de lajorafa, están harmooosas :))
Besos y q bueno tenerlo de vuelta :D

Atte. Faby, su personal travel planner ;)

Tiburina dijo...

Juas, no me digas que fuiste el mismo dia que yo!!!

Adriana dijo...

Pero mire ud como es q no lo dejan alimentar a la piton con un niño? pienso q debería hacer caso a Faby, de vacaciones ella si que sabe!
Besos

Renegado dijo...

Faby: Gracias. Si algún día puedo volver a viajar de verdad para mis vacaciones (yo todavía creo en los milagros), le aseguro que la llamo y le dejo que me programe cualquier destino, porque voy a estar tan contento por viajar que iría a cualquier parte con una sonrisa.

Tiburina: No se, yo creo que fui el 28 de Febrero. Si Ud. también es probable que si.

Adriana: No se, son medio vigilantes en el zoológico. Lo que pasa es ellos quieren que uno compre esos baldecitos con comida para darle a los animales, y como los niños son gratis se pierden de hacer ganancia. Es todo negocio.

Yoni Bigud dijo...

Y menos mal que no fue al barco ese. Yo fui, y lo que hace es dar una vuelta de diez o quince metros para ver esos animales que están sueltos justamente porque a nadie le interesan y volver sin pena ni gloria.

Sin embargo, a mí me gusta el zoológico. Creo que no fue tan mala idea la suya. Las desgracias cotidianas no se pueden evitar. Pasarían en cualquier lado.

Un saludo.

Zoquett dijo...

La foto de la pantera, tardé en darme cuenta de lo negro que se ve es el escote de tu esposa. Querido, que poco decoro, che!


Y viste lo que es el zoo ese? Da lástima. Yo fui al de La Plata la última vez, si bien es mucho más "artesanal" que este la verdad que al menos me dieron menos lástima los animales. Pero bueh, cosas que pasan.

Y para mi que les dan sedantes! Siempre que voy al zoo también se están echando siesta. Fea la actitud.

El Profe dijo...

Gran verdad: animales que van a ver animales, con la posibilidad de que a los del otro lado no les parecemos nada interesantes; a consecuencia de eso, la mejor respuesta al pedido "¿me llevas al zoológico" es la tradicional "¡Minga! Quién quiera verte que venga aqui, a la casa"

J. Romer Bravo dijo...

¿Aún no fue al cine?

Bugman dijo...

Al zoo de Buenos Aires no voy hace años, pero me imagino que lo agarré en mejores épocas, a juzgar por su detallada crónica.

Teimaikén está muy bien.

En tristeza, petetismo y mugre el premio se lo gana el zoológico de Luján. Hay un lobo marino dando vueltas en una pileta redonda que es un poco más grande que una Pelopicho. Si uno se acerca lo suficiente puede escuchar que a cada vuelta repite: "Mátenme.Mátenme."

Bugman dijo...

Demonios, quise escribir "patetismo" y mire lo que salió. Más de uno ya está agarrando la ruta.

Luzbel. dijo...

Hola, ¿Qué tal?
Es la primera vez que entro a este blog y la verdad es que me hiciste a acordar a una amiga, bastante renegada también.

Ahora, con respecto al zoo, lo sabía. Nada bueno puede haber en el zoológico de Buenos Aires, y muchísimo menos, en el de La Plata.

Para la próxima te recomiendo que ahorres y vayas a Temaikén.
Eso sí que se disfruta.

Aunque siempre esté ese qué sé yo de ver a los animales encerrados. (Por lo menos allá las jaulas son como muy V.I.P)

Saludo!

Luz.

Claude dijo...

Bueno, Ud. supera con creces mis arremetidas recorredoras: nunca fui más allá de Plaza Francia y Plaza Serrano. Lo del encierro es jodido. Mis perros se ponen mal si no los llevo conmigo siempre a donde vaya. Supongo que en el caso de un animal salvaje debe ser todavía peor.

cerriwden dijo...

Renegado
usted con sus salidas me hace acordar tanto, tanto a un ex que termino riéndome a carcajadas.
Siempre los mejores lugares.
La hubiera llevado en mateo, si total ya tiene puestos los anteojos negros.
El desliz de Bugman es de antología erótica.Caramba.
besos

Renegado dijo...

Yoni Bigud: Si, me lo imaginé. Estaba seguro de que si me subía al lanchón ese iba a terminar enculado y tirando a alguna vieja y/o niño al agua como para justificar el esfuerzo, y por eso preferí evitarlo.

Zoqueta: Y si, yo le dije que la pantera no iba a salir pero como de costumbre hablo yo y pasa un carro.
Al zoo de La Plata no voy hace años. Casualmente la última vez que lo visité fue con mi mujer también (Todavía no se como no me deja).
Y la verdad no se a que hora hay que ir para ver a algún animal despierto. Son mas vagos que yo.

Profe: Seguramente que no les parecemos nada interesantes, salvo a los grandes carnívoros que quizás nos vean como su cena.

J. Romer Bravo: Si, fui durante las vacaciones, y no, no escribí las críticas porque estaba de vacaciones (lo aclaro antes de que digan algo).
Próximamente comienzo con la temporada 2009.

Bugman: Si, doy fe. Está mucho peor que hace años atrás.
Al Temaikén me lo han recomendado varias veces pero aún no he podido ir (soy pobre y no tengo auto), y al de Lujan tampoco lo conozco porque me han dicho lo mismo que Ud.. Además ahí drogan a los animales para permitir que la gente los toque y se saque fotos, y no dejaría mi dinero en un lugar así.
Y no se preocupe, un fallido lo comete cualquiera.

Luzbel: Hola. Bienvenida. Bien ¿Vos? Me alegro.
Su amiga debe ser una persona de lo mas agradable y Ud. es muy afortunada por conocerla.
Gracias por la recomendación. Voy a ver si en las próximas vacaciones me enloquezco y voy.

Claude: Si, seguramente es peor. Los pobres bichos solo cuentan con una imitación de su hábitat natural, de espacio limitado y como si eso no fuera suficiente tienen que soportar miles de caras que lo miran y molestan con sus ruidos. Los compadezco.

Cerriwden: Si, soy un loco para las salidas.
Y, supongo que algún día tendré que darle el gusto de pasear en el carrito ese. Yo no le veo ni la mas mínima gracia, pero bueno, hay cosas peores. Además sabiéndolo de antemano puedo llevar una bolsa de papel para ponerme en la cabeza.

Sr. D. dijo...

Bueno por lo menos vio a la Jirafa, yo creo que en mis más de 10 visitas nunca la vi fuera de se "casa".
Yo también estuve en el zoo en febrero y la jaula ver la pantera da ganas de romper el vidrio y que salga a comerse alguno.

Renegado dijo...

Sr. D: Si, tuve suerte. Fue uno de los pocos animales que no estaba durmiendo la siesta.
Lo de la pantera negra si, es un despropósito. Ponerla detrás de un vidrio polarizado es de garcas.