martes, 27 de enero de 2009

Terrible. Me acuerdo y ...

¡No saben lo que me pasó! ¡Estoy indignado! Es una cosa de locos. De no creer. Si les cuento van a pensar que estoy mintiendo, pero no. Fue cierto. En serio. Era lo único que faltaba…
Ay ay ay …





Que cosa che….






Que calentura….







Ah… ¿Están esperando que les cuente? …






¿No? Ah, pensé que si …










Bueno, resulta que ayer, como cada día, luego de madrugar, putear porque tengo que madrugar, putear porque hace calor, putear porque me tengo que poner camisa y corbata, putear porque a los cinco minutos ya estoy transpirando (Esto de ser tan viril a veces es molesto), putear a cuenta por tener que viajar en colectivo, y putear un poco mas porque es mi hobby; me dirijo a la parada y procedo a esperar el arribo del mencionado y odioso transporte público.
Serían tipo las 8:05 a.m..
Espero cinco minutos y no pasa.
Pasan diez minutos mas, y nada.
Se hacen las 8:25 y ni señales.
Eran las 8:30 a.m. y yo seguía ahí esperando, con calor y, si, por supuesto, puteando hasta en japonés, sabiendo que si salgo a esa hora voy a llegar tarde.
Esto lo sé porque la semana pasada (O la otra no me acuerdo. Tengo cosas mucho mas importantes en que pensar), salí a esa hora y llegué como diez minutos después del horario de ingreso. Encima justo cuando estoy entrando lo veo al ridículo imbécil de mi jefe ahí en la recepción (A veces se queda ahí leyendo el diario solo para cagar a los que llegan tarde y hacerse el poronga) que me mira intentando poner una cara intimidatoria como diciendo "Te vi justo. Estás llegando tarde. Espero una buena justificación", a lo que yo le respondí con mi famosísima mirada de "Chupame un huevo" (Disculpen el exabrupto pero mis miradas son muy expresivas y contundentes).
Pero bueno, no me quiero desviar del tema de lo que motivó mi explosivo estado de indignación.
Como les contaba eran ya las 8:35 a.m. y el mugriento colectivo no aparecía.
Cuando se hicieron las 8:40 a.m., gracias a mis increíbles dotes para la matemática deduje que si saliendo y media llego tarde, saliendo a esa hora iba a llegar mucho mas tarde, así que, para variar, me enojé.
Mucho. Muchísimo.
Tanto me enojé que, al igual que aquella otra vez, envuelto en una nube de ira y frustración, me volví para mi casa.
Nueve menos diez, ya estaba en bermudas y musculosa, tirado en el sofá, con el ventilador prendido y mirando televisión.
Ah si, ¡Y con una indignación que no te cuento!
Por culpa de ese colectivo roñoso que jamás apareció, tuve que faltar al trabajo y me tuve que quedar en mi casa todo el día, sin hacer nada, cómodo y fresquito.
¡Que bronca che! Estaba re caliente ¡Me acuerdo y me ponga mal mirá!
Tanto era mi enojo que me agarró como, no se, como un sueño así medio incontrolable, y me tuve que tirar a dormir ahí nomás en el sofá.
Tipo doce y media me despierto, todavía muy pero muy enojado por la situación, como se imaginarán, y me preparo algo para comer, porque tanta calentura hace que el metabolismo se acelere (incluso si se está durmiendo) y da hambre.
Al rato, mientras hacía la digestión, me volví a acordar de lo que había pasado a la mañana (Yo soy de darme mucha manija) y me volvió a atacar tal indignación que me tuve que ir a recostar otra vez para calmarme un poco, porque sino, no se, era capaz de cualquier cosa.
Me desperté a eso de las tres y pico.
Como todavía estaba muy deprimido por no haber podido ir a trabajar, pensé que lo mejor sería aprovechar el tiempo en algo, cosa de no pasar el día haciendo absolutamente nada, así que como una forma de expresar el terrible sentimiento de frustración que me embargaba, me propuse escribir sobre esta experiencia para compartir mi desdicha y hacerla un poco mas llevadera.
La cosa es que, no se bien como, capaz que por algún efecto colateral de semejante estado de cólera o algo así, terminé jugando al póker en línea.
Cuando me quise acordar eran como las siete y media de la tarde, mi mujer ya había vuelto de trabajar, había salido a hacer mandados, había vuelto, se había ido al gimnasio y había vuelto, y yo había perdido mas o menos como diez mil pesos en dinero ficticio (No porque sea horrible jugando al póker, sino porque no me podía concentrar debido a lo afectado que estaba por la situación de la mañana, por supuesto).

Y así, entre una cosa y otra, se me pasó el día.

Un día terrible realmente. Casi traumático diría.

Parece increíble que por un colectivo, por la falta de responsabilidad de un servicio público, yo haya tenido que estar todo un día al pedo en mi casa en lugar de haber estado trabajando. Que horror. No puedo dejar de pensar en lo mal que lo pasé. Tendría que iniciar acciones legales. Decí que soy tan vago y tengo tan poca iniciativa, que sino...

Por suerte ya pasó.

Hoy ya estoy bien.

Pude viajar, vine a trabajar, y todo ha vuelto a la normalidad.

Si me vieran lo notarían en mi cara. La felicidad me desborda.

19 comentarios:

El Profe dijo...

