jueves, 22 de marzo de 2007

Cuentitos infantiles (si ... sigue)

Dado el arrollador éxito de la primera entrega, y el incesante clamor de las masas enardecidas que no piden, sino que EXIGEN, que continúe la apasionante historia de Capita Azul, me veo en la obligación de hacer pública la segunda parte mucho antes de lo previsto. (Bueno, tal vez esté exagerando un poquitito. En realidad esto no le importa a nadie, pero ya lo empecé, y ahora lo tengo que terminar y asumir que como escritor soy un fiasco. Por ahí poniéndolo así alguno se lo cree y lo lee, así que sigo …).
No suelo responder a presiones, pero en este caso voy a hacer una excepción, dada la gravedad del caso, y las continuas amenazas a mi integridad física recibidas.
Lo que no llego a entender es por qué, si evidentmente lo único que pretenden es que no demore mas el descenlace de la historia, es que por la calle me gritan "Pagá lo que debés turro", "Andá a laburar atorrante" y "Si te vuelvo a ver cerca de mi mujer te rompo el alma gusano". ¿Qué tiene que ver? No sé. La gente está loca.
Esa irracionalidad y esa violencia sin fundamentos que sale a relucir ante la deseperación, francamente no la entiendo, y me asusta un poco.
En fin, por si hay algún leyente nuevo, le comunico que la primer parte está debajo de esta (de esssta… ), así que no pretendan que ponga un link. Bajen con la flechita, o con el RePag que es mas rápido, o con la ruedita del mouse si es que su mouse tiene ruedita, no sean vagos por favor. No se van a herniar por mover un dedo.
Y siéntanse libres de obviar la introducción si lo desean, y lean solo el cuento. Yo no me ofendo. Los detesto, y si los tuviera enfrente los escupiría en la cara, pero no me ofendo.

Bien. La historia continúa así:

Por supuesto, el lobo llega mucho antes a la casa de la abuelita.
Se acerca a la puerta y toca el portero eléctrico.
- ¿Quién es? – pregunta del otro lado la vieja.
- Cartero señora – dice el lobo.
- Pase la carta por debajo de la puerta – dice la vieja.
- Vieja de mierda – piensa el lobo. - Es una encomienda señora – le dice, reaccionando con buenos reflejos.
- Bueno, déjela ahí al costadito nomás que ahora viene mi nieta y la entra – retruca la vieja.
- Vieeeja hija de putaaaaa – dice por lo bajo el lobo fastidiándose.
- No puedo señora. Me tiene que firmar el recibido - contesta el cánido, que se ve que ya había trabajado repartiendo cosas antes.
- Bueno, ahí voy – dice por fin la anciana.

Veinticinco minutos despues llega hasta la puerta, y quita el seguro.
El lobo, encima re caliente por haber tenido que esperar tanto, se abalanza sobre la puerta tirando a la vieja al piso.

- ¡¡¡Vieja del demonio!!! ¡Hace una hora que me tenés ahí en la puerta! – aulla el lobo.
- ¡Por favor! ¡¡Por favor no me haga nada!! – implora la anciana, mientras ella sola comienza a desabotonarse el vestido.
- No, no te voy a hacer nada, pero … – dice el lobo.
-¡¡Ay por favor no!! ¡¡No me toque!! ¡¡No se atreva a abusar de mi!! – grita la vieja, sacándose el vestido y arrojándose culo para arriba en la cama.
- Ya te dije que no te voy a hacer nada. Y por favor vestite que recién comí – dice el lobo medio asqueado ante el deplorable espectáculo.
- Nooo, noooooo … ¡Por favor no!. ¿Qué pretende usted de mi, canalla? – exclama la anciana quitándose el corpiño y franeleando sus alicaídos pechos con sus manos, mientras gime y se refriega en la cama mirando al lobo de reojo.
- ¡¡¡Señora por favor!!! – grita el lobo medio descompuesto – ¡¡Vístase, tápese, cálmese, tápese, tápese!!.
- ¡AAAaaaahhhhh yeeesssssss!. ¡¡Ooohhhh my Gooooddd!! ¡Yes! ¡¡Yes!! ¡¡¡Yeeeeeessss!!! … ¡¡¡Aaahhhh!!! ¡¡¡Right there baby!!! ¡¡Oh yeeahh!! ¡¡¡Do it Do it!!!
– dice la vieja incontrolable y frenética, mientras realiza distintas poses sobre la cama.
- ¡¡Oh por Dios, que cosa espantosa!! – gruñe el lobo desviando la mirada y conteniendo las arcadas.

Luego dirigiéndose a la heladera, toma un sifón y comienza a rociar medio de lejos a la enardecida abuela con soda helada.
La vieja recupera mas o menos la cordura, y se tranquiliza un poco.
El lobo aprovecha el momento y, cubriéndola con una frazada para no tener que seguir viendo ese rugoso, añejo y desagradable cuerpo desnudo, la encierra en un armario ordenándole que haga silencio.

- ¡Lobo puto! – le grita la vieja.
- Te dije que no hagas ruido – rezonga el lobo.
- ¡Comilón tragaleche! – insiste la abuela.
- ¡Dije que te calles! – gruñe el lobo.
- ¡Tragasables, adorador del cañon de carne, trolo, soplanucas, homosesual, petero! – continúa la provocadora viejecita.
- Bueno, ¡basta! – grita el lobo, al tiempo que le aplica un violento cross de derecha al mentón que deja inconsciente a la erótica abuela.

