martes, 29 de septiembre de 2009

Crítica de cine: SECTOR 9

Antes que nada, si algo habría que decir de esta película a manera de advertencia es que es rara. O, al menos, que no es una producción de formato convencional y que, por este motivo, habrá a quienes les encantará y la juzgarán como una verdadera perla, mientras que a otros, quizás, no les guste ni medio y salgan de la sala a las puteadas y pensando en ir a pedir que le devuelvan la plata de la entrada.
Es una película de ciencia ficción y extraterrestres, si, pero una que poco tiene que ver con aquellas a las que tal vez estemos acostumbrados.
Para empezar, está filmada con cámaras de mano, como si fuera un documental (por si no lo recuerdan, es un formato parecido al de “Cloverfield”, aunque en este caso por suerte usado con mas criterio y menos movimientos espasmódicos), y si bien su costo de producción fue millonario, lejos está de ser esa típica película pochoclera, apoyada en el carisma de alguna figura conocida interpretando al héroe que salva las papas en la última media hora, adornada con todo tipo de efectos especiales.
En este caso, mas bien, el punto fuerte y protagonista absoluto del argumento es el profundo mensaje social que se expresa y, a su vez, la soberbia radiografía que hace de nosotros, la humanidad, como especie.

Sinocsi

Es el año 1981 y la humanidad consigue, por fin, dar respuesta al antiguo interrogante de si habrá vida inteligente en el Universo, cuando, como peludo de regalo, se aparece sobre la ciudad sudafricana de Johannesburgo una gigantesca nave nodriza extraterrestre.
Las grandes potencias del mundo se ponen en alerta temiendo que este sea el principio de un ataque a gran escala de una civilización súper avanzada o algo así, pero el tiempo pasa y la nave no mueve ni un pelo (principalmente porque era una nave espacial y usualmente no tienen pelo) y solo se queda estacionada ahí, flotando sin hacer nada como una pavota.
Después de un tiempo y ya medio aburridos de esperar, al ver que estos marcianos pecho frío no le ponían onda a la cosa, las fuerzas terrestres envían a unos equipos especiales hasta la nave para que vean si le pueden hacer algún agujero por algún lado para meterse a chusmear que había adentro, y de paso para aclararles a los tripulantes, si es que los había, que acá, en la Tierra, llegar y no salir ni a saludar es de muy mala educación.
Una vez en el interior del ocni, lejos de encontrarse con seres altamente evolucionados y montones de cosas así deslumbrantes y copadas, los humanos se encuentran con que estaba lleno de unos bichos bastante fuleros, parecidos a langostas, todos mugrientos, enfermos, medio muertos de hambre y con olor a pata que, aparentemente, eran refugiados de su propio planeta.
“¡Puta madre!” se escuchó declarar a un importante líder mundial al enterarse de la noticia “Tras que tenemos pocos pobres acá, encima nos caen estos bichos de garrón. ¡Que suerte pa’ la desgracia m’hijo!” concluyó mirando a cámara y realizando una lograda imitación de Pepe Biondi .
Sin embargo, dado que, por lo que se podía apreciar, la nave se había quedado sin gasoil y no iba ni para a tras ni para a delante, y esos pobres bicharracos no tenían donde ir, un poco por quedar bien y otro poco porque descubrieron que traían algunas armas de alta tecnología y se las querían rapiñar, se decidió bajarlos, darles algo de comer, pegarles una enjuagada y dejarlos que se asienten mas o menos en un rancherío ahí en las afueras de la ciudad.
A raíz de esto se creó una agencia multi nacional privada llamada MNU (Multi Nations United), especialmente dedicada a ocuparse, a partir de ese momento, de todos los asuntos concernientes a los alienígenas mientras durara su estadía en nuestro planeta.
La cuestión es que estos bichos resultaron bastante confianzudos, y unos pocos años después ya andaban como pancho por su casa, mezclándose con la población y haciendo toda clase de quilombos (se mamaban, tocaban timbres y salían corriendo, le gritaban cosas a las minas que pasaban mientras se tocaban, sacaban fiado y después no pagaban, pateaban las bolsas de la basura, se robaban los sifones de la puerta, etc.) y esto, sumado a que eran bastante roñosos en sus costumbres, como que a la gente de ahí mucho que digamos no le gustaba, por lo que la relación se empezó a resentir y la convivencia y la hermandad solidaria intergaláctica se fue yendo cada vez mas al carajo.