¿Estás seguro que esperaste el colectivo en la parada de siempre?
Digo por si una "pequeña" confusión te lleve a repetir la desagradable experiencia de no ir al trabajo. ¡Con las ganas que tenías! Una lástima che. Saludos.

Adriana dijo...

Como no me sucede eso a mi caramba! que no pase el dichoso colectivo y no pueda ir a trabajar, peor q tragedia!
Besos

Tiburina dijo...

Yo me quedé pensando en tu señora que debe tener un caracter divino orque eso de que estés todo el dia al pedo en tu casa y ella llegue de trabajar y tenga que ir a hacer los mandados es solo factible en caso de mujeres 10+

Renegado dijo...

Profe: Si, era la misma parada de siempre. Después de diez años no creo que me confunda (soy medio abombado pero tengo mis límites).

Adriana: Si, fue horrible. Me acuerdo de ese día y se me llenan los ojos de lágrimas mire.

Tiburina: Pero yo estaba en shock! Me sentía re mal por lo que había pasado ¿Pretende que haga mandados también? Disculpemé pero Ud. es una insensible.
Igual tiene razón, mi mujer es una santa.

Claude dijo...

Mírelo así, Renegado: quizá el colectivero fue víctima del mismo mal y tampoco pudo movilizarse a tiempo a la empresa de colectivos para hacer su recorrido a horario.

Renegado dijo...

Claude: Puede ser. Capaz que es como un virus o algo asi.

AndyPeCas dijo...

me dejaste tan, tan acongojada, che...que lo tiró...

Seguiré pasando, besos

AndyPeCas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Bugman dijo...

Me imagino que su empleador debe haber llamado preocupadísimo a su casa, no por el hecho de que su ausencia laboral produjera un grave impacto en la productividad de la empresa, sino para interesarse por su bienestar y seguridad.

cerriwden dijo...

Renegado
piense en positivo, piense en los 1,10 centavos que se ahorró, piense en fín.
¿A usted no le mandan esas criaturas infames catalogadas como médicos laborales?
Soy capaz de irme caminando con fiebre con tal de no verlos.
Besos y descanse.Recuerde que la indignación lleva a la ira y a la producción exagerada de corticoides.
Sea feliz.

Renegado dijo...

AndyPeCas: Perdón, no fue mi intención.
Bienvenida y pase cuando guste. Esto no es siempre así.

Bugman: Seeee, no sabe como se preocupan cada vez que yo falto. Mi teléfono no deja de sonar. ¡Y lo felices que se ven cuando vuelvo! No se imagina. Se les nota en la cara.

Cerriwden: En realidad me ahorré $3,50 porque si hubiera ido, eventualmente debería haber vuelto a mi casa y eso también me lo cobran.
No, no suelen mandarme médico laboral debido a que, después de tantos años saben que yo no soy de faltar al cuete (ejem ... no era .. cof cof ...).
Y por lo de la indignación, lo sabía, y creame que lo aprendí de la peor manera. Tanto que todavía lo estoy pagando.

Romina dijo...

Había escrito con tanta inspiración, texto tan subliminal, ferviente de frases acertadas y una sintáxis impecable hasta que, gracias a la bendita tecnología Microsoftiana, Google me dijo que por vayaasaberunoquémierda, no se cargó mi comentario y, obviamente, me borró todo.

Por ende, me abstengo de comentar la tragedia que ha acontecido en los días anteriores y sólo le digo que es un gusto volver a leerlo, después de varios meses de abstitencia bloggereana.

Me he puesto un poco al día con su vida, cosa que me ha tomado unas cuántas horas al pedo, de esas que me sobran en el trabajo a diario, por lo que nos estaremos leyendo próximamente, por estos lares por supuesto, ya que (por ahora la menos) seguiré con mi desaparición literal cibernética.

Le dejo un cálido saludo, y mi más sentido pésame por el hecho acontecido a causa de la irresponsabilidad de quienes dirijen el transporte público.

Renegado dijo...

Romina: Bienvenida de nuevo.
Me alegra que haya querido regresar a pasar sus horas de ocio en este humildísimo sitio. Y gracias por sus condolencias. La verdad que si, esa gente es muy irresponsable. No me haga acordar que me pongo mal.

m. dijo...

me gusta la idea de "jamás" que tenés. Se limita a ¿cuánto? ¿quince minutos?

Gamar dijo...

No hay derecho.
Creo que lo dijo Scioli.

Oligarca del Norte dijo...

Quizá el colectivero desvió por otro lado, para fastidiar nomás, como suelen hacen en mi barrio....

http://tuautotucasatuplata.blogspot.com/

PsYkO dijo...

Si es verdad los servicios publicos estan cada dia en decadencia. Uno no puede confiar que los colectivos van a llegar al horario que correspoderia.
Mira que te acompaño en sentimiento todo el año pasado me paso exactamente lo mismo,justo los dias que tenia prueba (y no habia estudiado, obvio)el colectivo nunca pasaba como si supiesen!!

:D

Te felicito por el blog.
Muy bueno

SSaludos.

Anónimo dijo...

Sacá el blanco, pone gris, no sé, otro color de fondo... el blanco jode la vista. Y tu blog está demasiado bueno para tener que ignorarlo...

toleranciacero dijo...

que suerte que ya estas bien!
saludos!