De inmediato el lobo se viste con las ropas de la vieja, aprovechando que las habia dejado tiradas por ahí durante su número de streep tease, y se mete en la cama a la espera de la pequeña Capita.
Diez minutos despues tocan a la puerta.

- ¿Quién eeees? – pregunta el lobo aflautando la voz.
- Soy yo mi reina – contesta una voz muy gruesa del otro lado.
- ¿¿¿Quién??? – vuelve a preguntar el lobo desconcertado.
-¡¡¡Yo guachita!!! ¡¡¡Tu macho!!! – gritan del otro lado, al tiempo que abren la puerta de una violenta patada.

El lobo observa estupefacto desde la cama y tapado hasta la nariz, al enorme y musculoso leñador que cruza bamboleante la habitación en un muy evidente estado de completa ebriedad y ya con los pantalones desabrochados.

- ¿Quién es usted? – grita el lobo todavía aflautando la voz, con lo cual no hace mas que empeorar su ya muy comprometida situación.
- ¿¿Que quien soy?? ¡¡Como te gusta hacerte la dificil mami eh!! Jejeje ¡¡¡Ahora vas a ver quien soy!!!! – gruñe el enorme chongo, mientras se quita la ropa y la espuma chorrea de su boca.
- ¡¡No, un momento. Usted está confundido!! – dice el lobo, que en lugar de darse a conocer insiste en hablar afalutando la voz.
- Confundida vas a quedar vos viejita trola. No vas a saber ni como te llamás – le responde el leñador, ya completamente desnudo y subiéndose a la cama.

El aterrorizado lobo, ante la visión de semejante peligro acercándose, decide abortar urgentmente el plan, ya que es preferible dejar la venganza para mas adelante, que perder íntegramente su dignidad junto con su ahora terriblemente fruncido totó.

- ¡Momentito flaco! – grita el lobo ahora si con su voz original – Yo no soy quien vos creés. Así que ojito con ….

El infortunado lobo no llega ni a compeletar la frase.
Todo transcurre veloz y dolorosamente.
El leñador gruñe. La cama cruje. El lobo aúlla como nunca en su vida mientras deja las marcas de las uñas en la pared. La casa se estremece. Las aves se alejan del lugar espantadas.
Todo termina en custión de unos pocos minutos.
El leñador resopla, se prende un faso, y se dirige a la heladera a ver si hay algo para picar.
El lobo solloza aferrado a las sábanas.
El leñador vuelve con un sánguche de mortadela y queso, y un vaso de vino tinto.

- ¿Querés un cacho reina? – ofrece caballerosamente.
- ¡¡NO!! – chilla el lobo entre lágrimas y con voz finita.

En ese momento, el leñador que ya se encontraba algo mas lúcido, se queda observando detenidamente a su "amante".

- Que cambiada que estás Chocha – dice el leñador (la abuela se llama Ofelia pero le dicen Chocha). - ¿No te depilaste hoy no?.
El lobo sigue sollozando sin decir nada.
- ¡Que ojos tan grandes que tenés! – nota el leñador.
- Me quedaron así ¿Qué querés que haga? – grita el lobo llorando.
- ¡Y que nariz tan grande tenés! – continúa el leñador.
- ¡¡Dejáme en paz!! – dice el lobo en medio de una crisis de llanto.
- No, pero … ¡que orejas tan grandes que tenés! – insiste el leñador.
- Claaaaaaro. Ya te sacaste las ganas y ahora resulta que soy fea y tengo defectos ¿no? – grita el lobo un poco confundido.
- Pero fijate, ¡que boca tan grande que tenés! – repite el leñador mientras se termina el sánguche y eructa con la boca llena.
- ¡¡Basta hijo de puta!! ¿¿¿Ahora resulta que ya no te gusto??? ¡¡Andate!! ¡¡No te quiero ver mas!! – grita el lobo histérico y ya completamente poseído por el personaje.

En eso, de repente, desde dentro del placard surge la abuelita medio en bolas y tambaleante todavía por los efectos del piñón que le había metido el lobo.

- ¡¡Ernesto!! – dice la abuela sorprendida (el leñador se llama Ernesto).
- ¡¡Chocha!!
– dice le leñador poniéndose pálido.
- ¡¡Vos sos una vieja reventada!! – acusa el lobo señalándola con el dedo.


(continuará...)

5 comentarios:

Caliope dijo...

Sr:
1: me encantó, lo repito y lo afirmo
2: quiero vivir donde esa abuelita a lo mejor me ligo un leñador... pase direcciones...

Espero ansiosa

Besos

PD: ese "esto no le importa a nadie" estuvo de mas eh??

Renegado dijo...

Calìope: 1 - Me alegro mucho, gracias y re gracias.

2- No puedo dar esa información. Disculpemé.

3- P.D.: Tiene toda la razón. Debería haber puesto "esto que solo le importa a los lectores mas fieles e inteligentes, amantes de la buena literatura y el fino humor".
No volverá a pasar.

Besos.

Vero dijo...

Para cuàndo la antologìa?

Anónimo dijo...

Muy bueno, estamos leyendo por capítulos su entrega de Capita. Exito rotundo. Esperamos nuevas entregas!

Flopy dijo...

Excelente versión, estamos todos esperando más de esta apasionante historia que nos tiene a todos atrapados.
Se solicita de manera perentoria la continuación de Capita...
Saludos!