Debido a eso, finalmente se tuvo que terminar cercando el asentamiento extraterrestre y prohibiéndole la salida a sus habitantes, cosa de que no se mezclaran con la población terrestre y se dejaran de hacer bardo.
A partir de entonces el sitio fue denominado como Sector 9, y se convirtió en una especie de favela alien en la que convivían, además, con una pandilla de nativos insurgentes traficantes de armas, algunas trolas medio baqueteadas y pibes chorros fumapaco.
De todas formas, esto tampoco conformó a los ciudadanos de Johannesburgo que vivían en los alrededores, mas que nada porque los aliens, como no tenían televisión ni yerba y a los preservativos se los comían creyendo que eran chicles globo, se entretenían teniendo aliencitos, y el asentamiento se hacía cada vez mas y mas grande, lo cual daba lugar a que cada vez mas seguido se siguieran generando incidentes y hechos de violencia por parte de ambos lados.
Incluso del lado de los extraterrestres había uno medio gordo, con voz algo gay, que se la pasaba provocando y diciendo “¡¡¡Tssk clic grrrrock prrrp tic tic grrooomp click grrrick toc!!! (Traducción: “¡¡¡Los odio!!! ¡¡¡Odio a la puta oligarquía terrícola!!! ¡¡¡Odio sus casas, sus autos, su plata!!! ¡¡¡Los oddddiooo!!!).
Tanto se fue pudriendo el asunto que, al final, a la MNU como gran solución no se le ocurrió mejor idea que armar un operativo consistente en mudar a todo el langosterío alienígena a una especie de campo de concentración cercado ubicado bien lejos de la población.
Para ello, y en un afán de darle cierta legalidad al hecho, primero debían lograr que cada una de las mas o menos dos millones de langostas marcianas se dignaran a firmar un formulario de consentimiento del desalojo, cosa que no resultaría nada fácil ya que los aliens eran feos, sucios y quilomberos pero no boludos.
Para encabezar este operativo, el Director de la MNU designa a su yerno Wikus van der Merwe, un cuatro de copas muy entusiasta pero bastante pelotudón que, ya durante la primer jornada del operativo y luego de haber tenido no pocos inconvenientes, mientras estaba requisando uno de los ranchos, por hacerse el pistola y manipular cosas que no conoce, accidentalmente se salpica todo con un líquido medio raro.
Aunque al principio lo único que le preocupó fue la cagada a pedos que se iba a ligar de parte de su mujer por haberse manchado la camisa, a las pocas horas comenzó a pensar que quizás la cosa podría ser un poco mas grave cuando empezó a sentirse enfermo, le salió una cosa negra de la nariz y se le empezaron a caer la uñas y los dientes.
Al poco tiempo, después de descomponerse, vomitar, y hacerse lo segundo encima, termina internado en un hospital, donde los médicos le confirman que algo no está bien con su salud, principalmente luego de ver que, además de todo lo que le pasaba, una de sus manos había mutado en una especie de pinza de tres dedos.
Este hecho, de inmediato llamó la atención de los científicos del MNU que desde hacía veinte años habían estado intentando infructuosamente hacer funcionar las armas que les habían robado a los extraterrestres y habían fracasado por estar codificadas para su ADN.
Intuyendo que, de alguna manera, el ADN de Wikus se había fusionado con el ADN alienígena, enseguida lo vieron como el elemento fundamental que habían estado necesitando para lograr su objetivo, por lo que le pidieron que se copara y los dejara cortarlo en pedazos para hacer experimentos.
A Wikus no solo no le convenció mucho la idea sino que hasta se lo tomó a mal, se puso medio loquito, rompió todo, renunció a su Obra Social, fajó a un par de médicos, le tocó el culo a una enfermera y se dio a la fuga.
A partir de ese momento, y merced a una estrategia promulgada por su mismo suegro (que a esta altura ya queda claro que no se lo bancaba ni un poco) de hacerlo quedar como un terrorista traidor a la Tierra que se vendió a los aliens, Wikus debe renunciar a su esposa (principalmente porque el divino del suegro le dijo que lo que le pasaba era por empomarse a una de las langostas), a su familia y a todo lo que conocía para convertirse en un mutante fugitivo que solo encontrará refugio en el sordido Sector 9.
Una vez allí, accidentalmente descubrirá el secreto que se esconde en ese lugar y, con él, la esperanza de volver a la normalidad y recuperar su vida pero, para conseguirlo, deberá necesariamente formar inesperadas alianzas y enfrentar no solo a los escuadrones de la MNU que lo buscan sin descanso, sino también a toda clase de peligros para los que nunca pensó estar preparado.

Mas allá de algunos de los primeros tramos que pueden resultar algo lentos, la película logra captar, casi desde el principio, el interés en la trama, la cual por momentos se torna dura, con algunos destellos que muestran con decidida crudeza la intolerancia y la crueldad de que somos capaces como especie, y este hecho, sumado al de presentarse en este formato de tipo documental, sin dudas, le suma un particular toque extra de realismo a la historia que resulta muy bienvenido.
Esto está sustentado, obviamente, por la excelente factura de los efectos especiales y sonoros, con los cuales han logrado que los personajes generados digitalmente (todos los aliens, por ejemplo) se vean perfectamente integrados a la acción y no desentonen en ningún momento.
A pesar de lo que podría temerse luego de los primeros minutos, la acción y la dinámica argumental van incrementándose con el correr de la película, logrando un ritmo entretenido, con muy pocos altibajos, y que se incrementa notablemente hacia el final de la cinta.
En cuanto a las actuaciones, a pesar de haber convocado a actores que no son muy reconocidos en el medio, se ha logrado realizar un trabajo por demás convincente, sobrio y que se complementa correctamente con el resto de la cinta y el sentido que se le quiso dar.
Ellos son: Sharlto Copley como Wikus van der Merwe, David James como Koobus, Jason Cope como Christopher Johnson, Mandla Gaduka como Fundiswa Mhlanga, y Vanessa Haywood como Tania entre otros.
La película fue dirigida por Neill Blomkamp y producida por Peter Jackson.

Calificación: 3 Renegados y medio (Buena. Una gran propuesta de ciencia ficción presentada de manera original, de excelente realización y sustentada por un argumento duro y no poco realista acerca de la naturaleza humana).

Recomendaciones: Si Ud. espera ver algo como “Dia de la Independencia” no vaya, porque va a salir caliente.
Si a Ud. le gustan las películas con marcianos raros y cosas medio asquerosas vaya que le va a gustar.
Si Ud. le tiene miedo a los bichos no vaya porque puede salir traumado, o capaz que grita en medio de la función y es un papelón.

7 comentarios:

Carugo dijo...

Mire, me convenció, la voy a ir a ver. El viernes estuve fichando los comentarios de este film pero como iba con mi mujer al cine, vimos "Cuestión de Principios" que de paso, aunque no soy el comentariasta de su página, se la recomiendo.
Y le digo más: La trama del "cuestión... es bastante simple, usté lo sabrá mejor que yo que se dedica a esto, pero me dejó rumiando todo el sábado.
Sobre todo, por esa marea oculta que se esconde debajo de cada personaje y que lleva la impronta del egoísmo y de no pensar en el otro.
Vaya a verla nomás y después la comenta. Y no se pierda los diálogos de Pepe Novoa con Federico Lupi que son esec-cionales!!!
(El de la fidelidad es mortal)
Saludos y gracias por postear esta pelicula que estaba con ganas de ver.
Lo veo (leo en MIB)

Zoquett dijo...

Ah casualmente pensaba ir a verla este viernes, porque el finde pasado me agarró desprenida con un resfrío inmundo de aquellos.
Tendré en cuenta que le dio un toque bastante positivo :P. Y procuraré no gritar cuando vea bichos!

PD: No sé si sos de ver películas que ya pasaron por el cine, pero por las dudas, "Arrastrame al infierno" es una inmundicia atroz. La vi este finde y me dieron ganas de cortarme las venas con un rollo de papel higiénico.

Renegado dijo...

Carugo: Le agradezco la sugerencia, pero le voy a ser sincero: no soy un gran fanático del cine nacional (lo cual es una manera delicada de decir que que me aburre bastante). Creo que jamás pagué una entrada para ver cine de acá. Prefiero esperar a que la pasen por "Volver".

Zoqueta: Si, yo sabía, por eso hice la crítica ahora. De nada, de nada.

P.D.: Si, a veces. También veo películas en DVD que no pasaron por el cine y películas en televisión. Igual gracias por el dato.

La Rubia dijo...

No le tengo miedo a ningún bicho, y me van los marcianos medios asquerosos (fuera de contexto esta puede ser fatal para mi), asi que te tomaste vos el trabajo de elegirme la pelicula para este finde.
Ea!

Bugman dijo...

Gracias, lo suyo es un servicio. Antes de ver una película de marcianos siempre consulto su opinión.
Ahora bien, si los bichos eran medio langostinos, ¿por qué no les tiraron con salsa golf?
Sí, sí, ya sé donde está la salida, no se moleste.

Renegado dijo...

Rubia: Es un placer. Cualquier otra cosita que necesite me chifla.

Bugman: Supongo que porque eran bastante roñosos y no deberían tener buen sabor.
Igual cuando vea la película verá que tampoco ha dicho algo tan descabellado.

Anónimo dijo...

Pudiste hacer entretenida la critica de una pelicula que es un completo bodrio, la verdad es que sos muy bueno escribiendo.
La idea de la pelicula no era mala, pero el gion es de terror. Sin duda, lo peor que he visto este año (y eso que el otro dia vi Crepusculo!)